“Taxón Lázaro”: encuentran ejemplares vivos de dos animales que creían extintos hace 6.000 años

Dos especies de pequeños marsupiales que se creían extintos desde hace al menos 6.000 años fueron redescubiertos por un grupo de científicos australianos en Papúa Occidental, la parte occidental de la isla de Nueva Guinea.

El hallazgo fue definido como “excepcional” y destacado por la revista Records of the Australian Museum. El lugar donde avistaron a los animales se ubica geográficamente en Papúa Occidental -“West Papua” en inglés-, una provincia de Indonesia situada en la parte occidental de la isla de Nueva Guinea.

La otra provincia indonesia de la isla se conoce simplemente como “Papúa” y limita con el estado independiente de Papúa Nueva Guinea. En una de las selvas remotas de Papúa Occidental hallaron a los dos protagonistas de este descubrimiento: la zarigüeya pigmea de dedos largos y el petauro o planeador de cola anillada.

El mapa de distribución de la zarigüeya pigmea de dedos largos en Papúa Occidental. Foto: Australian Museum

No había registros fósiles de este par de marsupiales, por lo que se creía que se habían extinguido en lo que actualmente es Australia en la Edad de Hielo. Ahora la historia tiene una nueva página escrita, porque pudieron identificar varios ejemplares vivos de ambas especies.

En el glosario científico este acontecimiento se conoce como “taxón Lázaro”, un término que funciona como una analogía de la resucitación de Lázaro que realiza Jesús en las escrituras del Nuevo Testamento.

“El descubrimiento de un taxón de Lázaro es excepcional; encontrar ejemplares vivos de una especie perdida es algo raro, pero descubrir ejemplares vivos de dos especies distintas que se creían extintas hace miles de años, es algo muy notable”, indicó Tim Flannery, uno de los autores del artículo, en diálogo con la BBC.

Julie Elmers, directora del Instituto de Investigación del Australian Museum (AMRI), Shane McEvey, editor de la revista Records of the Australian Museum , el profesor Tim Flannery (centro),  Shane Ahyong, científico jefe del AMRI, y Kim McKay, directora y directora ejecutiva del Museo Australiano.
Foto: Louise Reily/Australian Museum

Flannery es un destacado científico australiano, conocido por su libro sobre el cambio climático “The Weather Makers”, que fue bestseller internacional.

Los descubrimientos se realizaron durante una expedición que tenía como objetivo realizar relevamientos en lugares remotos de Nueva Guinea.

Flannery, junto con otro de los coautores del artículo, el profesor Kris Helgen, e investigadores de la Universidad de Papúa Nueva Guinea (UPNG), hablaron con ancianos de los clanes Tambrauw y Maybrat, algunos de los cuales vivieron sin contacto con el mundo moderno hasta 1960.

En Indonesia, los ancianos Tambrauw y Maybrat de Papúa Occidental, son custodios fundamentales del conocimiento ancestral y de la biodiversidad local.

“La identificación de la especie no habría sido posible sin su ayuda. Son gente muy tradicional y consideran al petauro tan pero sagrado que no sólo no lo cazan, sino que no mencionan su nombre”, manifestó Rika Korain, científica coautora.

Las características de la zarigüeya pigmea de dedos largos y el planeador de cola anillada

La primera especie redescubierta, la zarigüeya pigmea de dedos largos, de nombre científico Dactylonax kambuayai, es un pequeño marsupial arborícola rayado que pesa un máximo de 200 gramos.

Una veterinaria de Australian Wildlife Conservancy examina una zarigüeya pigmea en Sydney, Australia. Foto: EFE

Su característica distintiva es que en cada mano el cuarto dedo de la zarigüeya tiene casi el doble de longitud que los otros dedos, detalle que los ayuda a extraer larvas de insectos perforadores de madera, su principal fuente de alimento.

La segunda especie, el petauro o planeador de cola anillada, cuyo nombre científico es Tous ayamaruensis, está estrechamente emparentado con el planeador australiano mayor, pero no tiene pelos en las orejas y se distingue por una cola muy prensil que lo ayuda a sujetarse.

Pesa alrededor de 300 gramos y fue descrito por primera vez por el fallecido zoólogo australiano Ken Aplin, quien reconstruyó fragmentos fósiles hallados en Papúa Occidental a finales del siglo pasado.

Ambas especies habitan en los huecos de árboles altos. Actualmente el hábitat de los planeadores está cada vez más amenazado por la tala que se realiza en el área.

Planeador de cola anillada, Tous ayamaruensis , subadulto, en la zona de South Sorong, península de Vogelkop. Foto: Arman Muharmansyah/australian.museum

Ante este redescubrimiento por partida doble, los científicos y grupos de vida silvestre intentarán que se declare la protección de los bosques nativos y se prohíba que talen árboles sin el consentimiento de los lugareños.

“Levántate y anda”, pero en la ciencia: otros ejemplos de taxón Lázaro

Como mencionamos antes, “Taxón Lázaro” o Lazarus taxon, se utiliza para referirse a los organismos que reaparecen tras su supuesta extinción.

En un artículo publicado por National Geographic, firmado por la paleontóloga y activista trans Riley Black, indica que existen muchos otros ejemplos de taxón Lázaro: desde el descubrimiento del árbol Metasequoial hasta el celacanto, un antigua especie de pez que se creía desaparecida hace 66 millones de años y reapareció en un mercado de pescado sudafricano.

Vale aclarar que el término no se limita a las especies vivas. Se acuñó originalmente para referirse a organismos, ya sea desde una sola especie hasta un grupo entero, que parecen desaparecer durante una de las cinco grandes extinciones masivas de la Tierra, para luego reaparecer en el registro fósil.

Esto se debe a que los periodos de baja fosilización suelen seguir inmediatamente a las extinciones masivas, en los que, por una u otra razón, no quedan tantos organismos atrapados en la roca.

Aplicada de forma más general al registro fósil, encuadra en este concepto el hallazgo de un linaje de protomamíferos parecidos a comadrejas llamados “diademodontidos”, que encontraron en las rocas del Triásico de Sudáfrica tras una ausencia de 21 millones de años.

Fuente: www.clarin.com

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