La partida de Guadalupe “Michi” Aparicio, hijo dilecto de Tilcara y ciudadano del mundo

Pintor, maestro de arte, creador de centros culturales. Su talento fue reconocido en el país y en el exterior. Guadalupe “Michi” Aparicio, el tilcareño que nunca olvidó sus raíces, se fue ayer a desandar otros caminos. La noticia de su fallecimiento generó mucha consternación y en las redes sociales se sucedieron numerosos comentarios acerca del artista y su obra.
Guadalupe “Michi” Aparicio había nacido el 8 de septiembre de 1934 en Tilcara, al igual que otro gran exponente de la plástica Medardo Pantoja. Su madre era oriunda de Tarija, Bolivia y su padre de la ciudad de Humahuaca.
ORIGINALIDAD | UNA DE LAS OBRAS DE APARICIO.
En 1962 egresó de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Tucumán como licenciado en Artes Plásticas y en 1963 se radicó en la ciudad de Buenos Aires recibiendo ese mismo año una beca del Fondo Nacional de las Artes. En 1970 se instaló con su familia en la ciudad de la Banda, provincia de Santiago del Estero, donde vivió y trabajó hasta 1980. Volvió a Buenos Aires, donde junto a otros artistas creó en 1994 el Centro Cultural de la Ribera. Allí mismo funcionaba desde su llegada, el Taller de Arte Infantil de la Ribera, también creación suya.
Su producción artística estuvo ligada temáticamente con los mitos, el colorido y la mirada andina. “Mi pintura pertenece al norte argentino y algunas veces sorprende, afuera también, un pintor argentino cuya obra tenga todo el sabor y el espíritu de la región andina, que no es rioplatense”.
Sus obras fueron expuestas en Argentina, México, Perú, Ecuador, Nicaragua, y en la ciudad de San Francisco, Estados Unidos, entre otras ciudades del mundo.
Muestras de afecto
UNA JOYA | OTRA EXTRAORDINARIA CREACIÓN DE “MICHI” APARICIO.
En sus redes sociales el gobernador Carlos Sadir escribió: “Hoy (por ayer) falleció Guadalupe ‘Michi’ Aparicio. Un artista plástico jujeño emblemático que reflejó en sus obras el espíritu andino, y en particular, su profunda conexión con Jujuy. Nacido en Tilcara, su talento fue elogiado en Argentina y otros países del mundo, llevando siempre en alto su origen, expresado a través de su impronta visual, y desarrollada con un gran compromiso a lo largo de su vida. Acompaño con afecto a sus familiares y seres queridos en este momento”.
Desde la Secretaría de Cultura y Turismo de la Municipalidad de San Salvador de Jujuy, lamentaron profundamente la partida de Guadalupe “Michi” Aparicio, “un artista excepcional que supo ser la voz y el pincel de nuestra identidad andina. Nacido en Tilcara, ‘Michi’ no solo trascendió fronteras con su obra, sino que dedicó su vida a la gestión cultural, tendiendo puentes para que el arte del noroeste argentino brillara en cada rincón. Su legado vive en los colores de nuestra tierra y en cada proyecto que impulsó con generosidad y compromiso. Acompañamos a su familia y amigos en este momento de dolor, honrando la memoria de un creador incansable que dejó una huella imborrable en el patrimonio cultural de todos los jujeños”.
Una entrevista memorable
“En vida, ningún viaje es el último”, es el título de la entrevista a Guadalupe “Michi” Aparicio que el 6 de diciembre de 2025 se publicó en el diario porteño Página 12. A continuación rescatamos algunos momentos de la extensa nota que escribió Andrew Graham-Yooll. “Hace cuarenta años comenzó con algo por entonces revolucionario: enseñar plástica a los chicos. Jujeño, educado en Tucumán, la inquietud y la dictadura lo tuvieron de Santiago del Estero a Buenos Aires, siempre fundando, de puro gregario, peñas y centros culturales pensados para chicos.
Desde hace años dirige el De la Ribera, pero ahora se vuelve a su provincia natal: en diciembre, en el tercer asalto que sufrió en los últimos años, casi lo matan de un tiro en el pecho”. -¿Para quiénes hicieron el Centro Cultural de la Ribera, allá en la costa de San Isidro? El centro cultural atrae todo tipo de niños y familias. Siempre ha sido una acción de cobrar a los ricos para enseñar a los pobres. Esa ha sido la tónica que hemos encarado siempre en la parte docente. Todo esto comenzó en 1962 en La Lucila y ahí también la gente que podía pagar la cuota lo hacía y otros venían gratis durante años.
Acá (San Isidro) naturalmente están los colegios privados que tienen mejores recursos para pagar una experiencia como ésta. Hay escuelas muy carenciadas que la Fundación, que en el fondo somos nosotros, las beca. Para que tengan acceso chicos de todas partes. Han venido chicos de escuelas de la villa de La Cava. Según me contaban los docentes que están a cargo de estos chicos, de experiencia directa, era notable el buen comportamiento de los chicos de La Cava. Todos los clasifican y suponen más revoltosos. Sin embargo, al estar contenidos en un trabajo interesante y creativo demuestran un potencial maravilloso. -Usted comenzó a trabajar con los niños y el arte en Tucumán. Apenas egresé de la Universidad de Tucumán comencé a trabajar en la única escuelita oficial de arte para chicos en el país.
Tucumán tuvo un período brillante. Creo que llegó a ser la mejor universidad de la Argentina, especialmente en los estudios de arte. Salieron grandes intelectuales y arquitectos de ahí, como César Pelli, que es el que todos nombran ahora. La Dirección de Cultura de Tucumán había creado una escuela de plástica para chicos donde atendían cuatro profesores, todos universitarios. A mí me nombraron poco antes de egresar como licenciado en arte. Y de ahí cuento la anécdota que los amigos me dijeron, después de seis meses, que se me estaba pagando por debajo del nivel del sueldo básico.
TEXTUAL | APARICIO SOSTENÍA QUE SU OBRA PERTENECÍA AL NORTE ARGENTINO.
Tenía que haber algún problema con el recibo de sueldos. Cuando fui a la oficina de sueldos a ver qué pasaba, los empleados comenzaron a reírse. Me descontaban un porcentaje por “maternidad”, eran seiscientos pesos que no cobraba. Claro, vieron el nombre “Guadalupe” y sin consultar decidieron que yo era mujer. No sé cuánto sería ahora ese descuento. Me pareció interesante como experiencia: en el único empleo fijo que tuve en mi vida, por seis meses, fui confundido con una mujer, por un nombre malentendido nomás. Y además me enteré de que las mujeres necesariamente tenían que cobrar menos dinero, por ser mujeres.
Me devolvieron los tres mil seiscientos pesos. Los aproveché para pagar varias fiestas de despedida. Con Irene habíamos tomado la decisión de empezar de nuevo, desde cero, en Buenos Aires. Aquí, en el ‘61, no teníamos nada. Mis suegros estaban desde hacía dos años en Italia y decidieron volver porque Irene estaba embarazada con nuestro primer hijo. Pero así nomás decidimos empezar de nuevo. En 1962 nos largamos, en el chalet de mis suegros, y creamos una escuelita de arte para niños.
Esa tarea no estaba tan difundida como ahora. Hoy la plástica infantil es algo importante para el autoconocimiento del chico y se sabe que es bueno para la expresión del ser humano. Y nos fue bien. -Y de ahí se fueron a Santiago del Estero. Eso duró hasta 1970, cuando con Irene decidimos irnos a vivir a La Banda, en Santiago del Estero.
Nos quedamos diez años. Nos fuimos quedando. Con la represión y la dictadura, de golpe, Santiago parecía un paraíso. -Su pintura es más reconocida en México y Ecuador que aquí. Lo que pasa es que cuando se habla de pintura argentina, siempre se piensa en el Río de la Plata y la región pampeana. No se piensa que la Argentina tiene una región muy importante con espíritu andino. Se supone que lo andino sólo pertenece a Bolivia, Perú, Ecuador. Mi pintura pertenece al norte argentino y algunas veces sorprende, afuera también, un pintor argentino cuya obra tenga todo el sabor y el espíritu de la región andina, que no es rioplatense.
MUESTRA RETROSPECTIVA ANDINA | UNA OBRA QUE TIENE EL SELLO DEL GRAN “MICHI” APARICIO.
Están mal acostumbrados por los trabajos pampeanos. En realidad la zona del noroeste es muy rica culturalmente, pero tiene menos vigencia en la Argentina.
Ha sido influida por todo el incario. Pero no tiene gran difusión en Buenos Aires. Yo creo que la película de Miguel Pereira, La deuda interna, dio un golpe porque tenía todo el sabor de algo muy nuestro pero andino. Acá yo pienso que para mucha gente al norte no se le da la importancia que tiene, salvo en la música folclórica. -Y ahora se vuelven a Jujuy. . . Después del asalto, que fue ¿cuándo? Eso fue a fines de diciembre. Bueno, tengo tres asaltos a mano armada desde que vine de Santiago del Estero, dos acá en mi casa. No le daba mucha importancia. Pero este último asalto, en que recibí un tiro en el pecho, la verdad que me sacudió. El momento que se vive tiene un alto grado de violencia, con droga incluida, producto de la desesperación, por lo general en los menores, que actúan en forma desesperada porque parecen no tener nada que perder. Tuve suerte.
Se calcula que la bala del 32 se incrustó en el esternón porque no tuvo recorrido. Puede haber muchas explicaciones, pero en alguna medida tiene que haber sido un milagro. En Jujuy vuelvo a muchas experiencias y lugares de mi infancia. Éramos ocho hermanos. Yo nací en Tilcara, pero de chico nos vinimos a San Salvador porque mi padre murió joven en Calilegua. Mi madre era de Tarija, Bolivia. Mi padre era hijo de humahuaqueña. Era militante político en los ingenios. En esa época le decían que era “hombre de ideas avanzadas”, porque leía a José Ingenieros, por ejemplo.
En Tilcara quedó la quinta de los abuelos. La gente más joven va mucho. A los adultos les trae recuerdos tristones. Va a haber mucha nostalgia. Hasta eso compartiremos con los amigos que vamos a dejar aquí. Nuestra casa, desde que vinimos de Santiago, siempre ha sido lugar de encuentro de gente de diferentes ideas y actividades.
Ha habido muchos hermosos encuentros. -¿Y las mesas…? Ah, eso. Sí, hace poco habíamos puesto lo que llamamos La Mesa de los Sueños. Como se han perdido tanto las fantasías, los sueños, ya no tenemos la locura de la idea de las utopías posibles, por eso pusimos una mesa para intercambiar ideas. Comenzó cuando había vuelto uno de los hermanos Avalos, entonces vino a casa y dijimos que había que rehacer la Mesa de los Sueños.
Es una mesa viajera. Pino Solanas usa la imagen en la película Sur. Hicimos unas cuatro reuniones con músicos, cantores de tango. Esa mesa la puede formar cualquiera. Eso provoca un poco de nostalgia al irnos. Pero supongo que vamos a volver. En vida, ningún viaje es el último.
Fuente: eltribunodejujuy.com



