“Mínimo 10 unidades”: los mensajes en clave que hicieron caer a un coronel de Inteligencia del Ejército

Pablo Guillermo Quiroga (63) hizo toda su carrera en el área de Inteligencia del Ejército. Se retiró con el grado de coronel y hasta noviembre pasado vivía cómodamente en el barrio Los Castores, de Nordelta (Tigre). Además, manejaba una agencia privada de investigaciones. Pero entonces cayó preso: por orden de la Justicia federal de San Isidro, lo detuvieron en el aeropuerto de Ezeiza al bajar de un vuelo que lo traía de Perú donde, dijo, había ido por trabajo.
Según una investigación del fiscal federal de San Isidro Fernando Domínguez, el coronel Quiroga se estaba dedicando a algo más redituable que las investigaciones.
Hace apenas unos días la jueza Sandra Arroyo Salgado lo procesó con prisión preventiva por los delitos de “confabulación para el contrabando de drogas” y “tenencia ilegitima de cuatro armas de fuego de guerra y una de uso civil“. En la misma resolución le impuso un embargo de 100 millones de pesos.
Al militar se lo acusa de integrar una banda narco junto a un traficante ya detenido en otro expediente. La organización estaba cerrando los detalles de un plan para llevar cocaína a Europa (puntualmente a Francia) escondida en la bodega de un avión.
Para esto contaban con contactos que habían filmado la bodega y la complicidad de agentes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) con quien Quiroga- según la jueza- era el enlace.
Quiroga -que en su indagatoria se declaró inocente– quedó involucrado en la causa tras la apertura del teléfono celular de Martín Asci, un narco ya elevado a juicio en otro expediente por tráfico de drogas. Asci fue detenido primero en 2019 en su mansión de 600 metros cuadrados en el Barrio Las Caletas, de Nordelta en una causa a cargo del juez federal de Tres de Febrero, Manuel Culotta. Salió en libertad y en 2024 Arroyo Salgado lo apresó en el marco de un operativo antidrogas bautizado “Los Reyes del Norte” en el que además se secuestraron objetos con simbología nazi.
El yate secuestrado en el operativo donde detuvieron al narco Martín Asci en Nordelta en 2019. En 2024 volvio a caer preso..
En mayo de 2025 el fiscal Domínguez le pidió a la jueza Arroyo Salgado que comenzara una investigación aparte con datos que habían salido de ese celular. Y así empezó la investigación que -a fines de noviembre- terminó con el coronel retirado preso.
“Buen día hermano. Ese video es de una bajada de KLM mínimo 10 unidades. Esos dos lugares hasta el momento me pasaron que podemos hacer paneles“, dice uno de los mensajes que la Justicia rescató de los celulares secuestrados y que acompaña un video de la bodega de un avión.
Uno de los chats de WhatsApp incluido en la causa en la que fue detenido el coronel del Ejercito.“Se evidencia que los sujetos involucrados habrían planificado enviar estupefacientes escondidos en la bodega de aeronaves comerciales con destino Aeropuerto Internacional Charles de Gaulle de París o Australia”, dice Arroyo Salgado en su resolución del pasado 15 de diciembre.
Y agrega que los imputados también “habrían concertado encuentros con funcionarios de Seguridad Aeroportuaria dirigidos a facilitar la operatoria”.
“Finalmente se tiene que quien habría efectuado de nexo entre los agentes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria y los aquí imputados sería Pablo Guillermo Quiroga como consecuencia de sus lazos con altos funcionarios públicos y fuerzas de seguridad”, concluye Arroyo Salgado.
Como el contrabando no se concretó, ni tampoco se frustró en plena ejecución, la jueza procesó a los detenidos (tres en total) por la figura de confabulación, que no es de las más usadas en casos de narcotráfico y contempla los actos preparatorios para un contrabando o tráfico de drogas. El delito tiene penas de entre uno y seis años de prisión.
El artículo 29 bis de la ley 23.737 define que “la confabulación será punible a partir del momento en que alguno de sus miembros realice actos manifiestamente reveladores de la decisión común de ejecutar el delito. Además, se eximirá de pena el que revele la confabulación a la autoridad antes de que se inicie la ejecución del delito para el que se formó“.
En el caso del coronel Quiroga, a la confabulación, se suma la tenencia de armas de guerra, que contempla penas de entre 2 y 6 años.
Contactos y filtraciones
“Principalmente, debe remarcarse que en la presente investigación han sucedido -cuanto menos- dos fugas de información, que motivaron, en primer término, el apartamiento de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, y luego, de la Policía Federal Argentina”, subraya la jueza ,que finalmente trabajó el caso con Gendarmería.
Esto no extraña a nadie, si se tienen en cuenta algunos detalles. El más “pintoresco”: Quiroga es defendido por el abogado Raúl Alberto Rosa, con un pasado en la SIDE y en el área de Inteligencia Criminal de la Policía de la Ciudad en los tiempos de Guillermo Montenegro. Un hombre muy conectado que llegó a ser tapa de la revista Noticias bajo el título “El primer arrepentido de la SIDE K”.
Las filtraciones de información sensible fueron captadas por Arroyo Salgado en otras causas donde estaba siendo investigado Martín Asci. Y son clarísimas. Dos ejemplos:
1-En una escucha tomada el 24 de agosto de 2025, Asci le comenta a una mujer lo que le había confiado su pareja cuando lo fue a visitar al penal. Por entonces la investigación la llevaba PSA:
-Asci: Me comentó que a raíz de la apertura de mi teléfono lo están investigando a Pablo (el coronel) y a un par más.
Una de las mansiones en Nordelta.-Mujer: Lo que pasa, creo que lo que llamó la atención, fue Pablo…
-Asci: Sí salpica Pablo, si para todo ahí, la conexión con Pablo salpica.
-Mujer: Claro, porque en realidad el que tiene la jerarquía es él.
-Asci: Me dijeron que yo tenía agendado a Pablo, que sabían nombre apellido, que sabían bien clarito quién era y todo el biri biri.
2-El 8 de octubre Asci habla desde el teléfono de la cárcel con uno de los involucrados en la causa, Felipe Stanga, ahora procesado con prisión preventiva. El caso ya había pasado a manos de la Policía Federal.
-Stanga: Bueno, pero ahora ya llegó, ya llegó la confirmación de que hay una brigada de la Policía Federal haciendo la investigación y las averiguaciones de los coches, de esto, de lo otro. Está hasta las pelotas también Gastón (Herrero, hoy prófugo). Igual, nada, a mí que me investiguen, que me caminen todo lo que quieran, qué carajos me importa, pero es un dolor de huevos.
-Asci: Lo digo siempre, sí, el teléfono, todo, olvidate.
Debido a las filtraciones, la jueza Arroyo Salgado decidió avanzar en las detenciones antes de lo planeado. Ahora le tocará a la Cámara Federal de San Martín decidir sobre una figura penal tan especial como la “confabulación”.
Fuente: www.clarin.com



