qué hay detrás del fenómeno que tiene a Jujuy como principal puerta de entrada

Mientras desde cámaras industriales advierten sobre riesgos y competencia desleal, comerciantes locales y organizaciones dedicadas a la importación de ropa usada destacan su rol como alternativa económica en un contexto de caída del poder adquisitivo.

Un crecimiento explosivo de las importaciones

Según datos oficiales, en 2025 Argentina importó 4,6 millones de kilos de ropa usada, por un valor de US$ 5,2 millones, lo que representa un aumento interanual de 19.000% en cantidades y 8.848% en valor, con respecto a 2024.

¿Por qué se produjo este crecimiento? Esta operatoria se encontraba prohibida desde 1991, en el gobierno de Carlos Menem (PJ). La medida fue prorrogada por las sucesivas gestiones hasta 2022 cuando el gobierno de Alberto Fernández (Frente de Todos) no renovó la prohibición. Sin embargo, durante 2022 y 2023 las importaciones de ropa usada se mantuvieron marginales.

Ropa usada, frontera y crisis textil

Ropa usada, frontera y crisis textil

Ropa usada, frontera y crisis textil

Según un informe de la Fundación Protejer, a partir de 2024 la actividad comenzó a crecer. “Aunque si bien aún los montos y cantidades importadas eran bajas en términos absolutos, representaban un cambio de tendencia respecto de los años anteriores. La expansión definitiva se materializa en 2025”, señaló.

Jujuy como puerta de entrada

De acuerdo con los datos de Protejer, en 2025, el 84% de toda la ropa usada importada ingresó por la Aduana de Jujuy, mientras que Buenos Aires concentró cerca del 16% y el resto de las aduanas tuvo participación marginal.

Según datos oficiales, en 2025 los principales países que exportaron ropa usada a Argentina fueron Estados Unidos (53,1% de las ventas totales); Pakistán (16%); China (10,4%) y Turquía (7,7%). Protejer agregó que, en Jujuy, la puerta de entrada de esta mercadería es Chile, que funciona como receptor de la mercadería proveniente de otros países y la envía a Argentina.

En ese sentido, un informe de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) indicó que en ese país “la ropa ingresa por la zona franca de Iquique, donde los importadores venden las mejores prendas y descartan en el desierto de Atacama alrededor del 40% de las mismas”.

Por su parte, Priscila Makari, directora ejecutiva de la Fundación Protejer, dijo a TodoJujuy que “lo que está ingresando es, en definitiva, la basura de otro país. Ropa que fue producida para durar poco, usada y descartada, que termina entrando a la Argentina”. Y advirtió: “Son prendas de muy baja calidad, hechas de plástico, que duran poco y terminan siendo descarte, con un impacto ambiental enorme”.

Más controles y freno a la importación

Protejer advirtió que la importación de ropa usada implica riesgos sanitarios concretos, ya que las prendas pueden contener bacterias, hongos, ácaros, agentes alergénicos y residuos químicos derivados de procesos industriales.

En noviembre de 2025 el Gobierno nacional incorporó la exigencia de un certificado de desinfección como condición para importar este tipo de mercadería. Sin embargo, la Fundación consideró que la medida es “insuficiente” porque “no garantiza el control ni la detección de químicos peligrosos presentes en las prendas, no implica la verificación de su composición y no asegura la trazabilidad de la ropa importada”.

Ante la consulta de este medio sobre el ingreso de ropa usada por los pasos fronterizos de la provincia, desde la Secretaría de Integración Regional y Relaciones Internacionales de Jujuy señalaron que “no cuentan con estadísticas” y que se trata de un fenómeno complejo asociado al comercio transfronterizo que depende de organismos nacionales.

El debate por la importación y su impacto en la industria

La Fundación Protejer sostiene que la importación masiva de ropa usada genera competencia desleal frente a la producción y el comercio local. Según su informe técnico, entre enero y octubre de 2025 la ropa usada pasó a representar casi el 11% del volumen total de indumentaria importada, con más de 3,5 millones de kilos ingresados al país, en su mayoría como mercadería descartada en otros mercados.

Makari aseguró que estos productos “ entran a precios que ningún productor argentino puede competir, y eso termina desplazando producción, ventas y puestos de trabajo”. “La gente hoy no tiene plata para consumir, cayó mucho el poder adquisitivo, y compra lo que puede”, completó.

No obstante, Bank & Vogue, una organización dedicada a promover la comercialización de ropa usada que trabaja con empresas importadoras y organizaciones benéficas, aseguró que “existen muchos beneficios en importar fardos de ropa, como que personas de menores recursos puedan acceder a textiles de mayor calidad a menor precio, generar más trabajo en la venta minorista y fomentar la economía circular al extender la vida útil de los productos”.

En tanto, un informe de Oxford Economics señaló, sobre la base de un estudio realizado en la Unión Europea y países de África, que el mercado de la ropa usada “está generando miles de millones de dólares en contribuciones al PBI y respaldando cientos de miles de empleos ecológicos”.

En Jujuy, el fenómeno trajo aparejado la expansión de locales de venta de ropa usada, conocida como “ropa americana”. Desde la Cámara Inmobiliaria de Jujuy advierten que, en los últimos meses, este tipo de comercios aparece con mayor frecuencia en la ocupación de locales, especialmente en zonas céntricas y cercanas al centro.

Desde el sector comercial, Nelly Silveira, dueña de un local de ropa usada ubicado en San Salvador de Jujuy dijo a TodoJujuy: “Compramos por fardos, todo se compra en dólar. Un fardo te sale aproximadamente US$ 260”.

Respecto de la comercialización, indicó que ”hay venta por mayor y por menor. Mucha gente viene a comprar por mayor y creó su propia empresita”. Y agregó: “Si en otros países tiran la ropa y la dejan en un lugar donde nadie la utiliza, nosotros contribuimos con el ambiente vendiéndola”.

El debate por la importación de ropa usada se inscribe en un reclamo mayor de la industria nacional por el aumento de las importaciones. En ese sentido, el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, advirtió, en declaraciones a Radio Mitre: “Hay muchas empresas que no están en condiciones de competir con los precios internacionales”.

El titular de la UIA explicó que esta situación responde a distorsiones estructurales. “Una parte es la impositiva, pero también el costo del financiamiento: hasta hace algunos meses teníamos tasas del 75%, y además están las distorsiones laborales”.

Este contenido es parte de la Red Federal de Periodismo e Innovación (RPI), alianza impulsada por Chequeado que une a medios de 5 regiones del país para contribuir a la expansión del periodismo innovador y contrarrestar los desiertos informativos.

Autor: TodoJujuy

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Fuente: www.todojujuy.com

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