Nada nueve: el centrodelantero, un puesto con el que hace tiempo a River se le achicó el arco :: Olé

No es que no queremos traer un delantero, sino que no hay en el mercado para nuestro funcionamiento. No es fácil ir a buscar un delantero que venga y decirle, ‘tac, tomá y jugá’. Nosotros estuvimos en el mercado, seguimos evaluando condiciones, y jugadores para River es difícil encontrar. Y así y todo cuando son probados tenés que venir y ponerte la camiseta y responder. Yo entiendo esa cosa de ‘hay que traer, hay que traer’, pero a veces no es traer por traer. Decir ‘River tiene que traer un nueve’ es una opinión facilista: cuando vos empezás en la búsqueda de esas condiciones, esas características… No es muy fácil”.
Todavía resuenan las palabras deMarcelo Gallardo en la conferencia de prensa posterior al empate 0-0 contra Central en Rosario. Claro, la respuesta del entrenador tiene un contexto que cae por su propio peso: aún con la evidente mejora que mostró el equipo del Muñeco en este 2026, l os delanteros principales del plantel aún arrastran una racha demasiado extensa de sequía desde el 2025. Porque Driussi, encima ahora otra vez desgarrado, no convierte desde hace 13 partidos; Salas hace 10; Colidio hace 21.
La premisa de Gallardo en este mercado de pases era buscar un goleador pero con el correr de los días, con las dificultades presupuestarias y de nombres propios para incorporar un punta de jerarquía, la prioridad de búsqueda pasó por la de un revulsivo (finalmente, Kendry Páez) que alimente mejor a los atacantes que ya tiene en el plantel. Lo cierto es que, como dice el entrenador, no es un puesto fácil para traer: porque los goles son los más caros y porque las últimas experiencias de delanteros que llegaron al CARP parecen darle la razón al deté en eso de que cuesta mucho encontrar uno que reúna actualidad, jerarquía, las características de “entrar y salir” que tiene en su ideal MG y que, además, llegue y rinda de arranque.
Un antes y un después en el ciclo Gallardo
Desde la llegada de Matías Suárez en 2019 que a River le costó pegar un pleno con un punta en esta década: llegaron Agustín Fontana, Braian Romero, Miguel Borja, Pablo Solari, Salomón Rondón, Facundo Colidio, Adam Bareiro (estos tres últimos, bajo la gestión Demichelis), Gonzalo Tapia, Sebastián Driussi, Alex Woiski y Maxi Salas. Aún con algunos casos que tuvieron buenas rachas aisladas, de momento ninguno de todos ellos se acerca a los viejos casos de éxito en los libros de pases anteriores, con tiros al blanco en Scocco, Borré, Pratto, Suárez o Alario. De cualquier forma, más allá de algunas apuestas rápidamente fallidas como las de Fontana o el chileno Tapia (sin contar otras iguales o peores como las de Rondón y Bareiro, en la etapa de MD), el Muñeco no parece haber perdido el ojo para buscar delanteros: por caso, dos de los que pidió insistentemente cuando todavía parecían al alcance de River fueron Valentín Castellanos y José López, que en los años subsiguientes explotaron y, ahora sí, están en otra liga presupuestaria. Esta vez, los pedidos por Gondou y Allende no prosperaron y las averiguaciones por Borré y Berterame ni siquiera llegaron a transformarse en gestiones.
Así las cosas, y todavía monitoreando opciones cada vez más de reojo, lo más probable es que Gallardo espere al libro de invierno para reforzar ese lugar. Y allí es muy probable que reaparezca un nombre reincidente en la búsqueda, que es el de Lucas Beltrán, que terminará su préstamo en Valencia y que hace pocas semanas aceptó que le sería muy difícil decirle que no a un regreso a River. En el medio, claro, tendrá de a poco sus posibilidades un Agustín Ruberto a quien el deté quiere llevar a fuego lento:de a poco: si el chico, pedido por los hinchas, se impone con goles muy pronto será para el cuerpo técnico mucho más una grata sorpresa que una idea forzada en la urgencia. Aunque se entiende la ilusión que genera el pibe: el propio Beltrán y, sobre todo, Julián Álvarez, fueron desde la cantera los dos puntas que más rindieron en los últimos seis años.
No es fácil, no. Así como el problema del cinco recién empieza a resolverse ahora con Aníbal Moreno después de demasiados nombres y millones de dólares, encontrar un goleador para River afuera por momentos parece una aguja en un pajar. Pero la máxima de MG se sostiene: si el equipo sigue en levantada, los goles en algún momento deberían aparecer…
Fuente: www.ole.com.ar




