Mientras en el Planalto analizan cómo responder a los insultos de Milei, Lula da Silva dijo que “nadie de afuera va a meter el dedo” en las elecciones de Brasil


Los ánimos con Brasil están caldeados como nunca se vio a raíz de los fuertes insultos emanados por Javier Milei este sábado contra Lula da Silva.

En su discurso de apoyo a Flavio Bolsonaro en el lanzamiento como candidato a presidente en las elecciones brasileñas del 4 de octubre, Milei se sumó a la ola de Donald Trump y Benjamín Netanyahu, y se aguardaba para este sábado una reacción institucional del gobierno o de la cancillería brasileña por los elevados epítetos contra el jefe de Estado y contra el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, que no le permitió visitar al ex presidente Jair Bolsonaro en prisión domiciliaria en Brasilia.

Aún así, pese al silencio por ahora institucional, hubo claras reacciones al discurso de Milei, algunas elípticas como las del propio Lula da Silva, que buscó sacar ganancia de esta visita y bajarle el perfil a la presencia del argentino. No es la primera crisis entre ambos ni son los primeros insultos de Milei contra Lula, pero en un mitin electoral del PT para apoyar la candidatura a gobernador de Fernando Hadad en Campiña, el presidente brasileño dijo que “nadie de afuera va a poner el dedo” en las elecciones de su país.

Lula dijo también: “Que nadie de fuera intente interferir en nuestras elecciones. No soy de fanfarronear, no me gusta decir lo que no puedo hacer, pero les diré algo que he tenido desde que nací, algo que aprendí de una madre analfabeta: caminar con la cabeza bien alta, tener vergüenza y carácter que no se encuentran en los centros comerciales”. Milei se había refderido a Lula como “basura socialista”.

A su vez, el presidente del oficialista Partido de los Trabajadores, Edinho Silva dijo que el comportamiento del presidente de Argentina fue “inadmisible” y que no estaba “a la altura del cargo que ocupa.

El presidente del máximo órgano judicial del principal socio del Mercosur, Edson Fachin, le contestó a Milei por la referencia al juez Moraes: “Tomé conocimiento de la declaración del presidente de la Argentina sobre un ministro del Supremo Tribunal Federal. Se trata de una referencia irrespetuosa a un magistrado de la más alta Corte del país, realizada en territorio brasileño, en relación con un acto jurisdiccional practicado conforme a la Constitución y las leyes de la República Federativa de Brasil”, afirmó.

El ministro de Relaciones Institucionales de Lula, José Guimaraes, optó por criticar la medalla que el gobernador Tarcísio de Freitas le dio a Milei, a quien tildó de “lamebotas de Trump, que metió otro tarifazo en Brasil, que perjudica a productores, empresarios y trabajadores brasileños”.

Por su parte, el ministro secretario de la Presidencia de Brasil, Guilherme Boulos, que días atrás había llamado “imbécil” a Milei por querer “enseñarles” algo a “los brasileños”, mostró un video este sábado en clave interna con un Milei batiendo su motosierra en el que decía “Ya vimos esa película en Brasil y no la veremos de nuevo.”

A nivel institucional, hasta la tarde del sábado ni el Planalto ni Itamaraty -el canciller Mauro Vieira está volviendo de Asia- habían emitido posición oficial, aunque muchos dentro del PT daban cuenta de que correspondería que el gobierno de Lula expulsara al embajador argentino, Daniel Raimondi.

La presencia del canciller Pablo Quirno y del cónsul general en San Pablo Luis María Kreckler le dio un carácter institucional al viaje, algo infrecuente en este caso de actos políticos.

Cuando Lula da Silva visitó a Cristina Kirchner en su prisión domiciliaria, la cancillería brasileña tomó distancia y dijo que se trataba de una actividad privada. Allí no estuvo el ministro Vieira, en contraste con lo que ocurrió ahora con Quirno y Kreckler.

Fuente: www.clarin.com

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