Una estrella de La Voz de 26 años murió tras haber sido mordida por una serpiente venenosa mientras dormía en su casa

Ifunanya Nwangene, una cantante del reconocido certamen La Voz, perdió la vida luego de ser atacada por un peligroso animal.
Mientras los médicos hacían todo lo posible para salvarla y sus amigos rezaban, otras personas luchaban para quitar a los animales de su casa de Abuya, la capital nigeriana, ciudad en la que vivía.
Según los trascendidos, el hospital que la atendió no contaba con los recursos necesarios para estos casos, por lo que el hecho, que se suma a otros recientes, volvió a generar presión sobre las autoridades encargadas de la salud del Estado.
La desgraciada muerte de Ifunanya Nwangene: ¡Es una cobra!
Ifunanya Nwangene, de 26 años, saltó a la fama en 2021, después de aparecer en The Voice Nigeria, la versión local del concurso internacional de canto televisivo.
Desde entonces, su carrera iba en ascenso, pero el sábado 31 de enero terminó abruptamente.
Mientras dormía, la cantante fue atacada por una serpiente. Foto: IG (nanyah_music)Aquel día, según relató a la BBC Hillary Obinna, una de sus amigas, Ifunanya estaba durmiendo en su vivienda cuando “la mordedura de una serpiente la despertó“.
Ante esto, la cantante buscó tratamiento en una clínica cercana, pero allí no tenían ningún antiveneno, así que se fue al Centro Médico Federal del distrito de Jabi.
Mientras tanto, y como muestran videos viralizados en las redes sociales, algunas personas se dirigieron al lugar del hecho, donde hallaron dos serpientes.
Una de las grabaciones exhibe a un hombre con uno de los animales en su mano derecha, mientras en la otra sostiene una especie de palo. De fondo, se escucha a personas gritar: “¡Es una cobra!”.
Video
La víbora que mató a Ifunanya Nwangene
Más tarde, enterados de la noticia, los allegados de la joven comenzaron a llegar al hospital. Un amigo cercano, Sam Ezugwu, quien es el director del Coro Amemuso donde ella cantaba, relató al medio británico que sus compañeros de canto se hicieron presentes para “esperar el milagro”.
Ezugwu detalló que el Centro Médico tenía uno de los antídotos necesarios para este tipo de casos, pero no el otro.
“Mientras intentaban estabilizarla, no podía hablar, pero sí hacer gestos con las manos. Le costaba respirar”, añadió.
El amigo dijo que él mismo salió a buscar el antiveneno que faltaba, pero cuando regresó, se encontró con lo peor: Ifunanya había muerto. El propio coro se encargó de informar la triste noticia en las redes sociales.
Nwangene había ganado muchísimos seguidores luego de que, en la tercera temporada de The Voice Nigeria, dos miembros del jurado la eligieron por su interpretación de Take a Bow de Rihanna. El video oficial de su audición en YouTube tiene más de 80.000 vistas.
Además, la fallecida cantante compartía covers —incluyendo más temas de Rihanna— y música original en su propio canal de YouTube y en Instagram, donde tiene alrededor de 37 mil seguidores. Su última publicación en esta red, insinuaba un “nuevo proyecto” con otro reconocido músico nigeriano, conocido como Tbrass.
Repercusiones del hecho y otros casos similares: “Estamos destrozados”
Se cree que la mayoría de las víctimas de mordeduras de serpiente en Nigeria viven en áreas rurales, por lo que muchos nigerianos están conmocionados por la muerte de Nwangene en una zona exclusiva de la capital del país.
Obinna describió a su amiga como “una chica muy maravillosa, humilde, inteligente y muy talentosa”. “Todos estamos destrozados. No pudimos dormir por la noche.”, agregó ante la BBC.
Los expertos afirman que la escasez de antiveneno es una de las principales razones por las que resulta difícil solucionar el problema. Esto lleva a muchas víctimas de mordeduras a buscar atención médica de curanderos tradicionales, lo que a menudo implica que los casos no se registren.
Incluso cuando hay antídotos disponibles, suelen ser demasiado caros y su almacenamiento es difícil porque la mayoría requieren de refrigeración en zonas donde el suministro eléctrico es poco fiable.
Al igual que Ezugwu, el hermano de la cantante también criticó al centro médico donde fue atendida Ifunanya.
“¿Tenían siquiera el antídoto? El hospital le falló y duplicó su apuesta para mentir”, publicó en su cuenta de Instagram, donde también, evidentemente enojado con el sistema de salud en general, agregó: “Odio tanto al país”.
El posteo del hermano de la cantante. Foto: IG (official_kaybaba1)A pesar de las acusaciones, mediante un comunicado, el hospital negó que el veneno no estuviera disponible y dijo que las afirmaciones de que su respuesta había sido inadecuada eran “infundadas y no reflejan la realidad de la situación”.
“Nuestro personal médico brindó un tratamiento inmediato y adecuado, que incluyó maniobras de reanimación, líquidos intravenosos, oxígeno intranasal y la administración de un antiveneno polivalente para serpientes”, agregó el Centro.
Además, detalló que una evaluación exhaustiva pero rápida reveló que Nwangene había sufrido graves complicaciones por la mordedura, y que su estado empeoró repentinamente antes de ser trasladada a cuidados intensivos, donde los médicos no pudieron reanimarla.
“Respaldamos la calidad de atención y la dedicación que nuestro equipo demuestra diariamente”, concluyó.
La muerte de la artista se produce en medio de un renovado debate en Nigeria sobre la calidad de la atención médica y la seguridad de los pacientes, tras una serie de acusaciones de negligencia.
Entre ellas se incluye la controversia en torno a la también reciente muerte del hijo de 21 meses de la novelista Chimamanda Ngozi Adichie.
Ngozi Adichie perdió a su hijo de 21 meses. Foto: Wikipedia (CC BY 3.0)Nkanu Nnamdi, el hijo de la famosa autora, falleció durante la primera semana de enero, en un hospital privado en la ciudad principal, Lagos, luego de una breve enfermedad.
La familia afirma que al niño se le negó el oxígeno y fue sedado excesivamente, lo que le provocó un paro cardíaco.
El hospital expresó sus “más profundas condolencias”, pero, al igual que el Centro de Jabi, negó cualquier irregularidad y aclaró que su tratamiento cumplió con los estándares internacionales.
Apenas unos días después, la ira volvió a surgir tras el deceso de Aisha Umar, una madre de cinco hijos que dirigía un quiosco desde su casa.
Sus familiares denunciaron que le dejaron un par de tijeras quirúrgicas dentro del abdomen durante una operación realizada en septiembre en el Centro de Urología Abubakar Imam, administrado por el Estado, lo que le provocó un largo tiempo de intenso dolor y finalmente su muerte.
“Durante cuatro meses solo le dieron analgésicos”, dijo su cuñado, Abubakar Mohammed, a la BBC, y agregó que “los escáneres finalmente mostraron que las tijeras estaban dentro de ella”.
En este caso, como en los demás, el hospital negó tener responsabilidad.
En respuesta a la protesta pública por todos los hechos, por ahora solo se ha escuchado la voz del ministro de salud de Nigeria, quien reconoció “desafíos sistémicos” en el área de salud y anunció la creación de un grupo de trabajo nacional sobre “gobernanza clínica y seguridad del paciente”.
Fuente: www.clarin.com



