“Son un grupo de improvisados, abandonaron a Maradona”: la dura acusación de los fiscales en el nuevo juicio por la muerte del Diez

“Son un grupo de improvisados”. De esta manera, los fiscales a cargo de la acusación pública calificaron a los siete imputados en los lineamientos iniciales del segundo juicio por la muerte de Diego Armando Maradona (60), que comenzó este martes en los tribunales de San Isidro.
Ante los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón, que conforman el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 7 de San Isidro, escucharon esta mañana los lineamientos por parte de la acusación pública, los particulares damnificados y los abogados defensores.
Antes del inicio formal de la audiencia, uno de los defensores del neurocirujano Leopoldo Luque solicitó que el debate sea transmitido por televisión abierta, algo que luego de la oposición de los acusadores, los jueces rechazaron tras el primer cuarto intermedio del debate.
La audiencia, que fue transmitida en vivo por el canal de YouTube de la Suprema Corte de Justicia bonaerense, continuó con la presentación a viva voz de cada uno de los imputados, diciendo su nombre completo, número de documento, estado civil y nombre de sus padres.
Finalmente, Gaig, presidente del TOC, dio paso a los representantes del Ministerio Público Fiscal para que argumenten su hipótesis del caso. El primero en tomar en micrófono fue Patricio Ferrari, fiscal general adjunto de San Isidro.
Leopoldo Luque y detrás Valeria Coschov, los dos principales imutados en el juicio por la muerte de Diego Maradona. Foto: Francisco Loureiro“Tenemos la necesidad imperiosa de que haya verdad. El derecho a la verdad es un derecho humano. Esta es una acusación sólida, sin fisuras”, expresó en sus primeras palabras Ferrari.
El fiscal señaló llegarán a la verdad “bajo un conocimiento más holístico, integral”, y que la prueba será dividida en tres etapas: la prueba testimonial, la evidencia telefónica y la prueba médica.
“Señores jueces, van a poder escuchar a más de un centenar de testigos que van a contarles, porque lo han percibido con sus sentidos, cuándo, cómo y porqué murió Maradona”, describió sobre el primer punto.
El abogado Fernando Burlando en los tribunales de San Isidro para asistir al reinicio del juicio por la muerte Diego Armando Maradona. Foto: Francisco LoureiroLa segunda etapa tiene como eje “el análisis del secuestro de los teléfonos celulares de los acusados. “A poco más de 72 horas de fallecido Diego Armando Maradona, la fiscalía allanó los domicilios de los principales responsables y encontramos, y aseguramos, la evidencia de comunicaciones en grupos e individualmente”, indicó.
La tercera etapa estuvo vinculada a los estudios médicos, principalmente al informe de la junta médica, integrada por más de 20 profesionales de la salud, “que llegaron a una conclusión incontrastable que no es otra que la responsabilidad de los acusados que están hoy en el banquillo”.
“Esta Fiscalía va a probar acabadamente que entre los días 11 y 25 de noviembre de 2020, en pandemia, Diego Armando Maradona, que no estaba en pleno uso de sus facultades mentales, fue introducido en el lote 45 del barrio San Andrés, Benavídez, Tigre, bajo el concepto de una internación domiciliaria. Esto es un sanatorio en la casa. Y es precisamente lo que no pasó”, aseguró el fiscal.
Fanáticos de Maradona en los accesos de los tribunales de San Isidro, en donde comenzó nuevamente el juicio por su muerte. Foto: Francisco LoureiroFerrari calificó como “un grupo de improvisados” a todos los imputados. A Luque lo señaló como “sin duda, su médico de cabecera”, quien era “secundado de quién hacía las veces de psiquiatra”, en relación a Cosachov. También nombró al “entre comillas” psicólogo Díaz, a la coordinadora de Swiss Medical, Nancy Forlini, al coordinador de la prestadora tercerizada Meddidom, Mariano Perroni, al médico clínico Pedro Di Spagna y al enfermero Ricardo Almirón.
“Todos los imputados abandonaron a su suerte a Diego Maradona condenándolo a la muerte. La prueba demostrará una internación domiciliaria sin precedentes, cruel, lapidaria, desprovista de todo. Lo que si existieron fueron múltiples alarmas que decidieron no escucharlas. Lo que van a ver lo que los imputados no hicieron, lo que faltó. Maradona empezó a morir 12 horas antes de su verdadera muerte. A cualquiera que se le hubiese ocurrido trasladarlo a una clínica, le salvaba la vida. La indiferencia criminal los tuvo a todos como responsables”, cerró el fiscal Ferrari.
Su colega Cosme Iribarren, también fiscal general de San Isidro, detalló las acciones y omisiones de cada uno de los imputados en el lapso temporal del 11 al 25 de noviembre, tiempo en el que estuvo Maradona atendido en la casa del barrio privado San Andrés.
“Todos tenemos derechos a saber qué pasó y nosotros, como acusación pública, vamos a demostrar con pruebas y a ratificar lo que vimos desde el primer día”, afirmó Iribarren.
En su turno, Fernando Burlando, abogado de Dalma y Gianinna Maradona, sostuvo que “la desidia, el desinterés y acciones demenciales estuvieron presentes en el hecho”.
El fiscal Patricio Ferrari. Foto Francisco Loureiro “Diego Armando Maradona fue asesinado el 25 de noviembre de 2020”, dijo con firmeza.
Burlando sostuvo que los profesionales responsables de la salud de Maradona “desentendieron cada uno de los síntomas que experimentó en ese virtual encierro, encarcelamiento disfrazado, de atención deficiente”.
“Actuaron en contra de todo sentido común. Fue un diagrama criminal”, indicó, señaló que el “Diez” “estaba exageradamente edematizado” y por último sostuvo: “La Justicia no es un homenaje, la Justicia es un deber que nos debemos todos”.
Los abogados Eduardo Ramírez y Mauro Baudry, representantes de Diego Jr y Diego Fernando, acompañaron los lineamientos de Burlando.
Pablo Jurado, representante de tres de las hermanas Rita, Ana y Nora Maradona, sostuvo que “fue una muerte previsible, anunciada y evitable”.
Por su parte, Felix Linfante, abogado de Jana Maradona, sostuvo que “Maradona no estaba condenado a morir” y que la omisión de los médicos le causó la muerte.
“Sin la omisión, Maradona no hubiese muerto”, expresó.
La reacción de la familia Maradona durante la exposición de las defensas
Luego de su argumentación, los jueces dieron paso a los lineamientos por parte de los abogados defensores.
El primero en tomar la palabra fueron los defensores de Luque, Francisco Oneto y Roberto Rallin, codefensor junto al letrado histórico del neurocirujano, Julio Rivas.
Dalma y Gianinna Maradona durante la audiencia. Foto Francisco Loureiro “Vamos a probar que Diego Armando Maradona muere de un infarto, que no venía arrastrando a un cuadro que condujera a su deceso. Vamos a demostrar que Luque no estaba a cargo de la salud de Maradona. Luque era el único que quería que se quede en la clínica”, expresó Oneto.
Rallin, por su parte, aseguró que Maradona “no era un paciente más” y lo describió como un hombre “con carácter y temperamento, que no dejaba a su entorno, a su familia y sus médicos que le den indicaciones”.
“Maradona no murió porque alguien lo mató o alguien omitió hacer algo. El derecho no castiga tristezas. Luque no es un asesino. Si Diego estuviese vivo diría que no condenen a Luque”, sostuvo Rallin, frase que causó malestar entre los familiares del ex capitán del seleccionado argentino de fútbol.
La psiquiatra Agustina Cosachov. Foto Francisco Loureiro El segundo defensor que expuso fue Vadim Mischanchuk, abogado de Cosachov, quien aseguró que “el óbito del señor Maradona tiene que ver con un deterioro progresivo de su salud que en un momento dijo basta”.
“El encargado de la salud de Diego Armando Maradona era el propio Maradona, quien tomaba decisiones, algunas correctas y otras incorrectas. Se va a probar que no murió en un periodo de agonía, sino en cuestión de minutos”, afirmó Mischanchuk.
Una de las exposiciones más duras fue la de Diego Olmedo, defensor del psicólogo Diaz, que generó el llanto de bronca de Gianinna Maradona, quien era contenida por sus abogados.
“Díaz no es médico y acá se discuten cuestiones médicas. Díaz llegó a la vida de Maradona 30 días antes de su muerte. Díaz no conocía a ninguno del círculo íntimo de Maradona, ni a los médicos, ni a (Matías) Morla, ni a la familia de Maradona. Díaz no tenía ningún interés de perjudicar a Maradona. Fue un tratamiento contra las adicciones exitoso, pero quedó inconcluso. Digo exitoso porque Diego Armando Maradona quedó sin drogas ni alcohol en sangre”, sostuvo en su lineamiento Olmedo.
Verónica Ojeda, madre de Dieguito Fernando. Foto Francisco Loureiro Para el defensor, “Díaz hizo todo lo pasible para que Maradona tenga una vida mejor. No es fácil ser Maradona, ser familiar de Maradona y ser asistente. Maradona tenía mil facetas, pero cuando se trataba de su salud tomaba malas decisiones y las tomaba él”. En ese momento, Gianinna era contenida por la abogada Silvia Betroff, del equipo de Burlando.
Por último, Olmedo afirmó que a su cliente no lo benefició la muerte del “Diez” y que ni llegó a cobrar sus consultas, las que tuvo en los últimos 30 días, sin contar los 10 que estuvo internado en la clínica Olivos, donde se operó de un hematoma subdural.
Los siguientes defensores que dieron su hipótesis del caso fueron Martín Montalto, del coordinador Perroni, y Franco Chiarelli, del enfermero Almirón.
“Esperamos con este debate saber cuál fue la intervención de Perroni en la muerte de Maradona. La respuesta es clara, nunca perteneció al equipo médico, nunca completó una planilla, nunca tuvo acceso Maradona ni entró a la casa. Su función era coordinador de enfermero, organizar que los enfermeros vayan y que estén con Maradona las 24 horas. Eso se cumplió”, afirmó Montalto.
Por su parte, Chiarelli aseguró que Almirón “el 13 de noviembre quiso llamar a una ambulancia y se encontró que las facultadas de su rol de enfermero llegaron hasta ahí”, ya que los médicos tratantes estaban a cargo de ello.
El defensor Nicolás D’Albora, quien representa a Nancy Forlini, apuntó sobre los quien consideró los médicos tratantes, Luque y Cosachov.
“Cumplía una función operativa. Era una gestora”, dijo. Ella recibía los pedidos de los médicos tratantes, lo autorizaba en la auditoria y luego gestionaba los pagos”, señaló.
D’Albora sostuvo que para la Clínica Olivos, la cual pertenece a Swiss Medical, “Maradona no podía volver a su casa”. “Los médicos tratantes dijeron que era imposible de derivarlo a otra clínica especializada. Convencieron a las hijas de que la atención en el domicilio era lo mejor. Los médicos tratantes eran Luque y Cosachov. Está escrito, está firmado”, indicó.
Por último, la defensora oficial María Julia Marcelli sostuvo que Pedro Di Spagna “no era el medico tratante” y que solo tuvo una sola oportunidad de tratar a Maradona ya que la segunda vez que fue a visitarlo el paciente “se negó a ser atendido en pleno ejercicio de su propia voluntad”.
“Mi defendido fue manipulado y neutralizado por el entorno del paciente”, concluyó.
Tras la primera jornada de lineamientos, el juicio continuará el próximo jueves con las declaraciones de los primeros testigos propuestos por el Ministerio Público Fiscal.
Fuente: www.clarin.com



