Lalachus, a los 36 años: “Mi refugio es Lillo, el pueblo de Toledo donde pasaba los veranos en bicicleta”


En uno de los momentos de mayor exposición de su carrera, Lalachus, a los 36 años: “Mi refugio es Lillo, el pueblo de Toledo donde pasaba los veranos en bicicleta”, una frase con la que resumió el profundo vínculo emocional que mantiene con la localidad de Castilla-La Mancha en la que creció durante las vacaciones de su infancia.
Allí, lejos de los estudios de televisión y del ritmo cotidiano de Madrid, encuentra el lugar al que siempre vuelve para descansar y reconectarse con sus raíces.
Laura Yustres, nombre real de la cómica y presentadora, atraviesa una etapa de consolidación profesional gracias a su participación en la nueva temporada de El Grand Prix. Sin embargo, cuando habla de su vida personal, el protagonismo no recae en la televisión sino en Lillo, un municipio de la provincia de Toledo de poco más de 2500 habitantes que considera su refugio.
Durante una entrevista con El Español, Lalachus explicó que su relación con Lillo viene desde la infancia. “Está en Castilla-La Mancha y tengo mucho arraigo. Siempre he ido desde mi infancia”, expresó al recordar el lugar donde pasó buena parte de sus vacaciones familiares.
La humorista también evocó una de las imágenes más presentes de aquellos años. “Para mí los veranos eran estar en el pueblo con la bicicleta para arriba y para abajo”, contó. Incluso reveló que recientemente volvió a comprarse una bicicleta similar a la que utilizaba cuando era chica, como una forma de recuperar aquellos recuerdos.
Más allá del valor sentimental, Lillo representa para la conductora un espacio donde bajar el ritmo y alejarse de la rutina laboral. Según explicó, regresar al pueblo le genera una sensación de tranquilidad difícil de encontrar en otros lugares. “Me gusta mucho ir allí porque resetea la cabeza”, aseguró al describir lo que siente cada vez que vuelve a recorrer sus calles.
Situado a poco más de una hora en auto de Madrid, Lillo mantiene una fuerte identidad ligada a las tradiciones manchegas. Cada verano recibe a numerosas familias que regresan para reencontrarse con sus raíces, una dinámica que Lalachus conoce desde pequeña y que continúa formando parte de su vida.
Además del componente afectivo, Lillo cuenta con un importante patrimonio histórico y natural. Entre sus edificios más destacados figuran la iglesia de San Martín Obispo, de estilo gótico-renacentista, y el antiguo convento de la Inmaculada Concepción, declarado Bien de Interés Cultural.
En los alrededores también se encuentran las lagunas de El Longar, Altillo Grande y Altillo Chica, un espacio natural protegido que alberga numerosas especies de aves y constituye uno de los principales atractivos paisajísticos de la zona.
Lejos de tratarse únicamente de un destino de vacaciones, la presentadora lo define como el sitio donde logra desconectar y recuperar energías. Es allí donde revive los paseos en bicicleta, las reuniones familiares y el ritmo pausado de un pueblo que, según sus propias palabras, sigue siendo su verdadero refugio.
Fuente: www.clarin.com



