Un estudio científico halló un nuevo motivo por el que la Tierra se enfrió tras la desaparición de los dinosaurios

Millones de años atrás, tras la extinción de los dinosaurios no voladores, se redujo drásticamente la cantidad de dióxido de carbono (CO₂) atmosférico, por lo que el clima de nuestro planeta se volvió más frío.

La mayoría de los estudios al respecto señalan que se debió a una serie de fenómenos, entre los que se destaca la meteorización (el proceso por el que las rocas se desgastan y se descomponen).

Sin embargo, un nuevo artículo científico reveló que otro elemento, presente en el agua marítima, también habría sido clave para la disminución del CO₂ y, en consecuencia, para el enfriamiento de la Tierra.

Erosión de rocas y expansión lenta del fondo oceánico: las explicaciones clásicas de la reducción de la temperatura

Recientemente, se conocieron los resultados de una investigación realizada por un equipo de 14 científicos encabezado por David Evans, de la Facultad de Ciencias Oceánicas y de la Tierra de Southampton, Reino Unido.

Estos, que fueron publicados en la revista estadounidense Proceedings of the National Academy of Sciences, podrían cambiar la interpretación acerca de por qué, millones de años atrás, se redujo la temperatura de nuestro planeta.

David Evans, el responsable máximo de la investigación. Foto: Universidad de Southampton

Hace 66 millones de años, cuando los dinosaurios habitaban estas tierras, el clima era entre 5 y 10 grados más caluroso que el actual, según las estimaciones.

Sin embargo, en la primera etapa de la era Cenozoica, cuando estos gigantescos animales habían desaparecido, la concentración atmosférica de CO₂ se redujo drásticamente, lo que causó que, paulatinamente, la Tierra se enfriara.

Como el CO₂ retiene el calor, su disminución provocó la aparición de hielos permanentes y el clima relativamente estable en el que evolucionó la humanidad.

Tradicionalmente, la mayoría de los científicos explicaron esa caída del CO₂ argumentando que se debió principalmente a cambios en la meteorización de silicatos (la erosión química de rocas continentales).

La meteorización de silicatos consume CO₂ de la atmósfera y lo fija en rocas a largo plazo, lo que implica que haya menos de este químico en la superficie terrestre.

Ejemplo de una roca meteorizada. Foto: Wikipedia (CC BY 2.0)

Otros investigadores proponen una explicación distinta (o complementaria), relacionada con que, en dicha etapa, el fondo oceánico se expandió más lento de lo habitual.

A este fenómeno se lo conoce como “actividad volcánica submarina”, y cuando ocurre libera dióxido de carbono a la superficie.

Por tanto, si hay menos actividad volcánica submarina, se libera menos CO₂ desde el interior de la Tierra y, por ende, el dióxido de carbono atmosférico disminuye.

“Una disminución de aproximadamente 5 veces en la concentración atmosférica de CO₂ tuvo lugar durante el Cenozoico. Esto a menudo se ha visto en el contexto de los cambios de meteorización de silicatos […] se ha argumentado alternativamente que los cambios en la tasa de expansión del fondo marino contribuyeron a la disminución de p CO₂ en el Cenozoico”, explica el artículo.

Sin embargo, quienes elaboraron el documento opinan que “[…] la magnitud de la disminución significa que ‘es poco probable’ que esto (los fenómenos mencionados) explique la totalidad del cambio de p CO 2 (presión parcial de dióxido de carbono)”.

Por tanto, estos científicos se propusieron estudiar los elementos químicos del agua del mar, con la intuición de que también pueden haber contribuido a la baja del dióxido de carbono atmosférico y, por tanto, al descenso de la temperatura de nuestro planeta.

El calcio, un causante impensado

Los autores del artículo sostienen que el cambio en la composición de los principales elementos químicos del agua de mar, especialmente la concentración de calcio, siempre se pasó por alto en esta clase de estudios, pues se creía que simplemente reaccionaba a los procesos de meteorización, y no que podía ser un elemento causante de la baja del dióxido de carbono de la Tierra.

En consecuencia, realizaron una profunda investigación por la que comprobaron que la concentración de calcio [Ca 2+ sw] tiene el potencial de controlar procesos clave que impactan el ciclo del carbono.

Hasta ahora, se creía que la concentración de calcio marítima sucede por procesos como la meteorización, que libera calcio que puede llegar al mar.

El calcio oceánico pudo haber influido al enfriamiento terrestre. Foto: Pixabay (ELG21)

La lógica era que un suceso terrestre cambiaba la cantidad de calcio de los océanos, y no que un hecho oceánico podía modificar la realidad de la Tierra.

Al contrario, el reciente estudio reveló que el calcio puede tener un rol activo en un proceso de la Tierra, específicamente en los niveles de CO₂ atmosférico.

La explicación de esto reside en que, cuando ingresa al océano, el dióxido de carbono se transforma en carbonato.

Luego, si la fuente de agua tiene mucho calcio, se produce una combinación que da forma al carbonato de calcio (CaCO₃).

Este químico se acumula en sedimentos marinos y, por ende, el dióxido de carbono que lo compone se queda allí por muchísimo tiempo, relegando su función de receptor del calor en la superficie terrestre.

Por tanto, dicen los autores, este proceso pudo haber contribuido a la baja de la temperatura de la Tierra, que sucedió en la época inmediatamente posterior a los dinosaurios.

Sin embargo, aclaran, su nivel de influencia es difícil de determinar, pues habría que conocer con exactitud el de los demás fenómenos que también quitaron CO₂ atmosférico, principalmente el de la meteorización.

Fuente: www.clarin.com

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