La violaron y le cortaron los brazos a los 15 años: la estremecedora historia de la artista que pintó más de 4.000 obras tras sobrevivir a lo peor

Mary Vincent sostiene el pincel con la precisión de quien aprendió a dominar lo imposible. Los ganchos metálicos de sus prótesis se abren y cierran con suavidad mientras mezcla los colores sobre la paleta. Nadie imaginaría, al verla pintar, que esas manos de acero reemplazan a las que perdió a los 15 años en medio de un ataque brutal.

Ella es artista, pero su talento no nació con ella; brotó del barro, la sangre y un bosque que, en 1978, pretendieron ser su tumba.

En aquel año, vivía en California con su abuelo desde que sus padres se separaron. Extrañaba su hogar y decidió volver a Las Vegas haciendo “dedo”.

Ningún auto frenaba hasta que una camioneta, conducida por quien luego conocería como Lawrence Singleton, lo hizo.

El viaje que se convirtió en el infierno

Al principio, el viaje parecía normal, pero pronto Mary notó que avanzaban en dirección contraria. Cuando intentó escapar, el hombre se enojó. “Sacó un mazo, me golpeó en la cabeza y me desmayé”, recordó en una entrevista con Crime 360.

Cuando despertó estaba atada en la parte trasera del vehículo. “Empezó a violarme… Me violó unas seis veces y se quedó dormido. Pero no pude escapar porque estaba completamente atada”, relató.

Mary despertó su lado artístico años después del ataque. Foto: Captura de video

No durmió en toda la noche. Todavía recuerda cómo, una y otra vez, le pedía a Dios que la matara. Contó que en ese instante solo “quería morir” y que esa desesperación fue “el peor sentimiento sentido jamás”.

Todavía en medio de la nada, desnuda y ensangrentada, le suplicó a su agresor que la dejara ir. Según su propio relato, él dijo: “si quieres que te libere, yo te liberaré”, y sacó un hacha de su caja de herramientas.

“Tomó mi brazo izquierdo y me dio un golpe y comencé a caer y luego dio otro golpe… Miré mi brazo y no había nada, solo sangre saliendo a chorros”.

“Sentí todo el dolor, la agudeza, el ardor y cuando mi sangre se escapaba de mi cuerpo, sentí el calor… Sentí todo”, contó con una crudeza al recordar ese sufrimiento que define como “insoportable”.

Pero la violencia no terminó allí. El agresor intentó hacer lo mismo con su brazo derecho. Mary comenzó a patear y a gritar, lo que demoró el ataque, pero finalmente también le mutiló ese brazo.

Mary Vicent tenía 15 años cuando un viaje cambió su vida. Foto: Captura de video

Después la arrastró y la arrojó por un acantilado de diez metros. Vicent quedó inmóvil; cree que él pensó que estaba muerta. Pero no lo estaba. Tirada en medio de la oscuridad, con frío y con mucho cansancio, estuvo a punto de rendirse.

Entonces escuchó una voz interior que le decía que si ella moría, ese hombre podría volver a hacerlo con otra chica. No podía permitirlo.

Así fue como, con lo que quedaba de sus brazos, presionó las heridas con barro para intentar frenar la hemorragia y empezó a arrastrarse cuesta arriba. Aún era de noche. Pero avanzó guiándose por el ruido lejano de autos que circulaban en la autopista.

Avanzó hasta que empezó a amanecer. El primer auto que vio fue un deportivo rojo sin capot conducido por dos hombres. Gritó pidiendo ayuda, pero no se detuvieron. “Estaba cubierta de sangre, sin manos. Parecía salida de una película de terror”, diría después, casi como si buscara una justificación.

Tuvo que seguir caminando, mientras cada minuto podía ser el último. Finalmente, una pareja que regresaba de su luna de miel frenó y llamó a emergencias.

Un helicóptero la trasladó de urgencia al hospital. Había perdido la mitad de su sangre y las heridas ya empezaban a infectarse, pero, contra todo pronóstico, sobrevivió.

Mary estuvo un mes internada en el hospital, donde le colocaron prótesis con la tecnología disponible en los ’70.

Los años siguientes al ataque

Los detectives que después siguieron el rastro de sangre hasta el acantilado le dijeron que no entendían cómo lo había logrado. Diez días después, la policía arrestó a Singleton.

La siguiente vez que Mary lo vio fue en el tribunal, donde resultó condenado por violación e intento de asesinato a 14 años de prisión. Antes de que se lo llevaran, él la amenazó y le aseguró que “terminaría el trabajo”. Esa frase la persiguió durante años, hasta que el abusador murió de cáncer en 1997.

Lawrence Singleton fue sentenciado a 14 años por violación e intento de asesinato. Foto: Captura de video.

El arte como refugio frente al trauma

Durante mucho tiempo, Mary Vicent evitó dormir para escapar de las pesadillas. Una noche, frente a un pequeño espejo, sostuvo un lápiz con las pinzas metálicas y comenzó a dibujarse.

El retrato se parecía a ella. Después dibujó un caballo. También parecía real. “No podía dibujar una línea recta antes del ataque. Incluso con regla la arruinaba. Esto despertó después (del abuso)”.

El arte se convirtió en refugio para Mary. “Me sacaba de ese pozo del infierno”, confesó en una entrevista. Con el tiempo creó más de 4.000 obras que incluyen animales majestuosos, mujeres fuertes, manos perfectamente proporcionadas.

Le fascinan las manos. No porque las extrañe, sino porque son difíciles de dibujar y, por alguna razón, ella las hace bien.

Esta artista vendió o donó casi todas sus piezas. Sabe que muchos compran su obra atraídos por la historia, pero lo que permanece en el lienzo es otra cosa: la persistencia después de esa madrugada.

Fuente: www.clarin.com

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