Pekín tiene una biblioteca que parece un paisaje natural: árboles gigantes y colinas artificiales


En Pekín, una nueva biblioteca pública llama la atención por un diseño que rompe con todo lo tradicional ya que en lugar de salas rectas y estanterías rígidas, el espacio propone un entorno que imita un paisaje natural, con “árboles” gigantes y colinas que se pueden recorrer.

La Beijing City Library fue pensada como un lugar donde leer se siente más cercano a estar al aire libre que dentro de un edificio. Ubicada en el distrito de Tongzhou, esta biblioteca forma parte de un plan más amplio para transformar la zona en un polo cultural.

El proyecto fue desarrollado por el estudio internacional Snøhetta junto a la firma local ECADI, con la idea de devolverle protagonismo a las bibliotecas en plena era digital.

La propuesta apunta a que las personas vuelvan a conectarse con los libros. Para eso, el diseño no solo es llamativo, sino también funcional, con espacios pensados para leer, descansar, circular y compartir, todo dentro de un mismo entorno continuo.

El corazón de la biblioteca es un enorme atrio de 16 metros de altura conocido como “Valley”. Allí se despliega una serie de colinas artificiales que funcionan al mismo tiempo como asientos, escaleras y estanterías. Todo está integrado en una especie de topografía interior que invita a moverse sin límites.

Entre esas colinas aparece un recorrido central que conecta distintos sectores del edificio, permitiendo circular de forma fluida entre áreas de lectura, espacios de descanso y sectores más privados. Debajo de estas estructuras también hay salas cerradas para estudio o reuniones.

Uno de los elementos más impactantes son las columnas que atraviesan todo el espacio y se abren en la parte superior como si fueran copas de árboles. Están inspiradas en las hojas del ginkgo, una especie originaria de China, y forman un techo que recuerda a un bosque cubierto.

Más allá de lo visual, la biblioteca también incorpora soluciones tecnológicas que apuntan a la eficiencia energética y el cuidado ambiental. El edificio cuenta con uno de los sistemas de vidrio estructural más grandes de China, lo que permite una conexión directa con el exterior y una gran entrada de luz natural.

Para controlar la temperatura y reducir el impacto del sol, se diseñaron amplios aleros en el techo. Además, el proyecto incluye paneles fotovoltaicos integrados que generan energía renovable, y sistemas que optimizan el uso de recursos como el agua de lluvia.

Las columnas, además de su función estructural, integran iluminación, acústica y ventilación, lo que permite reducir la cantidad de materiales y mejorar el rendimiento general del edificio. Todo esto le permitió alcanzar la máxima certificación verde en China.

El objetivo de este proyecto va más allá de lo arquitectónico. La idea es que la biblioteca deje de ser solo un lugar para almacenar libros y se convierta en un espacio activo de encuentro, intercambio y aprendizaje.

El diseño busca que las personas levanten la vista, se desconecten un rato de las pantallas y puedan concentrarse en el hábito de la lectura o en la interacción con otros. En ese sentido, el entorno juega un rol clave, generando una experiencia más relajada y menos estructurada.

Fuente: www.clarin.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior