Miguel de Pedro, médico especialista en mandíbula: “El bruxismo no siempre es ansiedad o estrés; puede mostrar un desajuste más profundo”


Cuando se piensa en el bruxismo -ese acto reflejo de rechinar o apretar fuertemente los dientes– la primera causa que viene a la cabeza es el estrés, la sobrecarga mental o la ansiedad.
Sin embargo, el doctor Miguel de Pedro -presidente de la Sociedad Española de Disfunción Craneomandibular y Dolor Orofacial- indica que en un importante porcentaje de personas este síntoma puede actuar como “un factor protector”.
Con este concepto, de Pedro, tal como explicó en el sitio especializado Infosalus y replicó La Vanguardia, “resulta importante derribar la teoría errónea que indica que el bruxismo es estrictamente una actividad de los músculos masticatorios”.
Para ampliar su idea, hizo una distinción entre dos tipos de bruxismo. Uno de ellos se da durante la vigilia -es decir, cuando la persona está despierta- y el segundo, cuando estamos dormidos.
Este último, que es el más frecuente, “puede ser una respuesta a otros problemas de salud más serios y que merecen atención”.
En este punto, de Pedro advierte que “el rechinamiento nocturno de los dientes no siempre es malo y a veces nos da una pista de algo importante que no va bien”. La idea es que en muchos casos podría ser una respuesta a una apnea obstructiva del sueño o incluso al reflujo”, agrega.
Como sustento a estas afirmaciones, la nota de La Vanguardia cita que en 2024 un artículo del sitio Bruxism Management hace hincapié en que la tensión en los dientes puede ser un síntoma de apnea del sueño.
Con este panorama, de Pedro propone una abordaje integral y profundo contra esta tensión excesiva en la mandíbula. Las indicaciones básicas:
Al mismo tiempo, es importante concurrir a un odontólogo para que evalúe la necesidad de una placa de descanso y de fisioterapia localizada. También será importante recurrir a un médico clínico para descartar otras cuestiones relacionadas con este síntoma.
En este sentido, la doctora Beatriz Vilaboa, especialista en desgaste dental y miembro de la Academia Europea de Estética Dental de la Universidad de San Pablo advierte con claridad: “No tratar el bruxismo puede tener consecuencias progresivas e irreversibles”.
“Entre ellas, el desgaste severo del esmalte, fracturas dentales, sensibilidad creciente, dolores musculares, cefaleas y molestias cervicales, e incluso la necesidad futura de rehabilitaciones complejas”.
Por otra parte, si se detectan otras situaciones relacionadas -como apneas– es imprescindible comenzar el tratamiento específico.
Fuente: www.clarin.com



