Las sorprendentes criaturas marinas descubiertas en la Antártida


En una expedición antártica, un grupo de científicos descubrió extravagantes especies, pudiendo ser algunos de ellos desconocidos para la ciencia.
En la región oriental del continente blanco, los investigadores estuvieron a bordo del rompehielos australiano RSV Nuyina, construido entre 2017 y 2021.
El rompehielos tiene un nombre en palawa kani, el idioma de los aborígenes de Tasmania. El Nuyina –que significa “luces del sur”- puede alojar a 117 pasajeros y cuenta con un peso de carga de 1.200 toneladas.
El hallazgo se dio a conocer en abril de 2025, en el primer viaje científico del buque. Las impactantes imágenes registradas involucraron un “cerdo”, una “araña”, y una “mariposa”, todos ellos provenientes del mundo marino. Fueron bautizados de esa manera por sus alucinantes formas y movimientos.
“Hemos recogido una gran diversidad de organismos marinos y probablemente algunas especies nuevas para la ciencia“, declaró en su momento la bióloga australiana Jan Strugnell, profesora de la Universidad James Cook.
Este descubrimiento ocurrió durante los 60 días en que los científicos se embarcaron para investigar los efectos de las aguas más cálidas en el glaciar Denman.
Desde su partida en marzo del 2025 hasta el fin de la travesía dos meses después, en el Nuyina convivieron 60 científicos de cuatro organizaciones australianas.
Además de los propósitos referidos el cambio climático (dicho glaciar es el que más rápido se está derritiendo en la región), los especialistas estudiaron la biodiversidad de la Antártica oriental. De esta manera, recolectaron especies de la zona para conocerlas en detalle, informó ABC News.
En las exploraciones en el fondo marino antártico se halló al mencionado cerdo marino (Protelpidia murrayi), que en realidad es un pepino de mar. Ocurre que sus patas rechonchas en un cuerpo blando e hinchado le dan la impresión del animal con el que fue llamado.
Este especimen del lecho marino no posee ojos y se alimenta de materia orgánica que cae en las capas superiores del océano. Además, mide entre 4 y 15 centímetros.
Respecto a la “araña marina”, se determinó que no es un arácnido, por más que sus ocho delgadas y alargadas patas parecieran indicar que sí. En realidad pertenece a otro grupo de artrópodos, emparentado con los cangrejos. Los mismos pueden llegar a medir hasta unos 51 centímetros.
Por otra parte, varios plancton fueron recogidos por el buque, abastecido con aparatos únicos que permiten la recolección de este tipo de organismos de forma directa.
De esta manera pudieron capturar con el flujo del agua a frágiles criaturas vivas. Entre ellas, llamó la atención una delicada mariposa de mar denominada Clio, en referencia a su nombre científico Clio pyramidata.
El ejemplar -que da la impresión de aletear bajo el agua– puso huevos en uno de los acuarios del rompehielos, lo que causó la emoción de los investigadores. Es que aquello permitió nada menos que estudiar por primera vez el desarrollo de este caracol marino.
“El equipo está súper emocionado por tener a la pequeña criatura, observarla y cuidarla, para que cuente todos los secretos que han estado ocultos hasta ahora“, expresó Laura Herraiz Borreguero, de la Asociación del Programa Antártico Australiano (AAPP, por sus siglas en inglés), al mencionado medio australiano.
En el recorrido de casi 4.000 kilómetros, los tripulantes se encontraron con otra sorpresa. Observaron un iceberg de color jade, siendo estos normalmente de color blanco y azul.
Este inusual encuentro aconteció muy cerca de la barrera de hielo Schackleton. Entre las teorías posibles, la biogeoquímica Delphine Lannuzel planteó que el iceberg podría haber adquirido el tono verde ante un alto contenido de hierro.
Fuente: www.clarin.com



