La postura de yoga ideal para quienes pasan mucho tiempo sentado


El yoga emerge como una herramienta valiosa para contrarrestar los efectos del sedentarismo, como pasar mucho tiempo sentado. Esta práctica originaria de la India combina movimiento, respiración y meditación, ofreciendo beneficios que trascienden lo meramente físico.
Uno de los aspectos más destacables del yoga es su versatilidad. La amplia variedad de asanas (posturas) permite adaptar la práctica a distintas necesidades y niveles de experiencia.
Para aquellas personas que pasan extensas horas sentadas, una postura en particular ha demostrado ser especialmente beneficiosa se trata de la postura del camello, conocida en sánscrito como Ustrasana.
Esta asana de nivel intermedio se caracteriza por una profunda extensión de la columna y una apertura del pecho, elementos clave para revertir las consecuencias de la flexión prolongada del tronco.
La postura del camello se presenta como una respuesta efectiva a la postura encorvada que a menudo adoptan quienes trabajan sentados. Al ejecutarla, se estira activamente la parte frontal del cuerpo, incluyendo la garganta, el pecho, el abdomen, las ingles y los cuádriceps.
Este estiramiento contrarresta la contracción habitual de estas zonas y fomenta la movilidad de la columna vertebral. La postura no solo busca flexibilizar, sino también fortalecer la musculatura de la espalda, brindando un soporte esencial para mantener una buena alineación corporal.
La apertura del pecho durante Ustrasana no es solo un gesto estético; tiene un impacto directo en la capacidad pulmonar. Al expandir el tórax, se facilita una respiración más profunda y eficiente, lo que optimiza el suministro de oxígeno al organismo.
Asimismo, el core y los músculos abdominales se activan intensamente durante esta asana, contribuyendo a su tonificación y reforzamiento, aspectos fundamentales para la estabilidad del tronco. Sin embargo, la práctica de Ustrasana demanda conciencia y cuidado; es crucial no forzar el cuerpo y respetar los límites individuales para prevenir posibles lesiones.
Para realizar la postura del camello de forma segura y efectiva, se sugiere disponer de una superficie acolchada, como una esterilla. Se inicia arrodillándose con las rodillas separadas al ancho de las caderas y los empeines apoyados en el suelo, manteniendo la pelvis erguida.
Desde esta posición, el tronco se impulsa hacia adelante, activando el abdomen y los glúteos. Las manos pueden colocarse inicialmente en la zona lumbar como soporte. La espalda se arquea gradualmente mientras se abre el pecho y los hombros se dirigen hacia atrás, con el objetivo de alcanzar los talones con las manos.
La respiración debe sincronizarse con cada movimiento, buscando expandir el pecho al inhalar. Para salir de la postura, es importante retornar las manos a la cintura o la parte baja de la espalda y reincorporar el tronco de manera lenta y controlada, evitando movimientos bruscos que puedan ejercer presión sobre el cuello.
Fuente: www.clarin.com



