La increíble estafa desde la cárcel a la mamá de una chamana argentina que murió en Ibiza


El debate por el uso de celulares en las cárceles ha tenido varios capítulos en la Justicia y ahora salió a la luz otro caso indignante: un grupo de presos estafó a una psicóloga de San Isidro, de 76 años, a la que le sacaron dinero y hasta tuvo que empeñar las joyas de una hija que murió en Ibiza tras una fiesta privada.
En los allanamientos realizados en Unidad 24 de Florencio Varela, dependiente del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), secuestraron ocho teléfonos y dos relojes Smartwatch.
La investigación, a cargo de fiscal Patricio Ferrari, de la Unidad Fiscal Especializada en la Investigación de Ciberdelitos (UFEIC) del Departamento Judicial San Isidro, estableció que la clave para esta maniobra fue que la empleada doméstica y un pintor de la víctima se hicieron de las fotos de un hijo de la damnificada y, haciéndole creer que era él por la imagen de WhatsApp del celular, la obligaron a transferir la plata de esas joyas.
La mujer, de 76 años, vive en Beccar. Su hija María Florencia Bollini (44), nacida en Buenos Aires en 1980, con nacionalidad italiana y conocida como “la chamana de los empresarios“, fue hallada muerta la madrugada del 14 de octubre de 2024.
Esto ocurrió en una villa de lujo de Ibiza, propiedad de un millonario sueco. En una invitación por WhatsApp, prometían una “fiesta de pijamas salvaje”.
Cuando la Policía llegó a la mansión, la encontraron desnuda, con quemaduras por todo el cuerpo, tendida sobre una mesa cubierta con una sábana y rodeada de velas, según publicó Las Provincias.
De acuerdo a La Vanguardia, Bollini hacía rituales de “sapo bufo”, una ceremonia con secreciones de sapo que contienen sustancias psicoactivas.
Forbes la había llamado la “chamana corporativa” y durante años ofreció terapias con ayahuasca o ketamina a ejecutivos de alto nivel.
El informe de la autopsia reveló trazas mínimas de alcohol y niveles no letales de MDMA, ketamina, norketamina, anfetamina y metanfetamina, por lo que se catalogó su muerte como “accidental”.
La maniobra contra la mamá de Bollini empezó vía WhatsApp el 3 de febrero pasado. El preso la engañó en la llamada haciéndose pasar por su hijo. Le dijo que su celular se había roto, por lo que se comunicaba desde otro número, para pedirle dinero “con premura para realizar un pago”.
La psicóloga realizó múltiples transferencias: primero le pasó $ 489.000 a una cuenta del Banco Nación. Luego sumó otras por $ 750.000, US$ 700 y US$ 1.200. Esos dólares los obtuvo empeñando las joyas de oro (una pulsera y un reloj de oro) que conservaba de su hija Florencia.
Una vez que terminó de atender a los pacientes, la mujer logró comunicarse con su hijo, quien le dijo que él no le había pedido nada. Así se dio cuenta de la estafa y radicó la denuncia.
La plata fue a parar a unas cuentas de Brubank y del Banco Nación a nombre de Brenda Elisabeth Acosta, domiciliada en Lanús. La primera había sido abierta el 1° de febrero, es decir, dos días antes del hecho. Allí se registraron los primeros movimientos, con repetidos ingresos de un dólar, como para testear que operaba normalmente.
Ese dinero fue remitido a otras personas, que los detectives determinaron que se trataba de presos alojados en la UP 24 de Florencio Varela recibieron el dinero. Fueron identificados como Alan Javier Miñarro y Jonatan Fabrizio Ganza.
Otro integrante de la banda, Braian Gustavo Coronel, se encontraba en libertad condicional, tras ser condenado a 5 años y 6 meses de prisión por el delito de “robo agravado con el uso de arma“, pena que vencerá el próximo 6 de septiembre.
Respecto de la empleada doméstica, Lucía Torres, se supo que trabajó desde el 1° de octubre de 2025, bajo el régimen de cama adentro. Llegaba a la casa de la víctima los lunes a las 8 y se iba los viernes a las 18. Pero llamativamente dejó de ir el 4 de febrero último.
Cuando su patrona le contó lo que le había pasado, cortó toda comunicación.
La psicóloga declaró que fue Torres quien le había recomendado al pintor Ricardo Alejandro Ramos. Ellos dos, según las sospechas, serían quienes consiguieron la foto del hijo de la víctima para concretar la estafa. Una aceitada maniobra que quedaría al descubierto.
Fuente: www.clarin.com



