La Tierra frenó su núcleo: qué significa y cómo podría afectarnos


Una investigación publicada en la revista Nature Geoscience reveló que el núcleo interno de la Tierra se detuvo y comenzó a girar en dirección contraria. Aunque el fenómeno no representa un riesgo inmediato, podría tener efectos sobre el clima, la rotación del planeta y otros procesos naturales.

El hallazgo fue realizado por científicos de la Universidad de Pekín y de la Universidad del Sur de California (USC), quienes analizaron 121 terremotos ocurridos entre 1991 y 2023 en regiones como las Islas Sandwich del Sur y América del Norte, comparando patrones sísmicos durante más de 30 años.

Los científicos descubrieron que el núcleo interno de la Tierra, una esfera sólida compuesta por hierro y níquel y rodeada de un núcleo externo líquido, gira de manera diferente con el tiempo, acelerando o frenando a lo largo de años o décadas.

Para llegar a esta hipótesis, los científicos compararon los registros de las ondas sísmicas de diferentes décadas. Los cambios en la velocidad y el recorrido de las ondas al atravesar el núcleo, les permitió concluir que su movimiento no solo se hizo más lento, sino que posiblemente cambió de dirección.

Este comportamiento parece responder a un ciclo más amplio. Los expertos creen que el núcleo pasa por periodos en los que acelera, desacelera y gira en sentido contrario, siguiendo un patrón que se repetiría cada 60 o 70 años, lo que confirma que el núcleo no gira siempre a una velocidad constante.

Según el estudio, entre 2003 y 2008 el núcleo giró más rápido que la superficie, pero desde 2009 hasta 2023 su rotación se volvió más lenta, avanzando dos o tres veces más despacio y siguiendo un movimiento similar al del pasado.

Aunque la mayoría de las personas no perciba cambios inmediatos, los expertos advierten que este fenómeno podría tener efectos importantes.

El cambio en la rotación del núcleo interno podría afectar el campo magnético de la Tierra, fundamental para la protección de la radiación solar y garantizar el buen funcionamiento de sistemas de comunicación y navegación.

También, el estudio señala que las variaciones en la relación entre el núcleo y el manto podrían influir en los terremotos y el desplazamiento de las placas tectónicas, lo que impactaría directamente en la actividad geológica del planeta.

Aunque no se noten de inmediato, los cambios en la rotación del núcleo terrestre podrían modificar levemente la duración del día. Serían variaciones mínimas, de apenas milisegundos, pero podrían influir en procesos climáticos a largo plazo.

Además, estos cambios podrían afectar la precisión de los sistemas GPS y otras tecnologías de geolocalización.

Los expertos todavía estudian cómo estas pequeñas alteraciones pueden impactar en el clima, las lluvias, las temperaturas globales y la estabilidad de la atmósfera en las próximas décadas.

Fuente: www.clarin.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior