Lidia Solís, camionera, 32 años: “Duermo toda la semana en un camión pero no me quejo”


Para Lidia Solís -32 años y originaria de la región española de Asturias-, la vida en un camión forma parte de su ADN.
Su padre, José Ramón, como cuenta una nota del sitio Mundo Deportivo, recogía la leche para la compañía Central Lechera Asturiana y su hermano Alejandro también es transportista.
De chica, cuenta la nota, comenzó a fascinarle ese mundo y, entonces, los fines de semana iba con su padre en la cabina.
Sin embargo, cuando tuvo que definir su rumbo laboral prefirió un camino más convencional y esperado de acuerdo a los sesgos de género.
Así fue como se formó como auxiliar administrativa y durante un tiempo trabajó en las oficinas centrales de una marca de neumáticos, hasta que decidió dar un giro a su cotidianeidad.
“Buscaba un cambio rotundo. Mi hermano comentó que en la empresa donde trabajaba mi padre vendían un camión. Me animé y lo compré. Durante un tiempo, contraté un chofer”.
“Hasta que saqué el carné de competencia profesional y luego la autorización especial para transportar mercaderías peligrosas”, contó en una nota para El Periódico, tal como replica Mundo Deportivo.
Así fue que se alejó por completo del formato laboral de lunes a viernes de 9 a 18 y de las comodidades de una oficina. Ahora, como relató, sale de su casa los lunes y vuelve los sábados. “Lo que más me gusta de ser transportista es que estoy todo el día viajando, conociendo nuevos lugares”.
Durante esos días, duerme en el camión, un tráiler de 16 metros bautizado Reguerina. “En las noches, busco áreas de servicio que tengan ducha y restaurante para asearme y poder sentarme y cenar tranquilamente”, compartió.
Por otro lado, Lidia tiene a su cargo otra rareas como cargar o descargar mercadería, revisar el vehículo, planificar rutas y cumplir plazos de entrega.
Resulta irrefutable que el oficio de camionero es uno de los más exigentes. Las largas horas en la ruta, la atención constante, los horarios irregulares y la responsabilidad por la carga son algunos de los factores de estrés que están relacionados con esta actividad.
Para atemperar este desgaste, tanto España como el resto de la Unión Europea estableció un máximo de 9 horas al día de conducción, que no deben superar las 56 horas semanales y las 90 horas en dos semanas consecutivas.
Además, siguiendo la nota de Mundo Deportivo, cada 4 horas y media de conducción se debe hacer una pausa mínima de 45 minutos. También resulta obligatorio respetar los descansos semanales.
En el caso de Lidia, por mes recorre unos 15.000 kilómetros. “No me quejo. No se me hace duro”, concluyó la joven.
Al tratarse de un rubro asociado con lo masculino y con una necesidad constante de incorporar más plantel, España cuenta con iniciativas para alentar a más mujeres a enrolarse en este trabajo.
Por ejemplo, el programa WoMAN de Truck & Bus Iberia propone becas para el costo de la licencia de conducir profesional.
Fuente: www.clarin.com



