Misterio en Coghlan: por una “anomalía”, vuelven a excavar en el jardín donde hallaron los restos de Diego Fernández Lima

¿Puede estar el arma con la que mataron a Diego Fernández Lima aun enterrada en el mismo jardín donde hace un año se encontró su cuerpo?
Esa es la pregunta que hoy intentará responder el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) que este jueves entrará a la casa de Cristian Graf (59) en la Avenida Congreso 3742, en Coghlan.
Así lo dispuso el juzgado que lleva la causa luego de que Gendarmería detectara con su georradar una pequeña anomalía en el terreno, imposible de verificar sin una excavación.
Las posibilidades de hallar algo no son muchas, pero cuando se investiga un crimen ocurrido hace 41 años cualquier pista merece ser agotada.
La pericia de este jueves parte de un informe de Gendarmería que fue elevado al fiscal Martín López Perrando y recomendó volver sobre la zona de la fosa donde estaban los restos de Diego y excavar nuevamente allí.
El lugar fue exhaustivamente revisado en su momento por el EAAF, cuyo trabajo resultó clave para identificar a la victima. Las mismas antropólogas volverán hoy a analizar en ese sector, pero esta vez desde la misma casa de los Graf.
Graf era compañero de colegio de Fernández Lima cuando este desapareció en 1984.A principios de mayo, cuando el juez Alejandro Litvak autorizó -a pedido de la fiscalía- que Gendarmería revisara con un georradar los fondos de la casa de Graf para buscar piezas óseas faltantes y una potencial arma homicida. A Diego lo apuñalaron por la espalda al menos una vez con al menos dos armas.
La pericia se hizo el 4 de este mes y el informe de la División Prospección Geofísica del Departamento de Estudios Forenses Complejos no tuvo grandes revelaciones: en el terreno se encontraron anomalías compatibles con el relleno del jardín -que está elevado unos 50 centímetros sobre el nivel de la casa- o con caños de agua para alimentar la pileta. Nada que reportar.
Sólo en un punto, muy cercano a donde ya trabajó el EAAF, se detectó algo que, para los gendarmes, ameritaba una excavación para saber exactamente de qué se trata. Hay que aclarar que un georradar emite ondas que rebotan y devuelven una imagen difusa. No sirve para saber si lo que esta bajo tierra es importante o no, ni siquiera muestra su forma. Solo ondas alteradas.
En este caso la “anomalía” está cercana a la tumba y a la misma profundidad.
El informe de Gendarmería refirió anomalías compatibles con el relleno del jardín.“Resuelvo decretar una medida de no innovar respeto del subsuelo y superficie de la totalidad del patio trasero del inmueble ubicado en Av. Congreso 3742 de esta ciudad, por el termino de sesenta días”. Así concluye la resolución, fechada el 11 de mayo, por la cual el juez Litvak le prohibió a Graf modificar el jardín en el que hace un año se descubrieron los restos de Diego Fernández Lima a la espera de la excavación que se hará este jueves.
“En primer lugar debo destacar que resolví hacer lugar al registro domiciliario de la finca ubicada en la Av. Congreso 3742 de esta ciudad, con el objeto de garantizar que la División Pericias Complejas de Gendarmería Nacional Argentina practique la técnica del georradar sobre el terreno de la misma”, dice el juez.
¿Qué es lo que se está buscando? Lo explica la misma resolución: “Dar con los restos óseos faltantes de quien fuera en vida Diego Fernández, como así también con material no biológico de interés, el arma utilizada para dar muerte, oportunidad en la que se debía proceder al secuestro de todos los elementos hallados”.
Hay que aclarar que son muy pocos los huesos que no se encontraron. Parte de la mandíbula, por ejemplo.
El caso
Diego Fernández Lima tenía 16 años cuando se esfumó para siempre la tarde del 26 de julio de 1984 tras salir de su casa, en Villa Urquiza.
Ese día Diego volvió del colegio al mediodía luego de dar una vuelta en su motito, a la que adoraba y que aun hoy la familia conserva. Almorzó con su mamá, Irma Lima (“Pochi”), y luego le pidió plata para el colectivo porque iba a lo de un amigo. Nunca dijo quién era. Salió comiendo una mandarina.
Víctima y sospechoso del crimen de Coghlan.Su papá “Tito” murió el 10 de diciembre de 1991, a los 58 años, cuando iba en bicicleta y un auto lo atropelló en la esquina de la calle Galván y avenida Congreso, a apenas 11 cuadras de donde casi 34 años más tarde aparecerían los restos de su hijo. Estaba siguiendo una pista para tratar de encontrarlo.
Ese 26 de julio de 1984, un conocido de Diego que iba en un colectivo lo vio caminando por la vereda a la altura de Monroe y Naón. Le gritó “Gaita”, como le decían en el Club Excursionistas, donde se lucía como jugador de fútbol, aunque era un poco vago para los entrenamientos.
Fue lo último que supieron de él. Ese punto queda a solo cinco cuadras de la casa de los Graf, en cuyo jardín fueron encontrados sus restos el pasado 20 de mayo del año pasado, de pura casualidad.
Gendarmería analizó el jardín por segmentos.Una prueba de ADN estableció que los 150 fragmentos de huesos analizados por el EAAF eran los del “El Gaita”.
Por qué Diego fue a a la casa de los Graf, quién o quiénes los mataron y el móvil del crimen es lo -mucho- que ahora resta saber.
Que dijo un testigo de identidad reservada
Un hombre que pidió declarar bajo reserva de identidad contó que en 2007, en un asado en lo de un amigo, el tío de éste dijo que un conocido suyo había matado al compañero de colegio de su hijo y lo había enterrado en su jardín. Agregó que lo había hecho por un tema de bullying contra el chico.
El testigo no escuchó nombres, pero conectó aquella charla con lo ocurrido con Diego cuando lo vio en las noticias el año pasado.
Descubrieron una anomalía en el jardín de Cristian Graf (58), en Coghlan, donde el año pasado hallaron los restos de Diego Fernández Lima (16).¿Cuán importante es su testimonio?
Por lo pronto, difícil evaluarlo, pero hay dos cosas que permiten dudar:
1- Su amigo también declaró en la causa y sostuvo que no recordaba el relato atribuido a su tío.
2- El testigo sostiene que al padre de Diego, en realidad, le cortaron los frenos de al bicicleta, lo que, en principio, parece demasiado fantasioso porque por el accidente se inició una causa penal y otra civil.
Fuente: www.clarin.com



