operativo clamor por la reelección de Sadir”. Escribe Fabricio Rasjido

Al gobernador le acercaron números. No fueron buenos. La preocupación existe, pero también una diferencia notoria: Sadir no quiere repetir el desgaste acelerado que hoy atraviesa el gobierno nacional de Javier Milei. Esa caída, visible en la calle y en los indicadores, es el espejo que el jujeño busca evitar.

Por eso empezó a moverse. Hubo foto con Diego Santilli, gestión de ATN y un bono extraordinario para abril que, aunque insuficiente -“no alcanza”, marcaron los gremios-, busca al menos amortiguar un clima social complejo. No es una solución estructural, pero tampoco es indiferencia.

Gobernar en soledad, el riesgo

Uno de los diagnósticos más sensibles que recibió Sadir es político: no puede quedar solo.

El episodio del conflicto salarial con la Policía, con el ministro de Hacienda, Federico Cardozo, expuesto y el resto del gabinete ausente, dejó una señal preocupante. Mientras el gobernador estaba en el “Argentina Week” en Estados Unidos, la gestión mostró fisuras internas.

Desde entonces, el mensaje hacia adentro fue directo: los ministros deben “salir a hablar, mostrar gestión y no esconderse”. Especialmente en áreas críticas como Educación y Salud, donde los cambios recientes aún no logran traducirse en volumen político.

La rosca territorial, otra vez en el centro

En paralelo, Sadir activó reuniones con intendentes. No solo para escuchar, sino para construir.

En uno de esos encuentros, con jefes comunales de los Valles, se habló de trabajo, seguridad y gestión. Pero también de algo más profundo: cómo sostener gobernabilidad en medio de un contexto nacional adverso.

El ministro de Gobierno, Normando Álvarez García, fue quien puso palabras claras a esa estrategia: “Tenemos que hablar con los nuestros y con los que creen que no podemos caer en manos de un gobierno libertario que quiere miles de despidos en Jujuy”.

No fue una frase más. Fue una definición política.

Además, el funcionario dejó otra señal: el próximo encuentro será el 16 de abril en Monterrico, con intendentes incluso de otros espacios. “Política, con más política”, sintetizó.

Álvarez García, el operador del “clamor”

En este esquema, Álvarez García ganó centralidad. No solo como articulador del gabinete, sino como impulsor directo del “operativo clamor”.

También movió fichas: se sacó de encima a Andrés Lazarte de la Secretaría de Trabajo y promovió la llegada del judicial Fredy Berdeja, un perfil ligado al diálogo y los acuerdos.

Dos movimientos en una semana. Dos señales de conducción.

El temor que ordena

El respaldo de los intendentes a Sadir no es romántico. Es pragmático.

Las municipalidades están asfixiadas: deudas, obras frenadas y demandas sociales en aumento. Y, sobre todo, un temor concreto: el impacto del modelo nacional.

Dirigentes territoriales advierten sobre la posibilidad de aplicar un “plan motosierra” en los municipios, con despidos masivos. A eso se suma la incertidumbre por los planes sociales: más de 43.500 beneficiarios en Jujuy podrían quedar en un limbo tras los cambios impulsados desde Nación.

En ese contexto, Sadir aparece como un dique de contención. No como salvador, pero sí como un administrador que, con recursos limitados, intenta sostener equilibrio.

Radicalismo en guardia

Hacia adentro, el tablero tampoco está quieto.

Como se dijo en otra columna anterior, Sadir se apoya en un núcleo duro: Raúl “Chuli” Jorge y Julio Bravo. Con ellos construye respaldo en un radicalismo que empieza a mirar con recelo a algunos funcionarios y que no pierde de vista un dato: el eventual regreso de Gerardo Morales al centro de la escena.

Por ahora, sin estridencias. Pero en política, las señales valen.

Ni acabado ni blindado

Las encuestas lo ubican a Sadir como el dirigente con mejor imagen en la provincia, incluso por encima de Morales en su segunda gestión. Un activo relevante en tiempos donde el desgaste nacional impacta en todas las jurisdicciones.

Pero el dato más importante es otro: Sadir no está acabado, pero tampoco blindado.

El “operativo clamor” es, en esencia, un intento de ordenar antes que resistir, de anticiparse antes que caer. De diferenciarse de un modelo nacional que hoy genera más incertidumbre que certezas.

A un año de las elecciones, el escenario está abierto. Las fichas ya se mueven. Y en Jujuy, como pocas veces, la política volvió a ser lo que siempre fue: una partida que se juega entre el poder, el contexto y la capacidad de leer a tiempo.

*- Por Fabricio Rasjido
Director periodístico en La Voz de Jujuy



Fuente: www.lavozdejujuy.com

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