Las 5 claves de cómo Sinners se convirtió en la película con más nominaciones a los Oscar en la historia

Sinners (Pecadores) se convirtió el jueves en la película más nominada al Oscar de toda la historia. Con dieciséis, se cargó a Titanic, El señor de los anillos y cualquier otro clásico existente. ¿Qué hay detrás de este récord?

La única categoría importante en donde no figura es la de Mejor actriz principal. El resto, en prácticamente todas. Estrenada en cines en el amanecer de 2025 y ahora disponible en HBO Max, cuenta la historia de unos gemelos que regresan de trabajar con la mafia de Chicago a su pueblo de Misisipi para comprar un aserradero y convertirlo en un local bailable para la comunidad negra.

La trama se desarrolla en 1932, dato para nada menor teniendo en cuenta que era plena época de segregación racial en el sur de los Estados Unidos. Todavía estaba vigente la doctrina “separados pero iguales”, que había sido avalada por la Corte Suprema a finales del siglo XIX y permitía, por ejemplo, la separación de instalaciones y servicios para blancos y negros.

En este contexto, la historia está dividida en dos partes bien marcadas: la primera mitad muestra la preparación por parte de los gemelos Smoke y Stack -ambos interpretados por Michael B. Jordan– para la noche de apertura del local bailable; la segunda, lo que pasa en esa fatídica primera función.

No tan binaria como la estructura es la alternancia de géneros, que, dentro del englobante del terror, permite que por momentos veamos cómo conviven el musical, el fantástico, la comedia, el drama social, la acción, el blaxploitation.

Las 5 claves del récord de Sinners

Nunca nadie sabrá a ciencia cierta por qué Sinners se ganó el mote de ser la más nominada de la historia. Quizás se alinearon los planetas para que la cosa se diera así y punto. Pero dejemos de lado esa inocente teoría para ver más o menos qué cosas implica este récord.

Película de conflicto racial

Judas y el mesías negro, Rey Richard, American Fiction, ¡Huye!, Historias cruzadas, 12 años de esclavitud, Django sin cadenas, Selma. Desde hace muchísimo tiempo, la Academia prácticamente nomina todos los años a una película que aborda alguna de las vertientes del tema del racismo en los Estados Unidos.

Y a fin de cuentas, lamentablemente, a casi todas -más allá de su valor artístico- las hermana un denominador común: la intrascendencia.

Michael B. Jordan, a dos personajes en Sinners. Foto: AP

Por el abordaje muy localista de las historias o por estar muy pensadas para el Oscar, pareciera que estas películas llegan a los premios con el objetivo de llenar un cupo. Incluso Django, la más parecida a Sinners de la lista anterior, se conserva dentro de la obra de Quentin Tarantino como un título menor, y ¡Huye! aparece como una sorpresa, sin estrellas representativas y con una producción pequeña.

Sinners no deja de ser una de ellas. Pero no da la sensación de que sea una más del montón.

Ryan Coogler, ¿el elegido?

Pareciera que Ryan Coogler, director y guionista de Sinners, se deshizo en intentos para acercar su película de racismo al mundo entero. Para sacarla de su país.

Su camino fue el de la historia personal, el de la mezcolanza de géneros, el de dotar de mayor importancia a la música, el de impostarle a su cuento un ritmo propio de las películas de superhéroes. De conjugar, en definitiva, sus dos mundos: sus inicios con la barata, breve y feroz Fruitvale Station y su consagración en el mainstream con Pantera negra.

Ideas que, de la mano de lo universal del género, permiten que la temática se cuele subrepticiamente en los pensares de los espectadores. Algo muy de nuestros tiempos.

Michael B. Jordan (I) y Ryan Coogler (D) en el rodaje de la película. Foto: AP

Con su productora Proximity, fundada en 2021 por él, su esposa Zinzi y el productor Sev Ohanian, Coogler lleva adelante múltiples proyectos multimedia desprendidos de películas que abordan el conflicto racial en Estados Unidos.

Desde su primera película sobre un afroamericano asesinado por la policía, el director se erigió como un elegido de las premiaciones locales, primero en el ámbito independiente, después en el mainstream. Y esta parece ser la oportunidad perfecta para reconocerlo.

La música

La música no es un tema menor en Sinners. Es el elemento cultural que aparece de manera omnipresente, tanto como símbolo e incidencia, a lo largo de toda la película.

Delroy Lindo fue nominado a Mejor actor de reparto. Foto: AP

Las canciones son el corazón de Sinners a nivel narrativo, pero también discursivo. Un recurso que, a diferencia de los látigos y las plantaciones de algodón, es capaz de -como los géneros cinematográficos- dar en la fibra de cualquiera. Venga de donde venga.

El reparto

Coogler va a lo seguro: recurre a su colaborador de siempre, un actor clase A como Michael B. Jordan, y a un nombre no muy conocido todavía en nuestras latitudes, pero que está viviendo el mejor momento de su carrera: Jack O’Connell.

Jack O'Connell como Remmick en Sinners.

O’Connell, que también aparece en las dos últimas películas de la franquicia de 28 años después, tiene cuentas de fanáticos que inundan las redes sociales y desafían cualquier algoritmo si uno osa abrir en X uno o dos videos de su interpretación en la película. No será raro que a partir de Sinners lo veamos más y más.

La posibilidad de no ganar ninguno

Otra cuestión importante es que Sinners no tiene asegurado -ni mucho menos- ganar un solo Oscar.

En prácticamente todas las categorías, a excepción de Mejor música para Ludwig Göransson y, quizás, Mejor canción por “I Lied to You” y Mejor sonido, aparece al menos una favorita por sobre ella.

Ludwig Goransson tras ganar el Globo de Oro 2026. Foto: REUTERS/Mario Anzuoni

Más allá del récord ya conseguido, ¿será, efectivamente, una película que quedará en la historia por sus premios ganados? ¿O pasará a la posteridad como la gran decepción? El próximo 15 de marzo, en la ceremonia, sabremos la respuesta.

Fuente: www.clarin.com

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