La muerte del hijo de Coppola y una tragedia en Mar del Plata con ecos dolorosos

Podría haber sido aquella frase célebre de El Padrino: “Ten cerca a tus amigos, pero más cerca a tus enemigos”. Pero para Francis Ford Coppola, el verdadero drama no fue la traición, sino la pérdida: “ten cerca a tu familia”.
La ficción lo había consagrado con una saga sobre poder, traición y vínculos de sangre. Pero en la vida real, Francis Ford Coppola enfrentaría una pérdida más brutal que cualquiera de sus escenas: la muerte de su hijo mayor.
Décadas después, una escena similar se repetiría en Mar del Plata: un cable, una moto en movimiento y una muerte inmediata.
La muerte absurda de Gian‑Carlo Coppola
El 26 de mayo de 1986, durante el feriado de Memorial Day, en las aguas de Annapolis (Maryland), Gian‑Carlo Coppola, de 22 años, murió al recibir un golpe letal en la cabeza con un cable de remolque tendido entre dos embarcaciones.
Francis Ford Coppola atravesó una de las tragedias más duras de su vida en 1986, con la muerte de su hijo Gian‑Carlo.Viajaba como pasajero en una lancha conducida por Griffin O’Neal, hijo del célebre actor Ryan O’Neal. Eran jóvenes, hijos de leyendas del cine, atravesados por el privilegio, la exposición y, en este caso, una tragedia. Un simple paseo terminó en catástrofe: Gian‑Carlo murió en el acto. Las heridas fueron fatales.
Ese fin de semana trabajaba como asistente de dirección en Gardens of Stone, la película bélica (y a la vez pacifista) que dirigía su padre.
No era solo “el hijo de”: ya se había involucrado en producciones como The Outsiders y Rumble Fish. Una promesa viva, vinculada a dos películas que, paradójicamente, retrataban juventudes incendiarias, siempre al borde de la muerte como una mecha encendida. La vida de Gian‑Carlo también se borraría en un segundo.
Griffin O’Neal y la sombra del accidente
Griffin, quien piloteaba la lancha, fue acusado de negligencia por operar sin advertir el cable tendido entre las embarcaciones. En 1987 aceptó una condena leve: 18 meses de libertad condicional, 200 dólares de multa y la suspensión de su licencia para conducir embarcaciones.
Francis Ford Coppola, director de Drácula y Golpe al corazón, presentó una demanda civil contra él, señalando su conducta como irresponsable.
La tragedia marcó a todos. En entrevistas posteriores, Griffin reconoció que ese día cambió su vida para siempre. Su carrera como actor nunca se recuperó: batalló con el alcohol, se alejó de los sets y quedó atravesado por el peso de haber sido el piloto de ese viaje que terminó en desastre.
Una coincidencia estremecedora con Mar del Plata
Esta semana, en el cruce de Soler y Marcelo T. de Alvear, en Mar del Plata, un cable de fibra óptica atado entre dos árboles terminó con la vida de José Emilio Parrada, un motociclista de 40 años.
El impacto fue directo al cuello. Murió en el acto y la moto lo arrastró varios metros. Según fuentes judiciales y la reconstrucción publicada por Clarín, el cable quedó enredado en el rodado, con un extremo todavía colgando de un árbol.
La fiscalía caratuló el hecho como homicidio simple. Investigan si se trató de una trampa para robar, un ajuste de cuentas o una acción imprudente. Las cámaras de seguridad de la zona están siendo analizadas.
Francis Ford Coppola y su esposa Eleanor: el dolor marcó su obra y la de toda su familia.Aunque los motivos puedan ser distintos, el resultado fue el mismo: un cable cortó la trayectoria de una persona en movimiento y provocó su muerte en el momento.
La huella de Gian‑Carlo en el cine y la familia Coppola
La muerte de Gian‑Carlo impactó profundamente en Francis Ford Coppola, que por entonces estaba rodando Gardens of Stone, película en la que su hijo participaba como parte del equipo técnico. El rodaje se detuvo durante varios días.
Dos años más tarde, el director le dedicaría Tucker (1988). Años después, canalizaría ese dolor en obras más personales como Twixt (2011), una película donde Coppola abordó de forma directa el duelo por la muerte de su hijo, a través de un relato onírico y personal.
Eleanor Coppola, su madre, creó Circle of Memory, una instalación artística inspirada en la figura de su hijo.
Marlon Brando como Don Vito Corleone en El Padrino: Francis Ford Coppola construyó una saga sobre los lazos familiares y poder. Sofia Coppola, su hermana, construiría una filmografía marcada por la pérdida, la melancolía y los vínculos familiares quebrados. El cine fue, para todos ellos, un espacio de trabajo, herencia y memoria.
El libro de su madre, un duelo narrado
Eleanor Coppola volvió sobre el accidente en Notes on a Life (2008), un libro de memorias donde la muerte de Gian‑Carlo aparece desde la primera página y atraviesa todo el relato. Es una crónica íntima del dolor, pero también de cómo una familia entera intentó reconstruirse desde el arte, el cine y la memoria.
La historia de Gian‑Carlo quedó grabada en las películas de su padre, en las instalaciones de su madre y, también, en la sensibilidad melancólica del cine de su hermana, Sofia, cuyas historias suelen remitir a esa ausencia temprana.
Fuente: www.clarin.com



