Precisión suiza: el tren más empinado del mundo para subir al monte Pilatus


Suiza es mundialmente reconocida por su puntualidad y su capacidad para vencer los desafíos geográficos más complejos. En el corazón de esta nación se encuentra el monte Pilatus y para llegar a su cima se puede usar un tren que desafía a toda lógica.
Desde su inauguración a finales del siglo XIX, esta estructura ha transportado a miles de visitantes hacia la cima del monte Pilatus, desafiando las leyes de la gravedad mediante un sistema de tracción único y seguro.
El origen de esta proeza se remonta a la visión de Eduard Locher, un ingeniero que diseñó un sistema de engranajes horizontales para evitar que las ruedas saltaran de los rieles. Esta innovación fue necesaria debido a que las pendientes superan el cuarenta por ciento, una cifra que los trenes convencionales no podrían afrontar.
La ruta se extiende por unos cuatro kilómetros y medio, atravesando densos bosques de coníferas, túneles de roca sólida y praderas de altura.
Recientemente, la empresa operadora completó un ambicioso proceso de modernización para mejorar la experiencia de los viajeros. Se incorporaron nuevas unidades que cuentan con amplios ventanales de cristal, permitiendo una visión de trescientos sesenta grados del entorno natural.
Estos vehículos modernos mantienen la esencia del diseño original, pero integran sistemas de frenado de última generación y motores eléctricos mucho más eficientes y respetuosos con el ambiente. Durante el ascenso, que dura aproximadamente treinta minutos, la formación trepa por paredes de piedra que parecen verticales.
El paisaje cambia drásticamente a medida que se gana altura, dejando atrás el azul del Lago de los Cuatro Cantones para dar paso a las cumbres nevadas. La infraestructura requiere un mantenimiento riguroso y diario, dado que las piezas mecánicas están sometidas a una presión constante por el ángulo de inclinación de la montaña.
La seguridad es el eje central de toda la operación ferroviaria en esta región. Cada unidad posee tres sistemas de frenado independientes que garantizan la detención absoluta incluso en las condiciones climáticas más adversas de la alta montaña.
En la estación superior, en la cumbre del monte Pilatus hay una area destinada al descanso de los pasajeros, combinada con hoteles y miradores que ofrecen vistas únicas de los Alpes suizos.
Este complejo turístico se complementa con un teleférico, formando un circuito circular que permite descender por la otra cara del macizo, cerrando así una travesía que combina historia, técnica y una belleza natural imponente.
Fuente: www.clarin.com



