La frase de hoy, Maquiavelo: “Es mejor actuar y arrepentirse que no actuar y arrepentirse”


En el pensamiento de Nicolás Maquiavelo, la duda prolongada no es una virtud ni una muestra de prudencia. Por el contrario, suele ser el camino más corto hacia la pérdida de poder y de control sobre los acontecimientos. La frase “Es mejor actuar y arrepentirse que no actuar y arrepentirse” sintetiza con precisión esa lógica cruda y realista con la que analizó el ejercicio del gobierno.
Para Maquiavelo, la política no admite tiempos muertos ni espera condiciones ideales. Gobernar implica decidir en escenarios inestables, con información incompleta, presiones internas y amenazas externas constantes. En ese contexto, quedarse inmóvil no es neutral: puede ser más dañino que cometer un error.
La vigencia de esta idea explica por qué, cinco siglos después, la frase sigue citándose como una advertencia directa contra la parálisis, el exceso de cálculo y el miedo a equivocarse.
Nicolás Maquiavelo observa la política tal como es, no como debería ser según ideales morales o teorías abstractas. Desde esa mirada, actuar no es una opción, sino una obligación del gobernante. La realidad avanza, los conflictos se profundizan y las oportunidades se pierden si no hay intervención de la autoridad.
En El príncipe, su obra más popular y reconocida, la acción aparece ligada a la virtù, una cualidad que no remite a la bondad ética sino a la capacidad de tomar la iniciativa, adaptarse a los cambios y dominar las circunstancias. La virtù se expresa en la decisión, incluso cuando el contexto es adverso.
No actuar, en cambio, equivale a ceder el control. Para Maquiavelo, incluso una decisión equivocada preserva algo esencial: la posibilidad de corregir el rumbo y mantener la iniciativa política.
Uno de los grandes peligros que Nicolás Maquiavelo identifica en el ejercicio del poder es el temor a equivocarse. Ese miedo, sostiene, debilita al gobernante, lo vuelve previsible y lo deja expuesto frente a enemigos, rivales internos o cambios inesperados.
La política, según su visión, siempre conlleva riesgos. No existe la decisión completamente segura ni la estrategia infalible. Quien intenta evitar toda posibilidad de error termina paralizado y pierde autoridad frente a quienes sí se animan a actuar.
En ese sentido, la frase no glorifica el error ni promueve la improvisación, sino que señala algo más profundo: la inacción también genera daños, y muchas veces esos daños son más graves y difíciles de revertir.
Leída desde el presente, la sentencia de Maquiavelo conserva una potencia notable. No solo habla de política, sino también de liderazgo, responsabilidad y toma de decisiones en contextos complejos, donde el tiempo juega en contra.
Las claves que deja esta frase tan reconocida de Nicolás Maquiavelo se detallan a continuación:
Maquiavelo propone una lógica incómoda que aprendió durante los tiempos políticos difíciles del Renacimiento Italiano; pero es honesta, e incomodó tanto ayer como lo sigue haciendo hoy.
Fuente: www.clarin.com



