Mick Jagger, 82 años: “Mi padre era profesor de educación física, me enseñó a moverme para no estar flácido, es una disciplina que me ha acompañado toda la vida”


Los Rolling Stones han simbolizado como pocos el desenfreno y los excesos del rock: noches interminables, alcohol y drogas, especialmente entre Keith Richards y el mítico Mick Jagger. A pesar del coqueteo con los estupefacientes de este último – que sufrió una sobredosis de heroína en 1976- existe una imágen totalmente opuesta y mucho menos conocida. Jagger es un obsesionado de cuidar su cuerpo, voz y mente, entrenando habitualmente y siguiendo una estricta dieta. Quizás ese “equilibrio” ayude a explicar por qué, a los 82 años, continúa grabando discos y subiéndose a los escenarios.
En una reciente entrevista con el presentador Conan O’Brien, Jagger repasa algunos de los hábitos y decisiones que han marcado su trayectoria. La conversación llega después de que los Rolling Stones publicaran Foreign Tongues el pasado 10 de julio, un nuevo trabajo, el vigésimo quinto álbum de sucarrera, que sucede a Hackney Diamonds y que vuelve a demostrar la voluntad del grupo de seguir componiendo material nuevo en lugar de vivir únicamente de sus grandes clásicos.
Mucho antes de convertirse en uno de los mayores iconos del rock, la disciplina ya formaba parte de su vida. Su padre, Basil Jagger, era profesor de educación física y le inculcó desde niño la importancia de mantenerse activo. “Me enseñó a moverme para no estar flácido, es una disciplina que me ha acompañado toda la vida”, relata.
Según recogió la escritora Isidora Puiggené, autora de Pacto Con El Diablo: Los Hábitos Saludables del Rolling Stone Más Dinámico del Mundo, Mick Jagger entrena de 2 a 3 horas diarias, entre 5 y 6 días a la semana, con una rutina que incluye calistenia, yoga, ejercicios de resistencia y, su actividad favorita, el baile. Su preparación está diseñada para soportar más de dos horas de concierto y se asemeja al entrenamiento de un atleta de alto rendimiento.
El propio Conan O’Brien reconoce durante la entrevista que le resulta difícil encontrar otro artista de su edad que mantenga ese nivel de resistencia física. Jagger, sin embargo, evita presentarlo como un talento excepcional y lo atribuye a una costumbre adquirida hace más de medio siglo.
Pero el ejercicio solo explica una parte de la historia. Si hay una idea que atraviesa toda la conversación es que Jagger nunca ha dejado de comportarse como un aprendiz. Mientras muchos artistas recurren a la nostalgia al alcanzar la madurez, él asegura que intenta escribir sobre el presente y evitar convertirse en alguien que vive permanentemente de sus viejos éxitos. “No quiero estar repitiendo siempre las mismas historias de hace cincuenta años. Hay que vivir el momento”, afirma.
También confiesa que sigue estudiando la técnica vocal de otros músicos para mejorar aspectos que todavía no domina. Hace poco volvió a escuchar a Al Green para analizar cómo cambia de la voz natural al falsete dentro de una misma frase. “Todavía tengo que aprender a hacer eso”, admite con naturalidad.
La misma inquietud ha guiado la grabación de los últimos discos de los Rolling Stones. Jagger explica que evitó cualquier referencia musical a los grandes clásicos de la banda porque no quería repetir fórmulas del pasado. El objetivo era crear canciones que sonaran actuales, no versiones de sí mismos.
Quizá esa sea la verdadera explicación de su longevidad. La disciplina física heredada de su padre le ha permitido conservar el cuerpo. Pero es la curiosidad por seguir aprendiendo, incluso cuando ya no tiene nada que demostrar, la que ha mantenido intacta la energía creativa de uno de los músicos más influyentes de la historia del rock.
Fuente: www.clarin.com



