Tras quedarse con la presidencia del PJ bonaerense, Kicillof buscará avanzar con el grupo de gobernadores más duros con Milei


Axel Kicillof se quedó con la conducción del PJ bonaerense y lo presentó como un avance en la construcción de su candidatura presidencial para el año próximo. Máximo Kirchner ya se había resignado a ceder la titularidad aunque retuvo el control del Congreso y la Junta Electoral, dos instancias clave en la estructura partidaria. Con ese acuerdo que dejó conformes a las dos partes, el gobernador buscará dar vuelta la página y cimentar el camino para confrontar con Javier Milei.

El reparto incluyó la vicepresidencia primera para Verónica Magario -la candidata inicial de Kicillof-, la segunda para Federico Otermín -el intendente de Lomas de Zamora, más cercano a Cristina Kirchner-, la secretaría general para Mariano Cascallares -referente del Movimiento Derecho al Futuro liderado por el gobernador-, la presidencia del Congreso para Máximo Kirchner y la de la Junta Electoral para Leonardo Nardini, el jefe comunal de Malvinas Argentinas cercano al hijo de la ex presidenta.

“Más allá de cómo se repartieron los lugares, el valor político de que Axel quede a la cabeza del partido es muy importante. Así él termina de ordenar la provincia y cierra una etapa para dedicarse plenamente a la construcción nacional”, celebró un funcionario bonaerense que se evitara una interna que hubiera profundizado la confrontación y agravado el panorama del peronismo.

“Ahora la idea es empezar a caminar y poner en valor el grupo de seis gobernadores, los que no están yendo y viniendo. Van ganando empatía y confianza entre ellos, y es el primer eslabón desde donde vamos a construir”, completó el dirigente al tanto de los próximos pasos, en alusión al riojano Ricardo Quintela, el pampeano Sergio Ziliotto, el formoseño Gildo Insfrán, el fueguino Gustavo Melella y el santiagueño Gerardo Zamora, jefe político de su sucesor Elías Suárez.

Se trata de los mandatarios más críticos de Milei, a diferencia de otros que colaboraron con el Gobierno incluso desde el peronismo como el tucumano Osvaldo Jaldo, el salteño Gustavo Sáenz y el catamarqueño Raúl Jalil. Promovían la semana pasada una reunión en el CFI con el resto de los gobernadores para unificar una estrategia contra la reforma laboral, pero esos tres del norte y otros radicales, ex macristas y de partidos provinciales que negocian con la Casa Rosada les dieron la espalda.

Kicillof estará el miércoles en la marcha convocada por la CGT al Congreso y en La Plata adelantaron que “trabajará” para que los legisladores rechacen al menos los tramos más controvertidos del proyecto. “Es momento de consolidar los espacios de representación en las provincias, y también con los intendentes”, indicó a su vez un integrante del Gabinete sobre los planes del gobernador de cara al proceso electoral del año próximo.

En el círculo más cercano a Kicillof ponderaron que, pese a la relación quebrada con Cristina Kirchner, tanto los cierres de listas del año pasado como la aprobación del Presupuesto y el endeudamiento en la Legislatura y la resolución de la sucesión en el PJ bonaerense se resolvieron con acuerdos. “El objetivo no era vencer a La Cámpora. Axel tenía que quedar al frente del partido sin una interna que iba a ser un zafarrancho, y todos cedimos algo porque es lógico que cada espacio mantenga una representación razonable”, intentaron bajarle el tono a la pelea.

“Axel sale bien políticamente, pero la estructura partidaria queda en un empate con el Congreso y la Junta presidida por nosotros”, reconoció un referente del sector kirchnerista. En el nivel de los municipios entrada la noche del domingo se mantenían las disputas en distritos como Mar del Plata, Tigre, Morón, Tres de Febrero y Hurlingham, con conversaciones para evitar la elección interna. Aun en los casos en los que se presenten dos listas habrá un plazo extra para extender la posibilidad de unificar.

Fuente: www.clarin.com

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