Por primera vez en Europa, operaron a un feto con todo el intestino fuera del cuerpo: el bebé nació sano


Un equipo médico de Barcelona logró un hito sin precedentes en el continente: intervino quirúrgicamente a un feto de apenas 700 gramos dentro del útero materno para corregir una grave malformación que ponía en riesgo su vida. El bebé nació seis semanas después de la cirugía y hoy se alimenta con normalidad.
La intervención tuvo lugar el 10 de febrero en el marco de una colaboración entre el Hospital Sant Joan de Déu Barcelona y el Hospital Clínic Barcelona, ambos integrantes de BCNatal, el consorcio de medicina materno fetal y neonatología de referencia en obstetricia y medicina fetal. La cirugía duró dos horas y media e involucró a especialistas en medicina y cirugía fetal, cirugía pediátrica, anestesiología y neonatología, según detallaron las instituciones.
El feto presentaba gastrosquisis, una malformación congénita en la que los intestinos —y a veces otros órganos— se desarrollan fuera del cuerpo a través de un orificio en la pared abdominal que no se cierra correctamente durante el embarazo. Al quedar expuestos al líquido amniótico, los intestinos se inflaman, pierden riego sanguíneo y pueden sufrir necrosis, con consecuencias muy graves para el recién nacido.
La madre, una joven colombiana de 20 años, recibió el diagnóstico en la semana 20 de gestación durante una ecografía rutinaria. Los profesionales que seguían su embarazo la derivaron a BCNatal, donde el equipo evaluó las distintas opciones y consultó el caso con el comité de ética antes de proponer una cirugía fetal. Hasta entonces, ese procedimiento solo se había realizado en muy pocas ocasiones en Colombia y Estados Unidos, pero nunca en Europa.
La complejidad técnica del procedimiento fue extraordinaria. Los cirujanos realizaron una incisión en el vientre de la madre para acceder al útero, recolocaron al feto en la posición adecuada y lo intervinieron por laparoscopia: introdujeron cuatro trócares en la bolsa amniótica, extrajeron el líquido amniótico e inyectaron gas para crear un espacio de trabajo seguro dentro del abdomen fetal. Luego reintrodujeron con cuidado el intestino dentro de la pared abdominal y cerraron la perforación.
Las dimensiones del caso ilustran la dificultad: el feto pesaba 700 gramos, el intestino medía 80 centímetros de largo con un diámetro de entre 3 y 15 milímetros, y debía ser reintroducido por una perforación de apenas 1,5 centímetros.
El director de BCNatal, Eduard Gratacós, explicó que la gastrosquisis habitualmente se trata después del nacimiento, “pero este caso era tan grave que el bebé corría un riesgo muy elevado de perder gran parte del intestino si esperábamos al nacimiento. Tenía prácticamente todo el intestino fuera del abdomen y comprimido por un orificio de apenas un centímetro”.
Xavier Tarrado, jefe del Servicio de Cirugía del Hospital Sant Joan de Déu, advirtió sobre las consecuencias de no haber actuado: “Si no se hubiera intervenido en el vientre de la madre, el bebé corría el riesgo de sufrir el síndrome del intestino corto y tener que requerir nutrición parenteral a largo plazo e incluso un trasplante intestinal”.
El síndrome del intestino corto es una condición grave en la que el intestino resulta demasiado dañado o breve como para absorber los nutrientes necesarios, lo que obliga a alimentar al paciente de forma intravenosa durante meses o años.
Tras la operación, las ecografías de seguimiento confirmaron que el intestino reducía su inflamación y recuperaba su aspecto habitual. El bebé nació por cesárea en la semana 34 de gestación. Aunque presentó bajo peso para su edad gestacional, su evolución fue muy favorable y recibió el alta hospitalaria sin complicaciones.
La gastrosquisis afecta a entre 2 y 3 de cada 10.000 nacimientos, lo que representa alrededor de 120 casos anuales en España y 2.400 en Europa. Sin embargo, la cirugía fetal solo estaría indicada en el 10 por ciento de esos casos, dado que se trata de una técnica reservada para las situaciones más graves. Los especialistas señalaron que la intervención abre una nueva vía de esperanza y puede cambiar radicalmente el pronóstico de estos niños y sus familias.
Fuente: www.clarin.com



