Mario Roberto Delpodio, el triatleta argentino de 80 años que ganó un mundial en Australia: “Intentarlo era mi compromiso y lograrlo fue la frutilla del postre”

Mario Roberto Delpodio es uno de esos hombres que inspira desde la palabra y el ejemplo. Oriundo de la provincia de Mendoza, desde que vio por primera vez un triatlón, el deporte que combina natación, ciclismo y carrera pedestre, quedó fascinado.

Se convirtió en un motor que lo impulsó a lograr hitos deportivos que antes le parecían impensados, como consagrarse medallista mundialista a sus 80 años en la edición 2025, que se disputó en octubre en Australia.

Mario se transformó en un referente deportivo cuyo apellido parece un giro profético del destino. Subió a muchos podios a lo largo de su trayectoria, y una hazaña que habla por sí misma es que participó de las 40 ediciones del Triatlón Internacional Vendimia en la capital mendocina.

“Se realiza desde 1987, es la única competencia nacional que mantuvo su continuidad hasta el presente y somos solo tres veteranos los que fuimos a cada edición durante los últimos 40 años: Luciano Cicchitti, José Maimone y yo”, detalla en la entrevista con Clarín.

En cada anécdota no solo abraza el deporte que practica, sino que también enseña e informa. Se jubiló como docente de historia, una vocación que conserva intacta en su faceta de atleta amateur, porque recopiló y organizó toda la información sobre el tema para dejar constancia histórica.

“Me acerqué a este deporte casi al mismo tiempo en que llegó a la Argentina, a mediados de los ’80, y ya en ese momento éramos considerados ‘gente grande’ para ser triatletas, porque orillábamos los cuarenta”, comenta.

Hasta ese entonces solo practicaba tenis federado en el mismo club donde conoció a Ana María, su esposa y compañera incondicional hasta la actualidad.

Antes de ser triatleta, Mario nunca se había subido a una bicicleta de competición. Foto: FB/Mario Roberto Delpodio

Algunas veces también jugaba al fútbol con amigos, pero no tenía noción de lo que era un plan de entrenamiento para tres deportes en uno.

“Como padre de cinco varones y docente, me costaba encontrar el tiempo, tenía que hacer malabares para organizarme, pero estaba decidido a intentarlo”, revela.

Al aula con Mario: cómo llegó el triatlón a la Argentina

Mario no usa celular, y aunque reconoce que “eso le genera algunos inconvenientes”, prefiere utilizar solamente su cuenta de Facebook para compartir todo el contenido relacionado a su pasión deportiva.

Ahí, en su única red social, queda en evidencia que la documentación que juntó desde los inicios del 2000 se volvió una verdadera biblioteca abierta al mundo. Una muestra más de su grado de compromiso en todo lo que emprende.

Su trayectoria de cuatro décadas lo posiciona como referente deportivo indiscutible. Foto: FB/Mario Roberto Delpodio

“El triatlón nació en la década del ’70 y tuvo su bautismo fundacional en 1974 en el Mission Bay Triathlon, en San Diego, California, pero recién cuatro años después tuvo difusión masiva, en el Ironman de Hawái de 1978“, explica.

Fueron 3800 metros de natación, 180 kilómetros de ciclismo y 42 kilómetros de la maratón pedestre. “El comandante de la Armada de Estados Unidos, John Collins y su esposa Judy, lanzaron el desafío y dijeron: ‘Si alguien cubre la instancia, el título que va a recibir es el de ‘el hombre de hierro’, así nace el Iron Man“.

Como consecuencia de la difusión y la proyección a nivel mundial que tomó la magnitud de la prueba combinada, se expandió en Europa, Oceanía y Asia a principios de los ’80.

En febrero de 1984 llegó a la costa argentina. “El 1° Triatlón del Atlántico se realizó en Mar del Plata; en marzo del mismo año tuvo lugar la segunda competencia en San Isidro en Buenos Aires, y la tercera fue el 1° Triatlón Mendoza”.

Mario recuerda uno de los folletos que repartían en aquellos albores del desafiante deporte los integrantes del Centro de Estudiantes de Ingeniería de la Universidad Nacional de Cuyo decía: “¡Délen Atletas! 1 km de natación, 60 kms de bicicleta, 10 kms de trote y una semana en el hospital (sic)”.

Al darse cuenta de que no todos podían cumplir esos tramos, se pensó en distancias más cortas. “Ahí aparece la distancia olímpica, la clásica que se usa en los mundiales organizados por la World Triathlon: 1500 metros nadando, 40 kilómetros en bicicleta y 10 kilómetros trotando“, explica.

El Triatlón de Distancia Olímpica es el formato estándar utilizado en los Juegos Olímpicos desde que fue incorporado en el año 2000 en Sídney.

“Pero hay también una distancia menor, la llamada intermedia o sprint, que es la mitad de la anterior: 750 metros de natación, 20 kilómetros de ciclismo y 5 kilómetros de maratón“, indica Delpodio.

Mario Roberto Delpodio es un triatleta octogenario y tiene nuevos proyectos. Foto: Facebook

Esa alternativa se aplica tanto para deportistas de élites como a los amateurs que compiten en grupos de edad. En la última edición del campeonato mundial de triatlón que tuvo lugar del 15 al 19 de octubre Wollongong, Nueva Gales del Sur, Mario participó en la categoría de 80 a 84 años en la distancia sprint.

De la desilusión de la suspensión del mundial de triatlón en Canadá al podio en Australia

“En 2020 ya me había anotado para correr en el triatlón que se realizaba en Edmonton, Canadá, tenía el visado, la inscripción hecha, y cuando íbamos a sacar el pasaje de avión nos encontramos con la pandemia y la suspensión de la actividad”, revela.

Más allá de la decepción, también lo invadió la preocupación y la incertidumbre en ese contexto sanitario que generó cuarentenas a nivel mundial.

“Además era imposible saber dónde sería la siguiente edición y el costo económico iba a implicar planificar otro viaje. Y si participaba más adelante, probablemente sería en otra categoría de edad”, manifiesta.

En el triatlón las categorías de edad se dividen cada cinco años. Mario iba competir en el grupo de 75 a 79 años cuando todo se suspendió. “No es lo mismo participar en la de 80 a 84, y la verdad es que no quería pasar vergüenza tampoco”, confiesa.

En 2016, a los 72 años, ya había tenido una única experiencia en un campeonato mundial en Cozumel, México en la categoría de 20 a 74 años.

“Me encontré con que más o menos me había defendido, corrí las dos distancias, la olímpica y la sprint, con un total de 23 y 28 participantes en cada una e hice top 10 en las dos”, relata.

Llegar entre los diez primeros era uno de los objetivos que se había propuesto y lograrlo lo motivó para ir por más. “Pensé en insistir en Canadá, pero cuando no se dio, apunté a la instancia del 2025”, explica.

Recién después de celebrar la final de cada triatlón mundial se estipula dónde será el siguiente. Finalmente se fijó como sede Wollongong, una ciudad costera a 80 kilómetros al sur de Sídney, que pertenece a uno de los seis estados de Australia, Nueva Gales del Sur.

“Cuando supe que iba a ser en Australia lo vi muy lejano, no solo geográficamente, sino también para la logística y la inversión económica que implicaba para mi grupo familiar, un elemento de contención fundamental en mi desempeño”, garantiza.

Sus acompañantes fueron tres: Ana, su esposa; Roberto, uno de sus hijos, profesor de educación física y quien lo entrena para sus metas en el triatlón; y su cuñada, que también se llama Ana y es docente de educación física.

La familia Delpodio en Australia, todos con los colores celeste y blanco. Foto: Gentileza Mario Roberto Delpodio.

“A esta altura ya se reduce bastante la cantidad de participantes. Solo nos anotamos nueve en esta categoría de 80 a 84, así que me encontré que ya tenía asegurado el top 10, por la cantidad de inscritos que había, así que intentarlo era mi compromiso personal, pero haber logrado el podio fue la frutilla del postre”, expresa.

Y hace una aclaración sobre los requisitos para anotarse: “No es algo que se pueda hacer de forma personal, porque el World Triathlon exige que la relación sea a través de las federaciones nacionales”.

La inscripción se concreta a través de la Federación Argentina de Triatlon, que se encarga de corroborar que se cumplan las condiciones previas y dar el aval para la representación a nivel internacional.

“Hay un un circuito y un ranking nacional para poder aspirar a esa inscripción, pero la verdad es que en el país no somos mucho los que corremos en esta edad”, señala.

En Australia fui el único argentino que participé en la categoría de 80 a 84 años. El resto en su mayoría eran estadounidenses y australianos”, detalla.

Sonriente y a puro orgullo, abrió el desfile de delegaciones en el evento internacional. Foto: Gentileza Mario Roberto Delpodio.

El desafío del desfasaje horario y nadar en aguas abiertas

El descanso es fundamental cuando se trata de recuperación física y mental. Para Mario este fue un punto clave a tener en cuenta y resultó más difícil de lo que esperaba.

“Salimos de acá un día y llegamos un día distinto, entre el vuelo, la escala, y que hay que 14 horas de diferencia horaria”, recalca. Ajustar su reloj biológico no fue sencillo porque tenía los horarios invertidos.

“Estar despierto de noche y dormir de día era la tendencia. Planeamos unos seis días como periodo de adaptación previo a la carrera y eso fue bastante importante, tomar todos los recaudos correspondientes”, asegura.

El megaevento deportivo implicaba un cronograma de una semana con más de 6000 triatletas de múltiples nacionalidades. La primera actividad que se concretó fue el desfile de las delegaciones de todos los países que participaron.

“En Australia eran 45 las delegaciones mundiales y se organiza en función del abecedario y el nombre de los países. Pero en el caso de Australia, como era el país anfitrión por tradición es el que cierra el desfile; le seguía Alemania, pero participó como ‘Germany’; entonces tuvimos la sorpresa de que Argentina quedó como primera delegación y abrimos nosotros el desfile ante esa multitud”, describe emocionado.

Solo dos argentinos participaron en el mundial de triatlón de 2025. Foto: Gentileza Mario Roberto Delpodio

“Ahí me enteré que solo dos argentinos estábamos participando. El otro argentino era un tucumano que competía en la categoría de 30 a 34 años, residente en Australia hace un tiempo porque se fue a vivir allá”, cuenta.

Más representantes que nunca, Mario y sus tres acompañantes, el joven tucumano y una niña que iba adelante con el cartel correspondiente al país, hicieron flamear con orgullo la bandera celeste y blanca.

Se siente algo muy distinto cuando estás representando el país y vas abrazando la bandera argentina. Es una sensación muy especial”, expresa conmovido.

Una vez allí, listo para comenzar la odisea, asegura que tenía muy claras sus fortalezas y debilidades. “La natación es mi disciplina más floja, soy un nadador de pileta, y le tenía cierto temor a las aguas abiertas”, confiesa.

El día anterior había ido a ver la competencia femenina y se quedó con la imagen de ese famoso Mar de Tasmania de aguas frías, que estaban tan bravas que las bollas se movían demasiado, junto con ráfagas de viento que colaboraban al entorno hostil, y hubo que cambiar el circuito por seguridad a último momento.

“Iba a ser problemático y peligroso, así que sacaron las bollas de mar abierto y la pusieron a partir de los de las rompeolas en las aguas protegidas de la bahía semicerrada”, explica.

"El tramo acuático me daba cierto temor", revela el triatleta de 80 años. Foto: FB/Mario Roberto Delpodio

Para alivio de Mario, lo mismo sucedió cuando al día siguiente le tocó competir a él. “Me sorprendí porque salí segundo del agua, lo hice en 15 minutos, y eso me ayudó para entrar mejor al circuito de ciclismo, que la primera parte fue en el centro urbano, cerrado para la ocasión, después por las adyacencias, y luego toda la parte costera, con dos vueltas de 10 km cada una”, describe.

“Después me sentí también en ciclismo que la peleé bastante y cuando bajé a correr ya pagué un poco el gasto de las dos disciplinas anteriores, pero me acomodé en unos 35 minutos de bici”, expone.

Apuntaba a un máximo de 32 minutos para cumplir con los tiempos de su entrenamiento. En pedestrismo fueron tres vueltas, una de las cuales implicaba un ascenso y esfuerzo de altitud.

“Tratar de hacer un Top Five, si podía llegar entre entre los cinco primeros de los nueve que corrimos, sentía que era una alternativa aceptable; y cuando empecé a correr no sabía bien cómo venía el resto, pero en la parte del vallado vi a mis tres familiares que seguían mi recorrido, así que faltaba poco para la meta”, recuerda.

Una larga alfombra azul es el primer indicio y las tribunas laterales confirman que el arco de llegada está muy cerca. “Ni bien crucé ese arco, mi nuera me dijo: ‘Sos mundialista’, y yo le dije: ‘Me estás cargando'”, expresa con humor.

Los tres campeones de más de 80 años en el mundial de triatlón de 2025. Foto: Gentileza Mario Roberto Delpodio.

Mario fue el tercero en cruzar esa línea de llegada. “Lo perseguí y me quedé con la tranquilidad de que dije algo y lo pude concretar en la medida en que hubo compromiso y constancia”, celebra.

Es un compromiso con uno mismo, porque imponerse un objetivo de este tipo es interesante. Para nosotros, los amateurs, el campeonato mundial se resuelve en una sola prueba, no es que vamos sumando puntaje como los deportistas de élite; esto es una sola prueba, un solo intento”, distingue.

Un australiano fue el que ganó la medalla de oro y un estadounidense la de plata. “Y la de bronce la ganó un colado, un argentino, un tal Delpodio”, remata Mario con humor.

Luego llegó el mejor momento, el de la premiación, que en este tipo de mundial son de podio mixto. Las mujeres campeonas de entre 80 y 84 años recibieron su medalla al lado de los hombres de la misma categoría de edad que ganaron.

Mario Roberto Delpodio en el podio del Campeonato Mundial de Triatlón 2025 en Australia.

Vale recordar que este no es el único logro deportivo de la trayectoria de Mario: en 2012, cuando tenía 67 años alcanzó el tercer lugar en el Ironman de Florianópolis, Brasil en la categoría 65 a 69 años.

Rutina de campeones, cómo se entrena a los 80 años para ser triatleta

Actualmente Mario entrena seis días a la semana. “Descanso el sábado, y el que me organiza el entrenamiento de las tres disciplinas es mi hijo Roberto”, explica.

Los lunes hace ciclismo a la mañana y a la tarde natación. Los martes de nuevo ciclismo y rutina de gimnasio. Los miércoles repite bici y natación; los jueves alterna ciclismo y gimnasio; y los viernes una vez más ciclismo y natación.

“El domingo me voy a la mañana al Club Mendoza de Regatas y voy a correr en el circuito del hermoso Parque General San Martín que tenemos, bordeando todo el lago”, detalla.

El reconocimiento por alcanzar el podio en el triatlón. Foto: Gentileza Mario Roberto Delpodio

Lo que más le gusta del deporte combinado es que siempre lo impulsó a superarse a sí mismo. “Lo veo como una escuela de vida, esa característica agonística, el esfuerzo físico y mental que conlleva, y la relación solidaria con el adversario, que está en su propia lucha”, reflexiona.

El próximo mundial de triatlón será en España y Mario Roberto Delpodio ya está inscripto

Después de consagrarse campeón de bronce, Mario automáticamente quedó clasificado para el próximo Campeonato Mundial de Triatlón 2026, que será en Pontevedra, España, del 23 al 27 de septiembre.

“Lo estoy analizando por los costos y la logística con mi familia. Yo sigo entrenando, me siento muy bien y espero seguir así. Siempre digo que yo no voy a dejar el triatlón, que el triatlón me va a dejar a mí”, asume. “Yo quiero seguir corriendo siempre”, concluye el medallista que hace brillar el bronce más que cualquier otro metal precioso.

Fuente: www.clarin.com

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