“No queremos tener fecha de vencimiento”


Son uno de los primeros en iniciar la temporada teatral 2026 en la Ciudad de Buenos Aires. Desde el 2 de enero en Multiteatro está la comedia Vamo’ los pibes, adaptada y dirigida por Federico Palazzo, que protagonizan Raúl Lavié, Osvaldo Laport, Antonio Grimau y Osvaldo Santoro. Es el elenco quien cuenta cómo es representar a estos jubilados que aún tienen ilusiones. Afrontan el verano con aire acondicionado y con funciones de miércoles a domingo y dos horarios los sábados. Hay que subrayar que el 26 de noviembre se estrenó el thriller Emboscada, filmado en Paraná y Villa Urquiza, con la dirección de Mauro Bedendo y el elenco encabezado por Osvaldo Laport y Roly Serrano junto a intérpretes entrerrianos. También a Osvaldo Santoro se lo podrá ver en las pantallas de cine porque estrenó Ciudades de refugio de Rodrigo Fernández donde encabeza el elenco junto a Beatriz Spelzini entre otros intérpretes, filmada en Mendoza y Córdoba.

—¿Hay algún límite de edad para un artista?

RAÚL LAVIÉ: No hay límite, mientras el artista tenga ganas, creo que todos los que estamos en el escenario para hacer esta comedia pensamos exactamente igual. Soy alguien que tengo que hacer necesariamente algo en el día, si no, siento que es un tiempo perdido. Por eso me costó mucho la pandemia, pero a pesar de eso, hice proyectos que después concreté. Además, traté de ayudar a la gente que estaba sola, sobre todo las personas mayores, como tengo amigos en el Gobierno de la Ciudad les pedí que me consiguieran una lista de teléfonos de la gente que vivía sola y los llamaba.

Esto no les gusta a los autoritarios

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.

OSVALDO LAPORT: No existe el límite. Ni para el artista, ni para cualquier individuo. Es mi filosofía de vida, pasar uno por la vida y no que la vida te pase por encima. Por la actitud, trabajo, resiliencia, vigencia y el constante caminar y andar uno debe vivir sin límites. Cuando terminé Rotos de amor estaba angustiado porque no encontraba un buen guión hasta que apareció éste. Es un texto sensible, auténtico, real, que el público se va a sentir identificado, sobre todo nuestras generaciones y tal vez deje alguna pincelada para las nuevas. Mi personaje dice: “no queremos tener fecha de vencimiento”.

ANTONIO GRIMAU: Creo que salvo que haya una enfermedad o algo inevitable no avizoro un límite para mi propia carrera. Mientras haya salud y fuerza, siempre va a haber un proyecto que te entusiasme, te movilice y que tengas ganas de hacerlo.

OSVALDO SANTORO: Indefinible. Si queremos pensar en Greenwood, cuando dice: “No hay que dejar entrar al viejo a la vida de uno.” Creo que hasta que se pueda. Prefiero una frase que dice: “que la muerte nos encuentre vivos”. Mientras los sueños estén hasta el último minuto es posible.

—El espectáculo es un canto a la amistad. ¿Creen que ella salva?

R.L: La amistad es fundamental para la gente, en general.

O.L: Totalmente, una amistad no es honesta si no hay pilares fundamentales en esa relación y estos cuatro hombres son muy sanos con valores y códigos. Me parece que tiene una dramaturgia donde el público se va a sensibilizar. Sobre todo en una sociedad donde se castiga a los jubilados.

A.G: Es un punto muy importante en la obra y en el que todos estamos de acuerdo por experiencias personales incluso. La amistad salva, es nutrirse del otro y apoyarse. Desde hace un tiempo tomé conciencia de la necesidad del otro, porque fui bastante lobo estepario, metido para dentro y eso me alejaba de reuniones sociales y del ambiente. Pero cambié y empecé a frecuentarlo y a darme de la necesidad del contacto con humano, intelectual y sensible. Es imprescindible esa comunión con la gente.

O.S: La solidaridad, el compañerismo y el otro para mí son muy importantes. En este espectáculo se ve que el otro importa. En última instancia ayudando al

otro me ayudo a mí y ahí se arma el ciclo vital más interesante.

—El texto tiene una frase: “Llegar a viejo es una sentencia.” ¿Coinciden?

R.L: Depende si lo siente quien no vivió feliz, que tuvo carencias de afectos o no logró lo que él soñaba. Llegar a una edad mayor es una felicidad y un premio. Como tal debemos ser agradecidos, seguir viviendo y en mi caso hacer lo que hice toda mi vida.

O.L: Emociona porque más allá de lo injusto, cruel y de los intereses o no políticos, uno brega para que eso se revierta. Tal vez no seamos nosotros, pero los que vengan. Por eso no hay que dejar de soñar. A las nuevas generaciones hay que protegerlas, abrazarlas y entenderlas, no descuidarlas, porque una relación de amistad de esta generación, tiene otras historias, otras informaciones y distintos vínculos. Nosotros hemos vivido diferentes etapas con un vértigo tan alto que no dejamos de ser héroes. Este espectáculo es una forma de compartir nuestras experiencias.

A.G: Llegar a viejo es una sentencia en la Argentina. Siento cada miércoles una profunda indignación, es una vieja herida para toda esa gente. Recuerdo a esa señora –Norma Plá– que convocaba también a las marchas de los jubilados. Es emocionante y sobrecogedor ver cómo la lucha sigue hasta hoy y que es un reclamo, para remediar una injusticia enorme.

O.S: Si uno no tiene proyecto sí. Para mí, ahí está el núcleo de la obra, teniendo un proyecto deja de ser una sentencia. Soy de los que creen que a los jubilados no se los respeta, pero no desde ahora, sino desde siempre. Ya desde El diario de la guerra del cerdo de Adolfo Bioy Casares (1969) se hablaba de este tema. Los jubilados no han podido instalarse con una idea de la persona que tiene experiencia, sabiduría y puede dar un consejo preciso. Eso parece haberse perdido en el tiempo.

—¿Qué expectativas tienen de actuar en verano en un escenario de Buenos Aires?

R.L: Soy feliz haciéndolo más allá de los shows, que me pueden salir.

O.L: Es un privilegio. Cuando todo el mundo se va de vacaciones, históricamente he trabajado para tener continuidad laboral. Entonces no me da miedo. Es una constante realidad de nuestro medio artístico que teatralmente hablando hoy creo que está viviendo la mejor etapa.

A.G: No me da miedo hacer teatro en verano en Buenos Aires. El teatro fue y es mi vocación y salvación. Considero que actuar es también un privilegio y espero que nos acompañe la gente.

O.S: En última instancia, pensemos que también Buenos Aires es un lugar de turismo. Así como lo son

Mar de Plata, Mendoza, Córdoba o cualquiera de las ciudades que tenemos. Me parece que aquel turista, que incluso ya está comprando las entradas, sabe que va a venir acá y arma su programa teatral.



Fuente: www.perfil.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior