Preguntaron a cuatro nutricionistas cardíacos cuál es la mejor bebida para bajar la presión arterial y todos dieron la misma respuesta


Un grupo de nutricionistas cardíacos de la Cleveland Clinic y la Universidad Estatal de Ohio, de los Estados Unidos, afirmó que el jugo de remolacha es la mejor bebida para reducir la presión arterial de forma rápida por su alta concentración de nitratos dietéticos.

El consumo regular de este preparado concentrado aporta una cantidad significativa de potasio, lo que resulta un electrolito esencial que es de gran ayuda para el organismo al momento de eliminar el exceso de sodio a través de la orina.

El ingreso de los componentes naturales de la remolacha al organismo genera una transformación química inmediata. El cuerpo convierte los nitratos presentes en este vegetal en óxido nítrico, un compuesto que relaja y dilata las paredes de los vasos sanguíneos.

Este proceso disminuye la resistencia periférica y facilita un flujo de sangre mucho más fluido, lo que alivia de manera directa la tensión sobre las arterias principales. Una investigación realizada por la publicación científica Frontiers in Physiology demostró la efectividad de este alimento en pacientes controlados.

El estudio clínico descubrió que las personas que consumieron el preparado vegetal registraron una baja promedio de 5.2 milímetros de mercurio en su presión sistólica apenas treinta minutos después de la ingesta. Esta cifra representa el indicador máximo de fuerza que ejerce el corazón al latir.

Asimismo, una revisión de siete ensayos clínicos difundida en la revista Frontiers in Nutrition ratificó estas propiedades medicinales. El análisis, que contempló el seguimiento de más de doscientos pacientes con hipertensión arterial, comprobó modificaciones significativas con descensos sostenidos de unos 5 milímetros de mercurio.

La evidencia posiciona a este compuesto por encima de otras alternativas líquidas analizadas por la comunidad médica internacional.

La sustitución de la sal comercial por condimentos naturales y hierbas aromáticas disminuye el riesgo de picos de tensión innecesarios. El uso culinario de ajo, pimienta, cebolla, comino, albahaca y cilantro permite sazonar las comidas sin alterar los registros médicos.

Además, la selección de alimentos frescos por sobre los productos enlatados evita la ingesta encubierta de conservantes ricos en sodio que perjudican las arterias.

El incremento de la actividad física aeróbica habitual complementa las pautas alimenticias dictadas por los especialistas en nutrición. Caminar a paso firme, nadar o andar en bicicleta con regularidad ayuda a reducir los registros tensionales entre 5 y 8 milímetros de mercurio.

Sostener este hábito en el tiempo resulta indispensable para preservar las mejoras logradas en el sistema circulatorio y potenciar el rendimiento cardíaco general.

Fuente: www.clarin.com

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