La fuente que alimenta al agujero negro de la Vía Láctea ya tiene una explicación


Desde hace mucho tiempo, el centro de la Vía Láctea —la galaxia en la que nos encontramos— es parte de los escenarios más enigmáticos para los astrónomos.

En aquel centro galáctico se encuentra el agujero negro supermasivo conocido como Sagitario A*. Y allí hay nubes de gas que orbitan a gran velocidad, pero cuya naturaleza ha sido motivo de debate.

Ahora, un nuevo estudio científico aporta una explicación que conecta estos fenómenos con la dinámica de las estrellas cercanas.

Así y todo, lejos de ser algo irrevocablemente verdadero, corresponde destacar que este consenso en la astronomía (el que indica que existe un agujero negro supermasivo) fue cuestionado a comienzos de este año.

La investigación fue publicada en la revista Astronomy & Astrophysics en marzo de 2026. Su título es The gas streamer G1–2–3 in the Galactic center (“El filamento de gas G1–2–3 en el centro galáctico”, en español).

El estudio estuvo liderado por expertos del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre (Alemania), aunque también participaron instituciones de Chile, Israel, Italia, Estados Unidos, Países Bajos, Suiza y Reino Unido.

El mismo describe la existencia de varias nubes de gas —conocidas como G1, G2 y una tercera más reciente— que siguen trayectorias casi idénticas alrededor del agujero negro mencionado.

Vale aclarar que las nubes de gas y polvo son, junto a los planetas y las estrellas, partes constitutivas de una galaxia. Y mal no hace recordar que existe un apabullante número de galaxias en el universo.

Por su parte, los agujeros negros son abismos gravitatorios infinitos. Se basan en una atracción gravitatoria tan fuerte que nada, ni siquiera la luz, puede escapar de ellos.

Volviendo a las recientes conclusiones de los investigadores, este patrón casi idéntico en las trayectorias de las nubes destacadas fue motivo de sorpresa. Es que la probabilidad de que objetos independientes compartan órbitas tan similares es extremadamente baja.

A partir de ese dato, el equipo comenzó a explorar la posibilidad de un origen común.

Este conjunto de nubes de gas —a las que se les puso el nombre de “G1–2–3”— parece formar parte de una corriente continua de materia.

Los resultados a los que se llegó sugieren que no se trata de eventos aislados, sino de fragmentos de gas que se desprenden de una misma fuente y que siguen una trayectoria común.

Es por esta razón que cobra tanta relevancia su origen. Sucede que estas nubes podrían representar uno de los mecanismos mediante los cuales el agujero negro se alimenta. Incluso una tasa relativamente baja de aporte de materia sería suficiente para sostener su actividad.

Y sobre la fuente que origina estas nubes, los investigadores encontraron una respuesta: una estrella binaria masiva identificada como IRS 16SW.

“Demostramos que la corriente de gas G1–2–3 se origina plausiblemente a partir del viento estelar de la estrella binaria masiva IRS 16SW”, señalaron en el informe.

Arribaron a tales afirmaciones a través de observaciones en el infrarrojo y modelos dinámicos. Con tales herramientas reconstruyeron las trayectorias de las nubes de gas. Así es como pudieron vincularlas al susodicho sistema estelar.

Un sistema binario masivo es nada más ni nada menos que dos estrellas que orbitan entre sí, y cuyas interacciones generan fuertes vientos estelares. Cuando estos flujos de materia colisionan, producen regiones donde el gas se comprime y puede fragmentarse en pequeñas nubes.

Con el tiempo, estos fragmentos se desprenden y son atraídos por la gravedad del agujero negro, formando las estructuras observadas. Este proceso explicaría tanto la existencia de múltiples nubes como sus trayectorias similares.

Simulaciones hidrodinámicas respaldan esta hipótesis, mostrando que las condiciones generadas por este tipo de sistemas estelares son capaces de producir acumulaciones de gas con características similares a las detectadas.

“Las simulaciones hidrodinámicas actualizadas […] muestran que IRS 16SW bien podría producir grumos y filamentos de gas que pueden alcanzar Sagitario A*”, indicaron desde la publicación en la revista nombrada.

Fuente: www.clarin.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior