Los engaños de Manuel Adorni que desataron otra tormenta en el Gabinete y el agobio de Javier Milei

Ya no quedan preguntas, así, en plural. Todas las dudas que podían existir, incluso las de quienes deseaban estar equivocados en pos de la narrativa libertaria, fueron despejadas por el propio Manuel Adorni. El castillo de fábulas, de complicidades pasajeras y de engaños que involucraron al mismísimo Presidente se vino abajo. Con excepción de los hermanos Milei, en la estructura oficialista y en el ecosistema del poder político y económico del país solo asoma, a esta altura, una única e inevitable pregunta. ¿Por qué? ¿Por qué Adorni sigue al frente del Gabinete después de confesar sus mentiras y presuntos delitos tras meses de fraude y tergiversaciones?
No hay respuestas, solo especulaciones. ¿Qué sabe el jefe de Gabinete? ¿Qué favores hizo? ¿Qué hecho o hechos conoce que le otorgan semejante protección, cuando el daño hacia la Casa Rosada se vuelve cada vez más profundo? Y una inquietud más, acaso más audaz: ¿Es posible que su permanencia tenga alguna conexión con el caso $Libra? Son interrogantes que no parten de la oposición, que se siente cada vez más cómoda con los capítulos que arroja la saga. Se formulan en los ámbitos oficialistas que van de Balcarce 50 y el Congreso hasta las redes sociales.
Manuel Adorni en La Nación +Nadie, desde luego, come vidrio. Todos buscan una explicación lógica y no la encuentran. Ni los militantes convencidos del rumbo económico y del cambio cultural que propone su mesías ni los ministros más ingenuos ni los legisladores más encumbrados entienden la estrategia de defensa. Al contrario, la sufren.
Una funcionaria que hace gala de su honestidad, y que días atrás fue sorprendida en su despacho por la visita de su hijo, vivió un momento incómodo cuando bajó con él para merendar en el bar que está en la misma cuadra del edificio donde trabaja. “¿Cuándo lo van a echar a Adorni?”, le preguntó el mozo, mientras ella y su hijo se sentaban. Son situaciones que asaltan con frecuencia a los funcionarios más populares.
Aun así, en la reunión de la mesa política del Gobierno que se realizó el miércoles -un día después de la entrevista de Adorni en LN+- sus componentes evitaron zambullirse en la cuestión durante una hora y cincuenta minutos, como si nada pasara. Fue Patricia Bullrich, otra vez, la que introdujo el tema cuando la charla parecía extinguirse. Adorni la vio venir y buscó enseguida frenar lo inevitable.
Encabezada por Adorni, se reunió la mesa política y hubo festejo de cumpleaños de Patricia Bullrich.—Antes que nada, Patricia, ¿me podrías tratar un poquito mejor? —le dijo.
—Bueno, pero vos deberías tratar mejor el proyecto y los valores con los que llegamos hasta acá. Hay una diferencia clara entre manejar la plata privada y las reglas públicas.
Por primera vez, y frente a las miradas esquivas de Diego Santilli, Santiago Caputo, Ignacio Devitt y Eduardo y Martín Menem (Luis Caputo estuvo ausente), la que irrumpió en la conversación fue Karina Milei. “A mí me parece que Manuel estuvo realista y humano en la entrevista”, dijo.
—Nosotros construimos sobre determinados valores -insistió Bullrich- y todo esto va en contra de la lucha anti casta. Les anticipo que en el Congreso puede prosperar la moción de censura.
Santiago Caputo procuró suavizar la charla, pero no ocultó lo que dicen los trabajos de campo que él mismo supervisa. “Por supuesto que esto golpea mucho el corazón de nuestras ideas”, comentó. El gurú ha medido la penetración en la sociedad. Es altísima. Podría decirse que ningún otro caso acaparó tanto la atención.
El tema se volvió hipnótico para lectores y televidentes: en los portales y programas políticos se muestran las casas de la familia Adorni antes y después de las refacciones, la adquisición de muebles hechos a medida, Indio Cua por dentro, los chats de los vecinos del country enojados, los vuelos a Nueva York y Punta del Este y las fotos de sus recorridas por el Caribe. Los memes se viralizan y llegan a los grupos de Whatsapp de personas no politizadas. Faltaba algo y llegó el miércoles por la noche, cuando Adorni declaró que tiene 506 mil dólares en negro, de los cuales -supuestamente- 300 mil fueron ganados a través de inversiones en criptomonedas entre 2013 y 2018. No hay Mundial que pueda tapar las andanzas del jefe de Gabinete.
Los episodios podrían tender a ser jocosos si no fuera porque la Justicia investiga a Adorni por enriquecimiento ilícito. No solo quieren saber de él: los investigadores avanzan contra su pareja, Bettina Angeletti, y contra su hermano Francisco. El relato del Gobierno se cae a la par de las ventilaciones del caso. Los privilegios de casta se simbolizan en la figura de los Adorni. El Ejecutivo danza a su ritmo y al de sus urgencias judiciales.
El presidente Javier Milei abraza a Adorni en un acto en abril.
Foto Juano Tesone.
Es cierto que la política vernácula es próspera en corrupción. De Cristina Fernández de Kirchner para abajo hay o hubo muchos ex funcionarios con causas mucho más espesas que terminaron con ex funcionarios presos. Lo llamativo de este caso es que pocas veces alguien ha mentido tanto y en tan poco tiempo. Basta con repasar las conferencias de Adorni, en la que se burlaba de los periodistas, y su presentación en el Congreso, para tomar real dimensión. Frente a ambas plateas confiaba que no tenía nada que ocultar. “Está todo impecable en mi declaración jurada”, se jactaba.
Milei llegó a declarar, el mismo día que Bullrich exigió en público que Adorni presentara cuanto antes la declaración jurada, que el funcionario le había mostrado todos los papeles. Pero esta semana, ante el periodista José del Rio, el jefe de ministros sostuvo que, en rigor, nunca le mostró nada. Algo huele mal desde entonces. ¿Adorni le mintió al jefe de Estado? ¿O Milei se plegó para mantener el engaño?
El psiquiatra y psicoanalista José Abadi, que trabajó la idea del autoengaño en el libro “Hecha la ley, hecha la trampa: transgredir las propias reglas: una adicción argentina” suele decir lo siguiente:
“El mentiroso busca complicidades para la mentira y muchas veces logra que los que están alrededor se adhieran y le crean. La defensa continua de aquel engaño termina haciendo que el autor se lo crea. Eso, por un lado, lo tranquiliza pero, por otro, aparece un problema: la mentira tiene que pasar a convencer tanto a los que le creyeron como a los que no, con lo cual, cuando la verdad sale a la luz, se produce un caos general que deja totalmente solo al que mintió”.
Adorni se encuentra solo frente a sus compañeros de Gabinete. Tampoco hay voces dispuestas a defenderlo en el Congreso. El PRO de Mauricio Macri pide que lo echen y los gobernadores esquivan los encuentros con él para no salir en la foto.
Mauricio Macri participó con el ex presidente Colombia, Iván Duque, del cierre de la convención de la Cámara de la Construcción, en La RuralUno de los más molestos, aunque sería incapaz de decirlo en público para no darle un dolor de cabeza extra a Milei, es Luis Caputo. “Nunca lo dejan festejar a Toto”, dice uno de sus colaboradores. Esta semana hubo buenas noticias para el equipo económico. La inflación marcó 2,1% en mayo, la menor desde septiembre del año pasado. El riesgo país cerró el viernes en 437 puntos y se ubicó en el punto más bajo desde 2018. Y las reservas del Banco Central se mantienen en racha: el viernes compró 50 millones de dólares y acumula 107 ruedas consecutivas de adquisición de divisas, lo que eleva a más de 10.600 millones de dólares la acumulación en lo que va del año. También hubo malas: luego de haber caído en febrero y crecido en marzo, la industria y la construcción presentaron bajas en mayo de 2,1% y 4%, respectivamente.
En la intimidad del poder se ha dejado trascender que, pese a la intransigencia que muestran cuando hablan, los Milei han evaluado pedirle la renuncia a Adorni en diferentes etapas, pero que nunca coincidieron en la fecha. Cuando él se mostraba predispuesto a analizar la salida, ella se oponía y viceversa. Ahora dicen que es el Presidente el más tentado a buscar un reemplazante, aunque no está decidido. Karina se mantiene dura, según se desprende de su posición en la mesa política. Adorni no quiere irse. Teme que la cosa se agrave si deja el sillón que, de algún modo, lo cobija.
Milei se fastidia cuando tiene que abordar un problema de esta naturaleza. No le gusta, no sabe bien cómo hacerlo y maldice la lógica de la política tradicional.
Sus amigos, por momentos, lo ven agobiado. Demasiado agobiado.
Fuente: www.clarin.com



