Quedó atrapado debajo de un glaciar y su perro lo salvó de la muerte: “Estaba feliz de verme”


Cuando sus padres le regalaron un chihuahua, el joven Jan Gilar se alegró por tener un nuevo compañero con el que aventurarse en la naturaleza.

Lejos estaba de situaciones desesperantes, hasta que realizó una excursión que terminó en un peligro extremo y que, a la vez, le demostró la fidelidad de su mascota. En Saas Fee, una pequeña localidad suiza ubicada en el cantón de Valais, el muchacho salió a recorrer la amplia zona del glaciar Fee.

A su lado estaba Filip, el chihuaha que fue vital para su posterior rescate, cuando Jan cayó por una grieta del glaciar. El senderista, nacido en la ciudad de Pilsen, en la República Checa, se sintió afortunado por no haberle puesto la correa aquel día.

En el pasado verano europeo, Jan llevaba menos de un mes en Suiza cuando se decidió por dicho recorrido en la localidad conocida comola Perla de los Alpes. Con bastante experiencia detrás, preparó todo lo necesario para llevar consigo, incluida la comida.

Almorzó en una piedra junto a su amigo canino, que tiene 2 años y medio, y goza de una buena resistencia. Su dueño afirmó a la BBC que Filip puede puede hacer 20 o 30 kilómetros seguidos, aunque cuando lo ve cansado lo carga en una mochila especial.

En la República Checa ya habían recorrido diversas montañas. Pero aquel día era la primera vez tan cerca de un glaciar, por lo que después de almorzar Gilar se entusiasmó con seguir explorando. “Puedo ir un poco más lejos”, pensó.

Sin embargo, dio unos pasos e inesperadamente se encontró con un puente de nieve, por lo que el piso de hielo cedió ante su peso y el checo se cayó dentro de un agujero. “Todo fue muy rápido”, expresó con lamento al medio británico.

Del disfrute durante la soleada jornada pasó a estar con sus pantalones cortos y camiseta veraniega dentro de una grieta con temperatura bajo cero. Además, debía tener cuidado de no caer aun más profundo, mientras el deslizamiento del agua descongelada hacia su cuerpo le potenciaba la sensación de frío.

Bajo un metro y medio de la superficie y sin poder moverse demasiado, usó su walkie-talkie para pedir ayuda. Una pareja llamada Claudia y Ralf que estaba en su misma frecuencia lo escuchó y dio la alerta a las autoridades.

Sin embargo, la ubicación del accidente seguía siendo desconocida. “No es un área pequeña ni como una hoja en blanco. Está cubierta de pedregal. La nieve está llena de arena o de tierra. Y encontrar un agujero del pequeño tamaño por el que cayó no es fácil”, detalló Bruno Kalbermatten, de la empresa de rescatistas Air Zermatt, a la BBC.

Un helicóptero rojo de la mencionada compañía buscó a Jan durante 40 minutos. Mientras tanto, Filip se sentó en una piedra a esperar.

Con varios ojos buscando desde el cielo, la tarea seguía siendo descomunal. Pero en la amplitud del territorio sobrevolado por un paramédico, un médico y rescatistas, el movimiento del chihuahua dio la señal justa.

Kalbermatten evitó elucubrar sobre lo que hubiera pasado si no hubiera estado el pequeño perro en la dramática escena. Eso sí, Filip miró con atención el operativo en el que se anclaron cuerdas, poleas y un arnés para liberar a Jan.

El trabajo resultó exitoso, y la primera reacción de alegría fue la del canino. “Meneaba la cola feliz de ver a Jan en la superficie”, contó Kalbermatten.

La angustiante vivencia, luego de recibir el alta en el hospital, le sirvió al montañista como “lección”, y reforzó aun más el lazo con su amigo peludo.

Fuente: www.clarin.com

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