La respuesta no es 0 ni 8: la ciencia determinó cuántas horas hay que trabajar por día para ser “feliz”

Un grupo de científicos de la Universidad de Columbia Británica, en Canadá, y de la Universidad de Basilea, en Suiza, hicieron una investigación sobre qué diferencia un día feliz de uno típico. Determinaron más de 100 variables para responder a esa pregunta, y el factor de la duración de la jornada laboral ocupó un lugar preponderante.

“Cómo pasamos nuestros días es, por supuesto, cómo pasamos nuestras vidas”, definió la novelista Annie Dillard en su libro The Writing Life (La vida de un escritor), dejando entrever que nuestra existencia se compone de la suma de nuestras rutinas diarias.

Esa cita fue la inspiración del nuevo estudio científico, publicado el 13 de marzo de 2026, en National Library of Medicine (NLM), la biblioteca nacional de medicina de Estados Unidos, que dispone de la literatura biomédica más grande del mundo.

Los investigadores Dunigan Folk, Mirka Henninger y Elizabeth Dunn son los autores de la investigación, cuya principal fuente de datos fueron los resultados de ocho ediciones de la Encuesta Estadounidense sobre el Uso del Tiempo (ATUS), para descubrir qué determina lo que las personas consideran “un buen día”.

Las variables de la felicidad

La Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos aportó la información ofrecida por decenas de miles de ciudadanos norteamericanos, de entre 18 y 50 años, desde 2013 hasta 2021.

Mediante el registro del uso de su tiempo, los participantes informaron las actividades que realizaron cada día. Algunas de las opciones que tuvieron los participantes fueron: tiempo con la familia, socializar, tiempo con amigos; tiempo a solas con el cónyuge, tiempo con los hijos en la propia casa, comer y beber.

La encuesta ATUS, realizada por la Oficina del Censo de los Estados Unidos fue clave en la investigación. Foto ilustración Shutterstock.

También aparecen en el listado las siguientes: proporcionar cuidado infantil; viajes relacionados al trabajo; cuidado de jardín o plantas de interior; participar en deportes, ejercicio y recreación; ir de compras al supermercado; ayuda o cuidado a personas que no pertenecen al hogar; cuidado de niños que no viven en el hogar, entre muchas más.

Cabe aclarar que el centenar de variables fueron concebidas como mutuamente excluyentes, es decir que una actividad donde quizás confluían dos factores, como el tiempo con amigos y las reuniones con la familia, fueron consideradas como actividades individuales.

El punto clave era descubrir la cantidad de minutos que destinaron a algunas de esas actividades y la evaluación de cuánto afectó su día y si lo relacionaban o no con mantener una rutina “feliz y productiva”.

Aunque los resultados son de carácter descriptivo y los investigadores aseguran que requieren de más análisis para fijar relaciones causales, destacaron que hubo menciones repetitivas que fijaron patrones, con respecto a socializar y a la duración de la jornada de trabajo.

La duración de una jornada laboral “ideal”

Los tres autores de la investigación complementaron sus respectivas formaciones para interpretar los resultados. Folk es doctor en Filosofía, Psicología Social y de la Personalidad por la Universidad de Columbia Británica.

Henninger es profesora de Estadística y Ciencia de Datos en la Facultad de Psicología de la Universidad de Basilea, y posee un programa de investigación dedicado a la medición psicológica, psicometría, métodos de aprendizaje automático y el modelado multinivel.

Dunn es psicóloga social y profesora en la Universidad de Columbia Británica, una voz célebre en el análisis de la productividad y la satisfacción laboral. “La felicidad en el trabajo impulsa la productividad y retiene al talento”, es una de las frases que representa su visión profesional.

En la clasificación de variables importantes para establecer si había sido un buen día, la actividad laboral ocupaba el séptimo puesto en 2013, y el cuarto en 2021, lo que indica que la jornada laboral tiene mayor preponderancia en los indicativos de mayor o menor grado de felicidad.

El trabajo se destacó entre las más de 100 actividades, mutuamente excluyentes. Foto: Archivo Clarín

“Trabajar 6 horas no se pudo relacionar con un día mejor que los normales, pero trabajar más de seis horas sí se asoció con fuertes disminuciones en la probabilidad de tener un buen día”, indican los especialistas.

Por ende, se determinó que la jornada laboral ideal podría encontrarse en las seis horas, para destinar el tiempo restante del día para pasar tiempo con los seres queridos, realizar pequeñas actividades de ocio y practicar actividades de ocio activas, como el ejercicio físico.

Eso se traduce en la mejora de salud mental y bienestar general. El otro punto destacado en el artículo fue el de socializar, que resultó una de las actividades más fuertemente vinculadas a la probabilidad de tener un buen día.

Salidas con amigos, otro factor determinante en las variables de la felicidad. Foto: ilustración Shutterstock

La socialización incluye tiempo con amigos y familiares, siempre y cuando el tiempo destinado a los encuentros sociales no supere las dos horas. En las actividades de ocio se fijó un límite de cinco horas por día como el máximo “saludable”.

Viajes largos para llegar al trabajo, otro factor determinante en la felicidad

El desplazamiento hasta el lugar de trabajo también formó parte de las variables analizadas, y los participantes indicaron que los recorridos breves, de un promedio de 15 minutos, están mayormente asociados a “días buenos”, mientras que los que superan los 90 minutos, tienen connotaciones negativas.

“Sabemos muy poco sobre cuánto tiempo dedican las personas a ciertas actividades en los días que consideran mejores que lo habitual; algunas actividades pueden ser como la sal en una receta de galletas, presentes solo en pequeñas cantidades en la mayoría de los buenos días y otras pueden ser más como las chispas de chocolate, presentes generalmente en dosis mayores”, manifestaron los autores.

La intención del análisis que realizaron fue identificar algunos de los componentes conductuales que suelen acompañar a los buenos días, lo que se traduce en una perspectiva de los ritmos y rutinas que caracterizan los “días felices”.

Fuente: www.clarin.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior