Raptó a una pequeña niña y provocó su muerte de una forma escalofriante: “Dejó que la mutilaran los monstruos del pantano”

El estadounidense Harrel Braddy subió forzosamente a Shandelle y Quatisha Maycock a su auto e inició la marcha.
Luego se detuvo, atacó salvajemente a la madre y abandonó a la pequeña en un lugar terriblemente peligroso.
Días después, Quatisha fue hallada muerta, y Harrel recibió la peor condena por su responsabilidad en el hecho. Sin embargo, ahora, una serie de cambios en el sistema judicial habilitaron a que los magistrados revean su sentencia.
Seducción fallida, secuestro y una horrenda muerte: los detalles del caso
El 7 de noviembre de 1998, Harrel Braddy, de Miami, conoció a Shandelle Maycock y a su hija, Quatisha, de 5 años, en una iglesia de Florida.
Luego de que Shandelle rechazara sus insinuaciones románticas, el hombre las secuestró a las dos.
Luego de secuestrarlas, Braddy abandonó a ambas mujeres. Foto: FTP ClarínAl llegar a la carretera 27, cerca del límite entre los condados Broward y Palm Beach, bajó a la madre, a quien había colocado en el baúl, la estranguló y, después, la abandonó a su suerte.
A pesar de perder el conocimiento, al rato, Shandelle despertó y logró pedir ayuda a un conductor, lo que le permitió sobrevivir.
Mientras tanto, Braddy continuó camino con la niña, y finalmente también la abandonó. Aunque a ella no la había golpeado, el lugar donde la dejó sentenció su muerte: cerca de la ruta interestatal 75, en un tramo conocido como Alligator Alley por la cantidad de cocodrilos que hay.
Más tarde, el propio Harrel declararía que sabía que la niña probablemente moriría.
Y así fue. Dos días después, unos pescadores encontraron el cadáver de Quatisha, al que le faltaba el brazo izquierdo, en un canal.
La autopsia posterior indicó que sufrió mordeduras de caimán en el pecho y la cabeza mientras aún estaba viva. El brazo aparentemente había sido cercenado tras su muerte. El informe concluyó que la causa de la muerte fue un traumatismo contundente en el lado izquierdo del cráneo.
La policía detuvo a Braddy, y al hacerlo se dio cuenta que este ya tenía un historial delictivo.
Había intentado asesinar a su exnovia en 1984 y, mientras era sometido a una audiencia por ello, atacó a un guardia que lo escoltaba, lo dejó inconsciente dentro de una celda de detención en el juzgado y escapó.
Once días después de la fuga, la policía lo detuvo mientras robaba en una tienda de Hollywood. Sin embargo, Braddy logró dominar a dos agentes y escapó nuevamente. Tras ello, irrumpió en la casa de una pareja y les robó su automóvil.
Finalmente, tres semanas después, fue detenido definitivamente en Georgia. Recibió una sentencia de 30 años de prisión, pero fue liberado en 1997, un año antes del asesinato de Quatisha, tras cumplir solo 13 años de condena.
“Los adultos deben proteger a los niños de los monstruos”: la condena a Braddy y una posible revisión
En 2007, nueve años después del secuestro, Braddy fue declarado culpable de asesinato por el deceso de la pequeña Quatisha y condenado a muerte.
“El acusado causó la muerte de esta niña de cinco años, sola en la naturaleza, y dejó que la mutilaran los monstruos del pantano”, dijo el entonces juez del Tribunal de Circuito de Miami-Dade, Leonard E. Glick, en su orden de sentencia. “Se supone que los adultos deben proteger a los niños de los monstruos, no ser ellos mismos los monstruos”, agregó.
Por un artilugio legal, Braddy podría salvarse de la pena de muerte. Foto: FTP ClarínA pesar de lo anterior, Harrel, quien ahora tiene 76 años, podría ser salvado de la ejecución debido a cambios en la ley que habilitaba la pena de muerte en Florida.
En 2016, la Corte Suprema de Estados Unidos declaró inconstitucional la pena de muerte del estado porque la decisión no recaía en un jurado, sino simplemente en un juez.
Un año después, el máximo tribunal de Florida hizo caso de la declaración y, además, exigió que la pena debía ser resultado de una decisión unánime de los jurados.
Esto habilitó nuevas sentencias para unos 100 condenados, incluido Braddy.
No obstante, en 2023, el gobernador Ron DeSantis endureció un poco la ley, al establecer que ya no es necesario la unanimidad, sino que los jurados pueden dictar la pena capital con la aprobación de 8 de los 12 jueces que los conforman.
Este lunes 5 de enero, finalmente, comenzó el juicio para volver a sentenciar a Harrel, quien, más allá de todo, aún se ilusiona con cambiar su destino.
Fuente: www.clarin.com



