La frase de hoy, Sören Kierkegaard: “La vida solo puede ser entendida hacia atrás, pero debe ser vivida hacia adelante”


El danés Sören Kierkegaard (5 de mayo de 1813 / 11 de noviembre de 1855) fue uno de los pensadores más influyentes del Siglo XIX, al punto de considerarlo padre del existencialismo. Fue autor de frases célebres y en este texto se analizará en particular la que cita: “La vida solo puede ser entendida hacia atrás, pero debe ser vivida hacia adelante“.
Nacido en Copenhague en 1813, su vida estuvo marcada por una profunda angustia existencial y una reflexión constante sobre el sentido de la vida, la fe y la libertad. De hecho, el existencialismo es una de las corrientes filosóficas que centra su análisis en la condición humana, el significado de la vida y la responsabilidad individual, entre otros.
Uno de los principios básicos sostiene es que “la existencia precede a la esencia”. Si bien Kierkegaard precede al boom de esta corriente en el Siglo XX (entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial), influyó en la filosofía moderna a Friedrich Nietzsche, Martin Heidegger y Jean-Paul Sartre, entre otros.
Kierkegaard ofreció una perspectiva única sobre las tensiones que enfrenta el ser humano en su búsqueda de sentido y autenticidad. Se dedicó a explorar la psicología humana, el sufrimiento y la relación entre el individuo y Dios.
Su obra más conocida fue “El concepto de la angustia” (1844), escrito por el autor bajo el seudónimo de “Vigilius Haufniensis“, donde describe que la angustia/temor es un miedo poco definido y que tiene que ver con la completa libertad del ser humano de elegir sus acciones.
Sören Kierkegaard y su frase: “La vida solo puede ser entendida hacia atrás, pero debe ser vivida hacia adelante”
Para este filósofo, el hecho de que uno tenga la posibilidad y la libertad de hacer algo que incluso excede a sus posibilidades, da temor en el sujeto. La angustia no era un obstáculo, sino una condición esencial para alcanzar una existencia auténtica.
También se basa en el noción de fe, concepto que define como el acto decisivo mediante el cual una persona se compromete a creer en algo más allá de la razón. Con todo esto, la frase “La vida solo puede ser entendida hacia atrás, pero debe ser vivida hacia adelante“, toma mayor relevancia existencial.
Este concepto del filósofo, que en septiembre del 2025 se cumplieron 170 años de su muerte, esconde la paradoja del tiempo detrás, ya que “entender hacia atrás” implica que la comprensión de lo que nos pasó se puede analizar con los hechos, pero solo podemos vivirla “hacia adelante”, porque nunca sabremos qué nos depara el futuro.
En esto último reside la angustia existencial que propone Kierkegaard porque el humanos siempre debe tomar decisiones cruciales dejando afuera otras opciones y sin tener idea de cómo va a terminar cada una. Luego llega la mirada hacia atrás, y las calificaciones sobre los resultados de esas elecciones.
Vivir es, por definición, apostar a ciegas. Un “salto al vacío“, sin saber qué depara. Kierkegaard advierte sobre la trampa de cómo vemos nuestra vida: lo que hoy analizamos en nuestro pasado fue una construcción posterior a lo ocurrido. En el momento en que lo vivimos, fue caos y fue puro presente/futuro, sin saber cómo iba a terminar.
Por otro lado, es una invitación al hacer. Porque si uno intenta entender la vida en el presente, se perderá de vivirla. Hay que hacerlo siempre mirando al futuro, sin saber si los resultados serán los esperados cuando se mire al pasado.
Fuente: www.clarin.com



