Tiene 82 años y el estado físico de un joven de 30: los secretos detrás del caso que desconcierta a los científicos


A los 82 años, el español Juan López García corre maratones, rompe récords mundiales y exhibe un estado físico comparable al de un atleta de entre 20 y 30 años. Su caso captó la atención de la comunidad científica europea, que ahora lo estudia como un ejemplo excepcional de envejecimiento saludable.

Hasta hace poco más de una década, nada en su historia hacía prever este presente. Este atleta longevo trabajó toda su vida como mecánico de automóviles en Toledo, España, y llevó una rutina sedentaria.

Recién a los 66 años, tras jubilarse, decidió probar a correr por primera vez. Aquella experiencia fue frustrante porque no logró completar ni dos kilómetros. Sin embargo, con constancia y paciencia, comenzó a entrenar de manera progresiva.

A los 70 años debutó en competiciones, primero en distancias cortas y luego en pruebas cada vez más exigentes. Con el paso del tiempo, empezó a correr más rápido y más lejos.

Hoy, dieciséis años después de aquel primer intento fallido, ostenta el récord mundial en la categoría de 80 a 84 años en los 50 kilómetros de ultramaratón. En 2024, además, ganó el campeonato mundial de maratón de su categoría con un tiempo de 3:39:10.

Su galardonado rendimiento llamó la atención de un grupo de científicos de España e Italia especializados en envejecimiento. Invitaron al corredor a sus laboratorios para someterlo a pruebas, cuyos resultados fueron publicados en enero en la revista Frontiers in Physiology.

Los hallazgos son tan reveladores como inspiradores”, señaló Julián Alcázar, científico del ejercicio de la Universidad de Castilla-La Mancha y coautor del estudio.

Qué reveló el cuerpo de Juan López García sobre los límites del envejecimiento

Los investigadores analizaron su capacidad aeróbica, economía de carrera, potencia muscular, consumo de oxígeno y respuesta del cuerpo al ejercicio de alta intensidad.

Los resultados develaron que López García posee el VO2 máximo más alto jamás registrado en una persona de más de 80 años, un indicador clave de la capacidad aeróbica.

Este valor, que suele disminuir alrededor de un 10% por década después de la mediana edad, en su caso es comparable al de hombres sanos de entre 20 y 30 años.

Además, sus músculos demostraron una capacidad excepcional para absorber y utilizar oxígeno, lo que le permite mantener ritmos rápidos durante largos períodos. Durante su ultramaratón récord, promedió millas de 9 minutos y 14 segundos, con una potencia notable en cada zancada.

Sin embargo, en otros aspectos —como el umbral de lactato o la economía de carrera— sus valores fueron buenos pero no extraordinarios, similares a los de atletas competitivos de 60 años, lo que incluso sugiere que aún podría mejorar.

Los secretos detrás del cuerpo que desafía al envejecimiento: qué come y cómo entrena López García

Su estilo de vida también fue parte del análisis. Actualmente, corre unos 64 kilómetros semanales cuando no se prepara para competir, y casi el doble durante las fases de entrenamiento.

Combina rodajes largos con sesiones de intervalos de alta intensidad, entrena fuerza varias veces por semana —principalmente con ejercicios de peso corporal— y sigue una dieta mediterránea “totalmente normal”, según él mismo describe.

Los científicos destacan que este mecánico jubilado llegó a los 66 años sin enfermedades graves ni discapacidades, algo que podría explicarse en parte por su genética y hábitos de vida.

Sin embargo, coinciden en que su caso demuestra que el deterioro físico no es un destino inevitable del envejecimiento. “No solo es posible que las personas mayores hagan mucho ejercicio, sino que debería recomendarse”, afirmó Alcázar.

Por su parte, López García no piensa bajar el ritmo. “Cuando pienso en los 80 recuerdo a mis abuelos, que a esa edad parecían muy ancianos. Yo no me siento viejo”, asegura.

Su historia, coinciden los expertos, obliga a repensar los límites del cuerpo humano y abre nuevas preguntas sobre hasta dónde puede llegar la salud en la vejez.

Fuente: www.clarin.com

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