Todos los países lo necesitan y solo uno lo tiene: el descubrimiento que cambiaría el mapa energético global


Un descubrimiento geológico de magnitud extraordinaria volvió a sacudir el mapa energético global. En Asia Central, investigadores confirmaron la existencia de un gigantesco yacimiento de tierras raras, un recurso estratégico que todos los países necesitan para sostener su desarrollo tecnológico y energético, pero que hoy está concentrado en muy pocas manos.
El hallazgo se produjo en territorio de Kazajistán y ya despertó el interés de las principales potencias del mundo. Según estimaciones preliminares, el volumen identificado ronda el millón de toneladas y podría transformar la economía de la región, además de modificar el mapa global de suministro de minerales críticos.
Las tierras raras son esenciales para fabricar baterías, autos eléctricos, turbinas eólicas, teléfonos celulares, pantallas electrónicas y equipamiento militar. Por su valor estratégico, suelen compararse con el oro, aunque su impacto en la economía moderna es incluso mayor.
Las tierras raras son consideradas uno de los recursos más codiciados y, al mismo tiempo, más polémicos del mundo. Aunque no son escasas en la naturaleza, su extracción es compleja, costosa y ambientalmente sensible, lo que explica por qué su producción está altamente concentrada.
Actualmente, más del 80% del mercado global está controlado por China, una posición dominante que genera preocupación en las principales economías del mundo. La dependencia de un solo proveedor convirtió a estos minerales en una herramienta de poder geopolítico.
El hallazgo en Kazajistán aparece así como una oportunidad para diversificar el suministro y reducir esa dependencia. De acuerdo con los análisis geológicos, el yacimiento contiene elementos como neodimio, cerio, lantano e itrio, todos fundamentales para la industria de alta tecnología y la transición hacia energías limpias.
El depósito se encuentra en la región de Karaganda, a unos 300 kilómetros de la capital kazaja, dentro de una extensa franja geológica conocida como Zhana Kazakhstan. Los estudios iniciales confirmaron la presencia de casi un millón de toneladas de tierras raras, aunque las proyecciones oficiales indican que el volumen total podría ser muy superior.
Según el Ministerio de Industria y Desarrollo del país, toda la zona podría albergar hasta 20 millones de toneladas adicionales a distintas profundidades. El contenido promedio del yacimiento ronda los 700 gramos por tonelada, una cifra considerada competitiva a nivel internacional, aunque la profundidad —que en algunos sectores alcanza los 300 metros— plantea desafíos técnicos y ambientales.
El descubrimiento no pasó desapercibido para las grandes potencias. Países como Estados Unidos y la Unión Europea siguen de cerca la evolución del proyecto, en momentos en que buscan asegurar cadenas de suministro estables para sus industrias estratégicas.
Para Kazajistán, el yacimiento abre la puerta a un fuerte ingreso de capitales, generación de empleo y modernización de su sector minero. El país ya cuenta con experiencia en la explotación de recursos naturales y podría convertirse en un proveedor clave de minerales críticos en los próximos años.
Por ahora, el gobierno kazajo no informó cuándo comenzará la explotación ni qué empresas estarán a cargo. Sin embargo, el hallazgo ya coloca al país en el centro de la disputa global por los recursos del futuro, en un mundo donde la tecnología, la energía y la geopolítica están cada vez más entrelazadas.
Fuente: www.clarin.com



