La historia del líder de biblioteca que conducirá a Austria ante Argentina :: Olé

El Mundial está lleno de volantes con buena lectura, pero ninguno es como Xaver Schlager. Playmaker de 28 abriles nacido en Baja Austria tan afecto a entregar redonda la pelota como a los libros: el #4 de la selección que enfrentará a la Argentina el próximo lunes en Dallas tiene como principal rasgo su amor por la literatura. A punto tal que una fundación se comprometió a enviarle ejemplares de un autor del que el centrocampista había llevado apenas un tomo.

“Leer es algo que hago para cultivar pensamientos positivos”, explicaba hace un tiempo Schlager en declaraciones recogidas por diferentes medios austríacos. “Me ayuda y me prepara para diferentes situaciones”, justifica ese hobbie saludable. Actualmente, en la Copa del Mundo lleva de aquí a allá el libro Leñadores, de Thomas Bernhard, aunque en su biblioteca figuran obras de Sylvain Tesson, de Chingiz Aimatov.

Aunque al parecer, Schlager está por terminar su novela. Librazo transcurrido en la década del 80. Y es por eso que la fundación Bernhard confirmó que un paquete le estará llegando al búnker de Santa Bárbara, California. “Enviaremos un pequeño paquete de Thomas Bernhard con el próximo envío de la Federación Austriaca de Fútbol (ÖFB)”, aseguraron distintos portales austríacos en relación a una de las figuras del equipo de Ralf Rangnick y al obsequio que tendrá a disposición a partir del martes.

Habrá más libros, ahora, para la colección de Schlager. Un volante que se crió en St. Valentin, un rincón tranquilo donde aprendió a correr antes detrás de una pelota. De esos pueblos que respiran fútbol y trabajo.

La vida futbolística

Xaver Schlager, ante Austria (EFE).Xaver Schlager, ante Austria (EFE).

Sin embargo, de jovencito su vida cambió cuando con apenas 11 años dejó atrás la comodidad de su casa para incorporarse a la academia de Red Bull Salzburg, una de las fábricas de talentos más prestigiosas de Europa.

En el RB se formó durante años, atravesó todas las categorías juveniles y empezó a construir una reputación que todavía lo acompaña: la de un mediocampista capaz de correr por dos, recuperar por tres y liderar sin necesidad de levantar la voz siendo uno de los socios de Marcel Sabitzer en zona de creación del primer equipo, en el que ya jugó 52 partidos: marcó cuatro goles y convidó otras cuatro asistencias. La última a Romano Schmid contra Jordania, en el debut en el Mundial.

El salto a Primera fue apenas una consecuencia lógica. Después de curtirse en Liefering, el escalón previo al profesionalismo dentro del proyecto Red Bull, debutó en Salzburg y se transformó en una pieza fundamental de un equipo dominante. Ganó títulos, disputó copas internacionales y fue parte de una generación que elevó el nivel del fútbol austríaco hasta competir de igual a igual contra varias potencias europeas.

Xaver Schlager, ante Austria (REUTER).Xaver Schlager, ante Austria (REUTER).

La Bundesliga fue su siguiente destino. Primero en Wolfsburgo y luego en RB Leipzig encontró el escenario ideal para potenciar sus virtudes. Intensidad, despliegue, presión y una lectura táctica sobresaliente lo convirtieron en uno de esos volantes que todo entrenador quiere tener. De los que aparecen en todos los sectores de la cancha y sostienen el funcionamiento colectivo sin necesidad de figurar en las estadísticas ofensivas.

Ni siquiera una grave lesión ligamentaria logró apartarlo de su camino: una rotura de cruzados lo llevó a perderse la Eurocopa 2024 cuando atravesaba uno de los mejores momentos de su carrera. No obstante, él regresó para transformarse otra vez en referencia de Austria. A los 28 años llega al Mundial como uno de los líderes de una generación que sueña en grande mientras él en paralelo define su futuro: saldrá del Leipzig y tiene propuestas sobre la mesa.

Porque Bournemouth lo merodea. Porque Lothar Mattaus, ícono de Alemania, recomendó públicamente su fichaje para el Bayern Münich. Aunque todo eso deberá definirlo una vez que finalice la participación en la Copa del Mundo. Torneo al que volvió después de seis ediciones viéndolo por tevé (su última vez: Francia 98; quedó eliminado en fase de grupos). Y en el que desea recuperar aquella escuela que en 1954 alcanzó el cuarto puesto con Walter Nausch como entrenador.

Para todo ello hará falta fútbol y buena lectura. Con Schlager parece estar asegurado.

Schlager, en el Leizpig (EFE).Schlager, en el Leizpig (EFE).

KANSAS CITY (ENVIADO ESPECIAL).

Fuente: www.ole.com.ar

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