“Los delincuentes no están”: el momento en que los ladrones del “Robo del Siglo” se esfumaron y la Policía quedó en ridículo

No era un día particularmente caluroso y agobiante para ser pleno verano, pero en aquel viernes 13 de enero de 2006 el aire estuvo pesado desde temprano. Un homicidio en Mataderos y otro en La Matanza en sendos intentos de robo, y un sangriento enfrentamiento entre delincuentes y policías en San Martín con caídos de ambos lados ya habían aumentado los valores del termómetro de la inseguridad cuando, poco después del mediodía, se conoció la noticia de que se acababa de producir un asalto con toma de rehenes en un banco de avenida Del Libertador, en Acassuso.

Cuando la cobertura periodística llegó al lugar, cientos de policías habían montado un perímetro bastante amplio alrededor de la entidad, por lo que no se alcanzaba a observar demasiado lo que ocurría frente la sucursal del Banco Río, ubicado en el cruce de dicha avenida con la calle Perú.

Cada tanto un jefe policial se acercaba hasta la cinta que delimitaba el paso y aportaba un dato suelto. Algún que otro rehén supuestamente liberado, comida para el resto aun cautivo y un centro de operaciones montado en una cafetería situada en diagonal al banco, al otro lado de la avenida. Un despliegue de fuerza que impresionaba y daba a entender que a los ladrones les iba a resultar imposible escapar de allí. O casi.

La guardia se fue extendiendo con el correr de las horas sin mayores novedades y en aquel entonces las fuentes policiales se comunicaban principalmente por Nextel. No había mensajes de WhatsApp ni smartphones. Tampoco llamadas a la línea celular porque los jefes solían atender cuando estaban ocupados en medio de un operativo.

Atardecía bajo un cielo plomizo cuando, de pronto, se escucharon un par de detonaciones -que sonaron más a golpes que disparos- y se vieron a los efectivos del Grupo Halcón, con su típico uniforme verde militar, correr hacia el interior del banco. Los policías de azul los seguían, apurados, nerviosos.

rayo

El recuerdo a la “Masacre de Ramallo” de 1999, donde un asalto al Banco Nación terminó con dos inocentes muertos cuando los delincuentes intentaron escapar con rehenes y se tirotearon con policías, fue lo primero que se cruzó por la mente de varios de los que estábamos allí presentes, envueltos en una mezcla de temor y desconcierto.

Sin embargo, y afortunadamente, la historia del Banco Río de Acassuso fue bastante diferente.

¿Entraron al banco? ¿Detuvieron a los delincuentes? —insistió este periodista, vía Nextel, a uno de los jefes del operativo, que prestaba servicio en la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) San Isidro.

Los delincuentes no están —respondió el comisario, tajante.

¡¿Cómo que no están?!

No, no están —repitió el jefe policial, molesto, y cortó abruptamente la conversación.

Lo que siguió fue de público conocimiento y llegó hasta las pantallas de cine.

Un caso de película

Los ladrones fueron cinco -uno vestía de médico y otro llevaba puesto un traje gris que lo haría famoso- y entraron por la puerta del banco, donde redujeron a 23 personas mediante amenazas con armas de fuego, aunque posteriormente se comprobaría que no eran patas para disparar.

Luego de ganar tiempo dialogando con un negociador del Grupo Halcón, se apoderaron del contenido de 143 cajas de seguridad y el dinero del tesoro. El botín fue estimado en unos 19 millones de dólares.

¿Cómo hicieron para escapar con todo eso sin ser vistos?

Bueno, con mucha planificación previa, la banda había cavado un túnel desde un conductor pluvial subterráneo, que corría por debajo de la calle y desembocaba en el Río de la Plata, hasta una de las paredes del banco, en la que realizaron un boquete.

Por allí salieron con el millonario botín. Y en el conducto subterráneo cargaron todo en dos gomones y se desplazaron unas 14 cuadras hasta la salida de una alcantarilla, ubicada frente a una casa que habían alquilado como parte del plan maestro. Desde ese lugar finalmente escaparon en una camioneta tipo combi con rumbo desconocido.

A su vez, antes de huir de la sucursal, los ladrones colocaron un mueble que tapaba el boquete y dejaron unos artefactos explosivos “cazabobos” -lo que demoró aun más el accionar de los atónitos policías-; además de una nota manuscrita que decía: “En barrio de ricachones, sin armas ni rencores, es sólo plata y no amores”.

Al día siguiente, la respuesta del jefe de Investigaciones de la Policía bonaerense, Osvaldo Seisdedos, en conferencia de prensa estuvo también cargada con cierta ironía: “Realmente son chicos listos, pero nosotros también.”

Y cuando parecía que iba a resultar complicado capturar a los ladrones, el 18 de febrero se produjo la primera detención, la de Alberto de la Torre, en Avellaneda. Estaba con su amante y lo delató su esposa. A partir de él, la Policía recuperó poco más de 900 mil dólares, lo único que se volvió a saber del cuantioso botín.

Pocos días después cayó Sebastián García Bolster, en Villa Gesell. Le decían “el ingeniero”, porque le atribuían haber cavado el sofisticado túnel.

El 1 de marzo detuvieron al famoso “hombre del traje gris”: se trató del uruguayo Mario Vitette Sellanes, quien se describía como un ladrón con habilidad y destreza, no como un simple “chorro”.

El 11 de ese mismo mes capturaron José Julián Zallo Echeverría en Florencio Varela y el 10 de abril detuvieron en un apartado pareja de San Juan al ideólogo del asalto: Fernando Araujo.

Luis Mario Vitette, uno de los autores del "Robo del siglo" a la sucursal Banco Río de Acassuso.Luis Mario Vitette, uno de los autores del “Robo del siglo” a la sucursal Banco Río de Acassuso.

Tras un juicio oral y un proceso abreviado llevados a cabo durante 2010, los cinco recibieron penas de entre 9 y 21 años, pero ninguno terminó de cumplir su condena tras las rejas. Uno a uno fueron saliendo en libertad y cultivaron un bajo perfil excepto por Vitette Sellanes, quien escribió un libro con su propia versión de lo ocurrido y se instaló en Montevideo, donde tiene una joyería y se jacta de ser él quien tiene el “copyright” del “Robo del Siglo”.

Fuente: www.clarin.com

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