La NASA revela la imagen más precisa del borde de un agujero negro y abre la puerta a resolver un misterio cósmico


La NASA publicó la captura más precisa obtenida hasta la fecha del entorno inmediato de un agujero negro supermasivo. Este avance técnico facilitó la resolución de un enigma astronómico que persistió por décadas entre la comunidad científica.

Los expertos centraron su atención en la galaxia Circinus, un sistema espiral situado a unos 13 millones de años luz de la Tierra.

El Telescopio Espacial James Webb (JWST) permitió esta observación sin precedentes al atravesar las densas nubes de polvo cósmico con sus sensores infrarrojos. El núcleo de esta galaxia alberga un objeto de masa colosal que consume materia de su entorno de manera ininterrumpida.

Hasta ahora, el brillo extremo del gas caliente en esta región impedía la captura de detalles estructurales claros para otros instrumentos.

La investigación abordó un dilema que surgió en los años 90 sobre el origen de un exceso de emisión infrarroja en galaxias activas. Los modelos previos no lograban explicar con exactitud la procedencia de esa energía térmica sobrante. Las teorías tradicionales dividían el origen de esta radiación entre el toroide de polvo o los flujos de materia expulsada desde el centro.

Las nuevas observaciones del James Webb volcaron por completo las expectativas de los astrónomos. Gran parte de la comunidad científica supuso que la mayor parte de la radiación se originaba en los chorros de materia sobrecalentada que el núcleo dispara al espacio. Sin embargo, los datos actuales indican que la fuente principal de luz infrarroja es una estructura compacta y polvorienta que rodea al agujero negro.

El equipo liderado por el doctor Enrique López-Rodríguez, de la Universidad de Carolina del Sur, empleó una técnica innovadora para este hallazgo. El uso del Interferómetro de Enmascaramiento de Apertura (AMI) en el instrumento NIRISS resultó fundamental para aislar el calor del núcleo.

Este mecanismo convierte virtualmente al Webb en un conjunto de telescopios más pequeños que trabajan en sincronía.

López-Rodríguez explicó al Daily Mail que el uso de esta técnica equivale a observar el cosmos con un telescopio de 13 metros en lugar de uno de 6,5 metros. “La interferometría es la técnica que nos proporciona la mayor resolución angular posible“, afirmó el investigador principal tras analizar los resultados.

Gracias a este método, el equipo filtró la luz estelar que interfería con la visión del corazón galáctico. El estudio determinó que aproximadamente el 87 por ciento de las emisiones infrarrojas provienen del toroide, una estructura con forma de rosquilla que nutre al agujero negro.

Esta masa de polvo y gas gira en una órbita cerrada antes de que el disco de acreción la absorba. El hallazgo contradice las estimaciones anteriores que otorgaban un rol dominante a los flujos de salida en la producción de energía.

El proceso de nutrición del agujero negro genera una fricción inmensa que hace brillar al material antes de su desaparición definitiva tras el horizonte de sucesos. El objeto central de Circinus clasifica como una galaxia Seyfert de Tipo II, caracterizada por su núcleo altamente activo. El toroide no solo alimenta al gigante invisible, sino que oculta las regiones internas de la vista de otros telescopios menos potentes.

López-Rodríguez señaló que desde hace años no era posible justificar estos excesos térmicos en los núcleos galácticos con los modelos existentes. Según explicó, las representaciones previas solo consideraban el toroide o los flujos de forma aislada, sin capacidad para integrar el excedente detectado. El éxito en Circinus marca la primera observación extragaláctica de este tipo desde un interferómetro infrarrojo en el espacio.

A pesar de la claridad obtenida en este caso particular, la NASA advierte que todavía restan miles de millones de agujeros negros por investigar en el universo. La agencia espacial subrayó la necesidad de estudiar una muestra estadística de al menos una o dos docenas de estos objetos para confirmar si este patrón se repite en sistemas más brillantes.

Los expertos sugirieron que en agujeros negros con mayor potencia, los chorros de materia podrían recuperar su protagonismo energético.

Fuente: www.clarin.com

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