Paula Ortiz, la directora que rodó en la Necrópolis Vaticana e hizo actuar al papa León XIV: “Se portó muy natural y disciplinado”

La directora española Paula Ortíz presentó en la Fiesta del Cine de Roma un documental que muestra como nunca antes la Necrópolis Vaticana. Cuenta con el actor estadounidense Chris Pratt, además de una participación muy especial: la del mismísimo papa León XIV.

La película se llama Pétros ení, y muestra el antiguo cementerio romano ubicado entre cinco y doce metros por debajo de la Basílica de San Pedro. Es la primera producción que se graba en el lugar en cincuenta años. Un sitio antiquísimo, enigmático e intacto que la cineasta y el actor exploraron juntos en el film estrenado este viernes.

El documental, que arrancó bajo el pontificado de Francisco, cuenta con un invitado estelar: León XIV, sucesor de Francisco y, como este, de Pedro, clausura la cinta citando a Chesterton: “La iglesia la fundó un hombre débil y, por eso, es indestructible”.

La directora no escondió la emoción de haber dirigido al mismísimo pontífice (actualmente hospitalizado tras haberse operado de un tumor pulmonar). “Esta es una de las cosas por las que mis padres están más contentos”, bromeó en conversación con EFE.

“Se portó como un actor muy majo, natural y disciplinado. Hicimos una lectura primero, él la repasó, le expliqué la escena y rodamos con bastante tranquilidad. Es una persona muy amable y precisa”, afirmó Ortiz.

Porque, justificó enseguida, “poca gente habrá en el mundo que realmente tenga la potencia actoral, simbólica y de ‘gravitas’ que se le exige a una gran estrella como lo es el papa de Roma”.

Paula Ortiz, la directora que rodó en la Necrópolis Vaticana e hizo actuar al papa León XIV: “Se portó muy natural y disciplinado”

Una directora cautivada por los misterios de la Iglesia

Ortiz ya se había adentrado en los misterios de la fe en Teresa, una película de 2022 sobre la mística de Ávila que llegó a proyectarse en el Sínodo vaticano en tiempos del papa Francisco. Sin embargo, el destino quiso que volviera a cruzar los dominios de la Iglesia.

“Yo soy una absoluta agnóstica convencida pero, en mi concepción profundamente humanista del arte y de la vida, la parte espiritual es uno de los lugares de conocimiento y de sensibilidad que siempre me han interesado“, confesó.

El de Pétros ení fue su rodaje “más loco”, ya que tuvo que adaptarse a sus espacios angostos, a su oscuridad y a una humedad que empaña los objetivos, pero también tener el máximo cuidado de no contaminarlo o dañar los frescos que lo decoran.

La directora Paula Ortiz posa durante el preestreno de La virgen roja. Foto: EFE/ Javier Belver

La directora accedió también a los Archivos Vaticanos para husmear entre sus legajos, un privilegio que, según reconoció entre risas, diolustre a su doctorado en Historia del Arte (ya que hasta la fecha no le había servido para nada, ríe).

“Lo que más me emociona del Vaticano es comprobar que es un lugar con tanto esfuerzo humano, creativo, artístico, filosófico… así como un vórtice de poder. Todo está ahí. Es imposible no darte cuenta del extraordinario esfuerzo que tanta gente hizo a lo largo de los siglos en busca de trascendencia”, sostuvo la cineasta.

Ortíz se hizo mundialmente conocida en 2015, cuando su película La novia fue nominada a 12 premios Goya (de los cuales ganó dos). Una cifra que casi alcanza nuevamente en 2024 con La virgen roja, que obtuvo 9.

Un espacio detenido en el tiempo

El cementerio vaticano es el lugar más sagrado de la iglesia romana porque, según la tradición, en él fue enterrado San Pedro tras su martirio en el Circo de Nerón, que estaba emplazado justo donde ahora se alza la majestuosa Plaza de San Pedro. Después, en el siglo IV, el emperador Constantino ordenó cubrir el cementerio con tierra para construir encima una basílica cristiana que ha ido evolucionando hasta la que vemos hoy.

Paula Ortiz y Chris Pratt en el documental 'Pétros Ení'. Foto: EFE

El camposanto quedó así bajo tierra durante dieciséis siglos, con el inmenso peso del templo encima, pero siempre como una referencia oculta, invisible. La tumba del apóstol, de hecho, está exactamente bajo la gran cúpula de Miguel Ángel y el baldaquino de Bernini.

No sería hasta el año 1941, en plena II Guerra Mundial, cuando el papa Pío XII ordenó excavar los cimientos del templo para buscar los restos de Simón Pedro. Y los operarios encontraron una especie de Pompeya perfectamente conservada, con sus panteones, calles, nichos, lápidas y sarcófagos bellamente decorados.

Pero entre los enterramientos destacaba especialmente un muro en el que muchos peregrinos habían inscrito la letra ‘P’ y un grafiti con seis letras griegas de especial relevancia: ‘PET ENI’.

Los expertos plantearon que ese epigrama podría significar Petros enesi, “Pedro está aquí dentro”, o ‘Petro eneirene’, ‘Pedro en paz’. Pero la hipótesis más respaldada fue ‘Pétros Ení’, ‘Pedro está aquí’. Y, por ello, el 23 de diciembre de 1950, Pío XII anunció al mundo el hallazgo de “la verdadera tumba” del primer apóstol.

En abril de 2013, el papa Francisco visitó la tumba y se convirtió en el primer pontífice en hacerlo desde las excavaciones en esa necrópolis. Hasta ahora, ninguno de sus predecesores había descendido hasta ese lugar para orar -de manera silenciosa y conmovido- informó el Vaticano aquella vez.

Fuente: www.clarin.com

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