las llamadas escondidas de Gils Carbó

-Diga si con posterioridad al fallecimiento del Dr. Nisman tomó contacto con algún miembro del Poder Ejecutivo, Legislativo o Judicial, ya sea en forma personal o a través de allegados o colaboradores…

-En ese momento no tuve contacto con miembros del Poder Legislativo ni del Poder Ejecutivo. Días más tarde, recibí en la Procuración a la jueza federal Sandra Arroyo Salgado, madre de las hijas del Dr. Nisman.

Pregunta sencilla. Respuesta falsa.

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El crimen del fiscal Alberto Nisman

La ex procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, declaró ante la justicia que tras la muerte de Nisman no tuvo ningún tipo de contacto con nadie del gobierno de Cristina Kirchner. Pero nuevas pericias -a las que accedió Clarínla desmienten.

Como procuradora general, Gils Carbó era tanto la jefa de Nisman como de la fiscal Viviana Fein, que comenzó a investigar su muerte.

Ahora se sabe que Gils Carbó cruzó decenas de llamadas con la Casa Rosada y el Ministerio de Justicia de la Nación tras la muerte de Nisman, en los días claves en que el Gobierno trataba de orientar la investigación hacia un suicidio.

Mientras la SIDE intervenida por Oscar Parrilli y Juan Mena mandaba espías a vigilar la fiscalía de Fein -como declararon en la justicia varios agentes-, la jefa de Fein, Gils Carbó, hablaba con el Gobierno todo el tiempo.

Por qué ella eligió ocultar esa circunstancia en su declaración ante la justicia, en 2017, es un dato que seguirá la investigación.

En el punto número 41 de aquella declaración testimonial, también le preguntan a Gils Carbó si como Procuradora de la Nación ella tenía contacto con la presidenta Cristina Kirchner en forma personal o a través de allegados.

Gils Carbó contesta, textual: “No tenía contacto con la Dra. Cristina Fernández de Kirchner”.

Gils Carbó fue fundadora y una de las principales impulsoras de Justicia Legítima, el movimiento de jueces y fiscales kirchneristas que blindaba a la Presidenta y los funcionarios de su Gobierno acusados de corrupción.

Ex procuradora general Alejandra Gils Carbó.Ex procuradora general Alejandra Gils Carbó.

Los resultados de miles de entrecruzamientos telefónicos desclasificados en las últimas semanas, y desconocidos hasta ahora, revelan una comunicación fluida entre Gils Carbó y el Gobierno de Cristina tras la muerte de Nisman, que alcanza un ritmo frenético en algunos momentos clave.

Con Presidencia (despacho de Cristina Kirchner) habló tres veces el 6 de febrero de 2015 (a las 8.15, 8.44 y 9.46) -19 días después de la muerte de Nisman, cuando la investigación del caso estaba en plena efervescencia- y una vez el 19 de febrero, cuando la llamaron del despacho de Cristina a las 12.25. Esta comunicación duró 8 minutos.

Con el Ministerio de Justicia que comandaba Julio Alak, Gils Carbó habló durante 9 jornadas diferentes, incluyendo el día siguiente al hallazgo del cuerpo, cuando los peritos aún trabajaban en la escena del crimen.

Esas llamadas del lunes 19 de enero ocurren a las 7.47, 7.59 y 8.03. Esta última duró 12 minutos y 8 segundos.

Apenas cuatro horas antes, en plena madrugada, el entonces ministro Alak junto a Sergio Berni -y con Cristina Kirchner en el teléfono- habían redactado el comunicado oficial del Gobierno que sugería que la puerta del departamento estaba cerrada del lado de adentro.

Un dato que luego desmintió el cerrajero: la puerta tenía la llave puesta de adentro, pero estaba abierta. Sin llave.

Este dato es central: si Nisman estaba con otras personas, cualquiera pudo salir por allí tranquilamente.

La principal hipótesis del suicidio -la del departamento completamente cerrado por dentro- se cayó en ese mismo instante.

Gualberto, el cerrajero que desmintió que la puerta estuviera cerrada desde adentro / Lorena Lucca.Gualberto, el cerrajero que desmintió que la puerta estuviera cerrada desde adentro / Lorena Lucca.

Además, Gils Carbó mantuvo comunicaciones con el Ministerio de Justicia de Alak los días 23, 26 y 28 de enero y los días 2, 4, 10, 19 y 23 de febrero de 2015.

La comunicación es constante. Sólo el 2 de febrero, habló 11 veces.

Ese día, el juez Ariel Lijo había recibido la denuncia de Nisman contra Cristina Kirchner por encubrir a los acusados de volar la AMIA, pero la rechazó y elevó el expediente a la Cámara Federal.

Comenzaba un largo periplo con la denuncia, poco después desestimada por el juez Rafecas, y luego reabierta por la Cámara y confirmada por diferentes instancias.

Cristina Kirchner está procesada y aún debe ir a juicio oral por aquella denuncia de Nisman.

Las llamadas “escondidas” de Gils Carbó echan algo más de luz a la situación de aquel fin de semana de enero de 2015: un Gobierno en crisis, sorprendido por la denuncia de Nisman, que comienza a operar en todos los sentidos tras el crimen del fiscal.

Entre la denuncia de Nisman a la Presidenta y el asesinato del fiscal pasaron sólo cuatro días.

Para los investigadores, los llamados revelados ahora de Gils Carbó son nuevas pistas acerca de cómo el gobierno de Cristina Kirchner intentó interferir con la investigación de la muerte de Nisman que llevaba adelante la fiscal Fein, para que todo terminara cerrado en un suicidio.

El complejo entramado de los cruces telefónicos ya había develado comunicaciones negadas por Sergio Berni, que había declarado en la causa haber hablado “un par” de veces con Cristina Kirchner tras conocerse la muerte de Nisman.

Sergio Berni, hablando por teléfono en Puerto Madero cuando hallaron el cuerpo de Nisman / AFPSergio Berni, hablando por teléfono en Puerto Madero cuando hallaron el cuerpo de Nisman / AFP

Las pericias dieron que las llamadas entre ambos no fueron un par, sino 31. Y que cinco de ellas ocurrieron mientras Berni caminaba libremente por el departamento de Nisman muerto, con el cuerpo del fiscal aún en el baño y el expediente de la denuncia contra la Presidenta arriba de la mesa del comedor.

Además de los contactos personales de Gils Carbó, hay centenares de llamados de sus colaboradores más cercanos: su entonces director de Coordinación Institucional, Lisandro “Licho” Pellegrini, y su jefe de Comunicación, Luis “Topo” Villanueva, que mientras era funcionario en la Procuración posteaba en las redes su solidaridad con Milagro Sala, detenida por malversación de caudales públicos en Jujuy.

Las comunicaciones de estos funcionarios también eran con líneas asignadas a la Casa Rosada y al Ministerio de Justicia de la Nación.

Todas estas comunicaciones ocurrieron mientras la fiscal Fein -subordinada de Gils Carbó- decía públicamente que no estaba pudiendo probar que Nisman se hubiera suicidado, la principal hipótesis del Gobierno en ese momento.

Ahora, la fiscal Fein fue citada a indagatoria por el desastre en la escena del crimen: un departamento de tres ambientes por el que caminaron sin control 88 personas.

Debió haber declarado hace un mes ante el juez Julián Ercolini, pero pidió una postergación. Será indagada la última semana de febrero próximo.

En los fundamentos para pedir la indagatoria de la fiscal Fein, el fiscal Eduardo Taiano afirma que el Gobierno de Cristina Kirchner armó “un plan criminal” para impedir la investigación por el asesinato de Nisman.

Las nuevas pericias también revelan que el 26 de febrero de 2015 hay tres llamados de Pellegrini -mano derecha de Gils Carbó- a Juan Martín Mena, en ese momento subdirector de la SIDE. No es un día cualquiera: ese día, el juez Rafecas desestimó la denuncia de Nisman contra Cristina por considerarla sin fundamentos.

Según fuentes judiciales, las comunicaciones de los funcionarios de Gils Carbó también involucraban a miembros de fuerzas de seguridad y de inteligencia, y ocurrían mientras se desarrollaban medidas relevantes para la investigación: procedimientos especiales en el departamento de Nisman o audiencias donde iban a declarar testigos importantes.

En esta línea, la fiscalía pidió informes a las compañías telefónicas sobre 60 nuevos abonados que hicieron llamadas captadas por una docena de localidades de la Provincia y la Ciudad de Buenos Aires.

El volumen de esa información es de un terabyte (mil gigabytes), un volumen digital descomunal para archivos de texto.

Según las pericias de la Policía Federal que analiza la fiscalía, miles de esos llamados triangulaban con otras líneas que luego se comunicaban con agentes de inteligencia del Ejército.

Siguiendo esta dirección, los investigadores -un equipo dirigido por el fiscal Taiano, a cargo del fiscal auxiliar Hernán Kleiman- ya empezaron a citar a 90 militares de inteligencia que trabajaban en la gestión de César Milani al frente del Ejército, como anticipó Clarín.

Hasta ahora declararon 15 de esos agentes.

La línea de la “interferencia” en la investigación del crimen -con llamados que los protagonistas negaron ante la justicia, como Gils Carbó- suma indicios a la hipótesis principal de esta rama: que el gobierno de Cristina actuó desde todos los ámbitos posibles -también desde la Procuración de la Nación- para interferir con la investigación del crimen del fiscal que había denunciado a Cristina cuatro días antes de ser hallado con un tiro en la cabeza.

Fuente: www.clarin.com

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