¿Por qué a las “viudas negras” se las llama así?

Una serie que es un boom, denuncias policiales que las involucran casi a diario, la vergüenza de las víctimas sin diferencia de edad o clase social… En los últimos meses, las “viudas negras” están en boca de todos.

Sin embargo, son pocos los que saben por qué se llama así a las mujeres que seducen (sin límites) para sacar provecho de los hombres.

Tampoco es muy conocido el hecho de que, en realidad, no es algo nuevo y que algunas de las viudas negras más peligrosas vivieron un par de siglos atrás.

Matar al macho, igual que las arañas

Enamorar para robar es un fenómeno que, con mayor o menor frecuencia, ocurre desde hace siglos, al punto que se cree que el primer caso sucedió alrededor del 1300 en Irlanda, cuando una mujer llamada Alice Kyteler, estuvo sospechada de matar a sus cuatro maridos para quedarse con sus bienes.

Pero no fue hasta la década de 1990 que dos científicos, Eric Hickey y Michael Kelleher, propusieron clasificar a las mujeres que cometen este tipo de crimen como “viudas negras”. Ahora bien, ¿por qué esta denominación?

Una "viuda negra", la araña inspiró el origen del término. Foto: ArchivoUna “viuda negra”, la araña inspiró el origen del término. Foto: Archivo

Porque los expertos hicieron una analogía con un comportamiento de la araña Latrodectus mactans,​ popularmente conocida como “viuda negra”.

Es que las hembras de esta especie suelen devorar al macho después de copular con él, con la finalidad biológica de asegurar el suministro nutricional y, con ello, la reproducción de la familia.

De esta actitud surgió la decisión de llamar “viudas negras” a las mujeres que dañan a sus esposos o a hombres a los que conocen, aunque ellas no lo hacen con fines biológicos, sino que el motivo suele relacionarse con lo económico.

Cabe destacar que los autores de esta categorización aclararon que también aplica a hombres que asesinan a sus esposas, aunque para ellos también existe el concepto “barba azul”, rescatado de un cuento europeo en el que el protagonista mata a sus esposas.

Las “viudas negras” más famosas de la historia

En el último tiempo se han popularizado muchos casos de viudas negras. No obstante, hay una diferencia.

Actualmente, en general, las mujeres conocen a un hombre, lo adormecen con alguna sustancia que ponen en su bebida y aprovechan la situación para robarle las pertenencias.

Pero si miramos al pasado, algunas de las viudas negras que más hombres mataron llevaron a cabo sus crímenes entre fines del siglo XIX y principios del XX. Como el casamiento era algo habitual en esa época, ellas pasaron a la historia como asesinas de sus esposos.

Mary Ann Cotton, la criminal enfermera de Durham

A mediados del siglo XIX, el pequeño pueblo de Murton, ubicado en el Condado de Durham, Reino Unido, se vio conmocionado por un caso inédito.

Allí, una enfermera llamada Mary Ann Cotton, asesinó alrededor de 21 personas, incluidos tres de sus cuatro maridos y 11 de sus 13 hijos, según las estimaciones de la época. Los crímenes habrían estado motivados por razones económicas, como cobrar los seguros de vida de sus esposos.

El arsénico fue uno de los venenos usados por las "viudas negras" del siglo XIX. Foto: ShutterstockEl arsénico fue uno de los venenos usados por las “viudas negras” del siglo XIX. Foto: Shutterstock

Principalmente, Cotton utilizaba el envenenamiento por arsénico para deshacerse de sus hombres. Este causa dolor gástrico y un rápido deterioro de la salud.

Gracias a esto, logró pasar desapercibida por años, ya que en la época las epidemias de tifus (enfermedades infecciosas) todavía eran comunes en Inglaterra, y los síntomas causados por ellas son muy similares a los originados por el consumo de veneno.

Sin embargo, sí se probó que había asesinado a Charles Cotton, su hijastro de siete años, por lo que se la sometió a un juicio, donde fue declarada culpable y condenada a muerte. Finalmente, en 1873, fue ejecutada en la horca.

Belle Gunness, una envenenadora suelta en Chicago

Según cuenta un documental de la productora de cine Anne Berit Vestby, en 1877, la noruega Belle Gunness estaba embarazada y participaba de una fiesta, cuando fue atacada por un hombre que la pateó en la panza y, como consecuencia, perdió su bebé.

Este terrible episodio habría sido la semilla que sembró el resentimiento hacia los hombres en Gunness. Para siempre.

El atacante, por ser de una familia adinerada, nunca fue responsabilizado por el accidente. Sin embargo, poco tiempo después, falleció, supuestamente a causa de un cáncer de estómago, aunque existe la sospecha de que lo pudo haber matado Gunness.

En 1881, la mujer dejó Noruega para instalarse en Chicago, Estados Unidos. A partir de allí, su espíritu asesino se desenfrenó.

De acuerdo a los relatos, entre 1896 y 1908, mató alrededor de 49 personas, entre ellas a varios de sus hijos, a sus dos maridos, a unos treinta obreros y a una decena de pretendientes. Y todo habría sido por dinero, ya que, según declaró su propia hermana, Gunness era una apasionada de la riqueza.

Belle Gunness asesinó a varios de sus hijos.Belle Gunness asesinó a varios de sus hijos.

Al igual que Cotton, esta viuda negra habría cometido sus crímenes con veneno y también pasó desapercibida durante décadas. Pero en 1908, un incendio azotó a su casa y la policía, cuando acudió en auxilio, encontró varios cuerpos enterrados.

A partir de allí, se desató una investigación sobre Gunness, pero esta nunca pudo ser juzgada debido a que falleció en el mismo incendio, aunque una teoría indica que en realidad su muerte no ocurrió en dicha tragedia.

Shirin Gul, la asesina del kebab

Shirin Gul nació en el distrito de Shewa, en la provincia de Nangarhar, Afganistán, en la década de 1970. Sus padres murieron cuando ella tenía dos años y, por tanto, sus familiares la casaron con un hombre mayor cuando tenía solo once.

Según ha contado la propia Gul, su esposo, coronel del gobierno comunista, la golpeaba y maltrataba. Ante esto, ella encontraba refugio en Rahmatullah, uno de sus primos, quien la visitaba con frecuencia y le llevaba regalos y comida.

Con el tiempo, los familiares se volvieron muy cercanos, hasta que Rahmatullah le confesó al marido de Gul que estaba enamorado de ella y que planeaba llevársela a vivir con él.

El esposo, temeroso de resistirse a Rahmatullah, cedió. No obstante, los primos no le tuvieron piedad y decidieron matarlo.

A partir de allí, Gul y Rahmatullah, junto con el hijo de Gul, su cuñado, un tío y un sobrino, montaron una red criminal.

Esta consistía en que la mujer seducía hombres en la calle, ofreciéndoles ir a su casa para comer kebab (carne insertada en un pinche) y tener sexo, y allí estos eran asesinados. Por esta metodología, Gul se ganó el mote de “la asesina del kebab”

Tras esto, la banda enterraba los cuerpos en el patio y se quedaba con los autos de las víctimas para venderlos, ya que la mayoría de estas eran taxistas.

Durante un largo tiempo, Gul y Rahmatullah actuaron con impunidad, cobrándose varias vidas y juntando mucho dinero. Sin embargo, cuando secuestraron a un reconocido empresario llamado Mohammed Anwar, las autoridades comenzaron a investigarlos y descubrieron la macabra trama.

Finalmente, en 2004, Shirin Gul confesó los asesinatos. Los investigadores encontraron 18 cuerpos enterrados en una casa y 9 sepultados en otro de sus hogares, por lo que el grupo criminal fue juzgado bajo el cargo de 27 asesinatos.

Los seis integrantes resultaron culpables y condenados a muerte. Los cinco hombres murieron en la horca, mientras que la ejecución de Gul quedó suspendida por que ella estaba embarazaba. Después de dar a luz, su sentencia fue rebajada a cadena perpetua por el presidente de aquel momento, Hamid Karzai.

Shinir Gul crió a su hija Meena en la cárcel y, luego de la condena, sostuvo que en realidad su declaración fue un invento y que los crímenes de los que se la acusa los cometió su esposo, aunque admitió haber participado de otros.

Fuente: www.clarin.com

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