Me di cuenta de que podía vivir de esto

Lucía Echazú creció bailando en Palpalá, en competencias que duraban horas y donde ella salía a escena apenas unos minutos. Con el tiempo, tomó una decisión clave y difícil como irse a Buenos Aires con una sola certeza. “Yo me iba con la idea de seguir bailando y listo. No tenía un plan B”, contó.
Ese paso marcó el inicio de un recorrido que hoy la encuentra formando parte del staff de una de las artistas pop más convocantes del país, además de integrar el elenco de propuestas escénicas de alto nivel como Fuerza Bruta.
El salto desde Jujuy y la certeza de apostar por la danza
Cuando decidió irse, Lucía tenía claro que dedicarse a la danza no era una opción tan validada como otras carreras. “En ese momento no estaba tan puesta sobre la mesa la idea de vivir de la danza”, recordó. Sin embargo, eligió avanzar igual.
“No es que las cosas se fueron dando solas: las fui buscando. Pero hubo un momento en el que dije: yo sí puedo vivir de esto”, explicó. Ese convencimiento llegó con trabajo, constancia y un proceso de formación que fue ampliándose con el tiempo.
De los torneos de Palpalá a los grandes escenarios
Su recorrido comenzó en el hip hop, pero luego sumó herramientas: clásico, jazz, tap, teatro y canto. “Siempre supe que lo urbano era lo mío, pero entendí la importancia de tener otras bases”, señaló.
El camino también implicó romper con prácticas naturalizadas dentro del rubro. “Antes era común eso de bailar de onda o por exposición. Hoy se pudo empezar a poner límites y pedir que se pague lo que corresponde”, afirmó, en línea con una revalorización del rol del bailarín dentro del espectáculo.
El casting y la llegada al staff de Tini
El contacto para el casting llegó después de trabajos previos y recomendaciones. “Un mes antes de arrancar el proyecto me escribieron. Ya había quedado mi contacto de un casting anterior”, contó.
El primer encuentro no pasó desapercibido. “Cuando entró ella al casting, los nervios fueron totales”, recordó entre risas. Luego llegaron los ensayos intensos, el foco absoluto en las coreografías y una regla clara: nada de celulares para evitar filtraciones.
“Hubo un ensayo en el que se puso a cantar sola una balada y ahí frené un segundo y caí en todo lo que estaba pasando”, relató. El primer show fue otro impacto: “Salir y ver a toda esa gente fue una sensación que no puedo explicar”.
Lucía Echazú
Fuerza Bruta y el cuerpo al límite
Además del pop, Lucía integra el elenco de Fuerza Bruta, una propuesta donde la danza se vive desde otro lugar. “Ahí el público está muy cerca, la idea es que sienta ganas de subirse a bailar con nosotros”, explicó.
El desgaste físico es alto. “Terminamos destruidos. No hay otra forma que entrenar y hacer el show”, contó. Después de cada función, el descanso es casi automático: “Cama y apagar”.
Reconocimiento, familia y raíces
En Jujuy, su crecimiento no pasó desapercibido. La nominación y el reconocimiento local la sorprendieron. “Fue un mimo enorme y también lindo que la figura de la danza esté presente”, dijo.
Su familia acompañó desde el inicio. “Estuvieron en todos los torneos, aunque yo bailara tres minutos después de esperar horas”, recordó. Hoy, aunque no siempre pueden estar en la platea, siguen cada paso desde casa.
Desde Palpalá, proyectada para lo que viene a nivel nacional
Lucía no se pone techos. Le gustaría trabajar con otros artistas y sueña con escenarios como el Movistar Arena. También piensa en enseñar, aunque sin apurar etapas. “Siento que todavía tengo mucho para dar desde este lado”, afirmó.
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Fuente: www.todojujuy.com




