Luego de 9 años, se hizo justicia por el abuso a su hija

“La fiscal le pidió disculpas a mi hija por haber llegado tarde la Justicia”, fueron las primeras palabras de Claudia T. a El Tribuno de Jujuy, luego que el pasado miércoles Sergio Luccioni fuera condenado a la pena 12 años de prisión por ser encontrado penalmente responsable del delito de “abuso sexual gravemente ultrajante (dos hechos) y abuso sexual gravemente ultrajante agravado por haber sido cometidos con aprovechamiento de la convivencia preexistente con la víctima (dos hechos), todos en concurso real”. Estos ilícitos ocurrieron entre 2006 y 2017 en la capital jujeña en perjuicio de su sobrina, cuando la joven era menor de 18 años.
Esta causa, que tuvo resolución días atrás, se hizo pública en la edición de este diario correspondiente al 21 de agosto de 2025, cuando un día antes la entrevistada se encontraba en el ingreso al edificio del Poder Judicial jujeño sobre la calle Independencia de la ciudad capital. Allí la mujer estaba con un micrófono en una mano y un parlante para relatar la situación de su hija y el pedido de justicia desde hacía 8 años en ese entonces.
A partir de ese momento se conoció mediante este medio de comunicación el largo peregrinar de una madre para ser escuchada por la Justicia provincial. Su hija, que en noviembre cumplió 23 años y padece una enfermedad cardiológica de nacimiento, fue víctima de abuso sexual de su tío político. “Te digo la verdad, ese hombre nos destrozó la vida. Nos destrozó la familia y el entorno de mi pequeña familia”, resumió la mujer en diálogo con este matutino.
Las sensaciones
No obstante, luego del fallo del tribunal la madre de la víctima compartió con este diario las primeras sensaciones tras nueve años desde la primera denuncia realizada en una sede policial. “Cuando salió mi hija y me dijo -con lágrimas en sus ojos- es culpable, ya le dieron 12 años, la abracé y le dije ‘no lo puedo creer, al fin vas a poder respirar tranquila, vivir tranquila, estar en paz'”, narró la entrevistada.
Por cuestiones legales de preservar la identidad de la damnificada en un caso de abuso, este matutino no pudo dialogar con la joven, pero sí se le preguntó a la progenitora acerca de cómo recibió la noticia de la condena estando en la sala de audiencias el pasado miércoles. “Ella todo el tiempo se sentía destruida. Anímicamente en estos nueve años tuvo altas y bajas y ahora cuando salió, como que no lo podía creer que esto se iba a acabar, esta tormenta, esta pesadilla. Ella dice que lo que le queda de vida, va a poder seguir viviendo”, narró la madre.
Para quienes están leyendo estos párrafos es muy difícil de imaginar lo que significa transitar años buscando respuestas en la Justicia siendo víctima de tan aberrante delito. Por esa razón, esa fue una de las indagaciones que realizó este medio.
“Ella me dice ‘voy a vivir como si fuera el último día, mamá. A partir de ahora voy a disfrutar lo que pueda y lo que no pueda, bueno, ya estoy en paz, mamá. Sé que me puedo ir en cualquier momento, pero esto me ha aliviado el alma'”, mencionó la progenitora, haciendo referencia también a la grave enfermedad que padece la joven.
“La vida de mi hija, hoy por hoy, se tiene que llenar de alegría. La alegría que nunca tuvo desde los 6 años hasta ahora ha sufrido un calvario. Con su atresia cardiopulmonar, los médicos no me garantizan que ella pueda seguir viviendo, pero como ella dice, se puede ir en paz”, agregó la mujer en el diálogo.
Más allá de la lucha diaria contra la patología que padece la joven de 23 años, su madre destacó que “la pareja de su tía le hizo tal aberración y hoy por hoy ella tuvo mucha fuerza para sostener todo esto”. Además, la mujer tuvo palabras de elogio sobre el trabajo desarrollado por la fiscal del caso, María Emilia Curten Haquim. “Y estoy muy agradecida con la doctora Natacha Freijo, ella me ha luchado muchísimo con este caso”, en referencia a la letrada que se presentó como querellante.
Amenazas
Otro tema abordado durante la entrevista fue el de la situación familiar con respecto a la cercanía del condenado. “Cuando yo estaba luchando por llegar a juicio él se acercó varias veces a mi hija y a mí a amenazarnos, pero cuando hicimos la denuncia nunca prosperó, nunca entró al expediente. En ese sentido, no me siento bien”, narró.
Ante estas palabras, fue consultada al respecto. “Amenazas de que algo nos iba a pasar si seguíamos con esto (la causa judicial), a mí me lo dijo de frente, de que le iba a pasar algo a mi hija o a mí. Entonces fui y lo denuncié en la Seccional 1° y esa denuncia nunca prosperó”, profundizó en su relato.
En ese contexto y con los años que llevaba el trámite judicial sin resolución, por un momento la sensación de impunidad se mantuvo latente como una posibilidad. “Tenía temor, la verdad que había cosas que me hacían pensar que no iba a ser favorable para mi hija por tantas dilaciones en el juicio desde octubre hasta febrero. Cuando estábamos ahí (en la audiencia) hasta el último momento lo pensé”, concluyó Claudia T. en la entrevista con este medio de comunicación.
Toda la vida luchando contra una enfermedad congénita
TRIBUNALES | DONDE LA ENTREVISTADA RECLAMÓ EL AVANCE DE LA CAUSA.
Si desde un comienzo es duro buscar justicia durante nueve años en un delito como el que fue investigado, imagínense lo que es hacerlo padeciendo una enfermedad de nacimiento que genera riesgo de vida para el organismo de la joven, quien hoy cuenta 23 años de vida. “Ella nació con una atresia cardiopulmonar.
Fue diagnosticada a los siete días de nacida en Salta, porque cuando nació acá, en una clínica me dijeron que no había esperanzas porque no había un cardiólogo de niños. Y desde ese momento empezó mi lucha como mamá porque les dije a los médicos ‘no acepto que mi hija se vaya de este mundo.
Hace siete días que vino y no acepto esa respuesta’”, recordó Claudia T. en diálogo exclusivo con El Tribuno de Jujuy. También conocida como “la atresia tricuspídea, es un problema cardíaco presente al nacer, conocido como defecto cardíaco congénito”, de acuerdo al diccionario de la Mayo Clinic, una institución médica con distintas sedes en los Estados Unidos. Además, la misma fuente consultada especifica que se trata de una patología en la que “la válvula no se forma entre las dos cavidades cardíacas derechas. En su lugar, una capa sólida de tejido bloquea el flujo sanguíneo entre las cavidades cardíacas mencionadas.
La afección restringe el flujo sanguíneo hacia el corazón. La atresia tricuspídea hace que la cavidad inferior derecha del corazón esté poco desarrollada”. Con respecto al estado de salud de la víctima hoy en día, su madre precisó que “está esperando un trasplante de corazón, porque es la única alternativa que le queda porque allá en Salta ya no le quieren tocar más su corazoncito. Dice su doctor que su cuerpito ya no va a pasar de la camilla. En Buenos Aires sí me la permiten operar, pero sin garantía de que ella sobreviva después del trasplante. Su cuerpo es muy pequeñito, después de todas sus operaciones y su diagnóstico.
Hoy por hoy no puede hacer actividad física y toma medicamentos”, explicó. “Y ella siempre me dice ‘mamá, voy a vivir como si fuera el último día’. Ella está consciente de su enfermedad. Los médicos de Buenos Aires me dijeron ‘le garantizamos que ella vive hasta los 16’”, recordó la mujer en la entrevista acerca de la salud de su hija que transita los 23 años de edad y en los últimos días recibió una noticia que, como le dijo, la “llenó de paz”.
Fuente: eltribunodejujuy.com



