Stephen King, escritor: “Un primer borrador no debería tardar más de tres meses”


El novelista estadounidense Stephen King, referente de la literatura de terror contemporánea, reveló su método de trabajo durante una conferencia sobre procesos creativos.
La tesis central del autor indica que la primera redacción de cualquier obra de ficción de gran extensión debe finalizarse en un lapso no superior a 90 días consecutivos. Él mismo lo expresa así: “creo que el primer borrador de un libro —incluso uno largo— no debería llevar más de tres meses, lo que dura una estación”
Esta técnica de productividad literaria exige una disciplina diaria rigurosa, que el mismo King revela. “Me despierto. Desayuno. Camino unos tres kilómetros y medio. Vuelvo, voy a mi pequeña oficina y escribo durante unas cuatro horas”
Otro de los hábitos importantes para el autor estadounidense es la lectura. Para King, leer es la mejor manera de entrenarse, por este motivo afirma: “No puedes esperar deslumbrar a alguien con la fuerza de tu escritura hasta que eso mismo te haya ocurrido a ti… Si no tienes tiempo para leer, no tienes tiempo para escribir”.
Stephen King lee cerca de 80 libros año, dejando en claro que la lectura es un alimento esencial para alimentar su oficio. “Las buenas ideas para historias parecen venir literalmente de la nada, navegando hacia ti desde un cielo vacío: dos ideas previamente no relacionadas se juntan y crean algo nuevo bajo el sol. Tu trabajo no es encontrarlas, sino reconocerlas cuando aparecen”, expresaba.
Stephen King afirma que nunca deja de escribir. El autor nacido en Portland afirma que redacta entre 1.000 a 1.200 palabras por día. “Si dejo de escribir, los personajes se oxidan. La historia pierde filo”, explica el escritor.
“Lo peor de todo, la emoción de crear algo nuevo empieza a desvanecerse. El trabajo empieza a sentirse como trabajo, y para la mayoría de los escritores eso es el beso de la muerte”, agregaba King.
Además de la disciplina diaria, King siempre destacó la importancia del entorno de trabajo. Para el autor, el lugar donde se escribe no es un detalle menor, sino una herramienta fundamental del proceso creativo. Por eso convirtió su despacho en un espacio privado, libre de interrupciones y pensado exclusivamente para la escritura. “Creo que estamos hablando de un sueño creativo… Tu habitación de escritura debería ser privada, un lugar donde ir a soñar”, explicó.
El escritor considera que ese espacio debe estar al servicio de la creación y no de la comodidad. “Coloca tu escritorio en la esquina y recuérdate cada vez que te sientes allí por qué no está en el centro de la habitación. La vida no es un sistema de soporte para el arte. Es al revés”, sostuvo.
Su método también incluye tomar distancia de lo que escribe. Una vez terminado el primer borrador, guarda el manuscrito durante seis semanas sin releerlo ni hacer correcciones. Cuando vuelve a abrirlo, intenta hacerlo con la mirada de un lector ajeno, lo que le permite detectar errores, inconsistencias y oportunidades de mejora que antes podían pasar desapercibidas.
Otra de las particularidades de su proceso creativo es su rechazo a construir las historias a partir de un mensaje preconcebido. En lugar de buscar un tema central desde el inicio, prefiere que este aparezca de forma natural a medida que avanza la narración. “Desconfío del argumento porque nuestras vidas son en gran parte carentes de un plan… y porque creo que planificar y la espontaneidad de la creación real no son compatibles”, afirmó en una entrevista.
Para King, el objetivo de una novela no es únicamente entretener durante la lectura, sino dejar una huella duradera en quien la termina. “Lo que más quiero es resonancia… algo que permanezca un poco en la mente y el corazón del Lector Constante”, aseguró.
Esa búsqueda de autenticidad atraviesa toda su obra, incluso cuando se mueve en terrenos fantásticos o sobrenaturales. “Escribir nos da libertad para explorar cualquier cosa siempre que digamos la verdad”, señaló. Aunque no todos los escritores pueden mantener el ritmo de producción que lo hizo famoso, su filosofía sigue siendo una referencia para millones de lectores y autores.
Fuente: www.clarin.com



