La frase de hoy, Epicuro: “No arruines lo que tienes deseando lo que no tienes; recuerda que lo que ahora tienes estuvo una vez entre las cosas que solo esperabas”


Epicuro volvió a ganar visibilidad por una frase que se repite cada vez que la conversación gira hacia el deseo, la frustración y la costumbre de vivir mirando siempre lo que falta.

La frase quedó vinculada a una idea bastante concreta: muchas personas terminan desordenando su vida no por lo que les falta de verdad, sino por no registrar lo que ya tienen.

A diferencia de otros filósofos más asociados a grandes sistemas o discusiones abstractas, con esta frase Epicuro entra en un terreno mucho más reconocible.

En ese sentido, habla de una escena diaria: conseguir algo, acostumbrarse rápido y volver a poner la atención en lo que todavía no llegó.

“No arruines lo que tienes deseando lo que no tienes; recuerda que lo que ahora tienes estuvo una vez entre las cosas que solo esperabas”

La frase atribuida a Epicuro pone el foco en una conducta bastante común. En general, el deseo suele presentarse como motor, empuje o incluso como prueba de ambición.

En esa línea, Epicuro no niega del todo ese impulso, pero marca un límite: cuando la atención queda tomada por lo que falta, lo que ya está deja de tener peso.

Ahí aparece una de las razones por las que la cita sigue vigente. No dice que desear esté mal ni propone resignarse. Lo que discute es otra cosa: la costumbre de arruinar lo presente por una comparación constante con lo que todavía no se tiene.

Una de las claves de la frase está en cómo ordena los deseos. Epicuro no defendía una vida de exceso ni una búsqueda infinita de placer.

Al contrario, planteaba que una vida buena depende en gran parte de saber distinguir entre lo que de verdad hace falta y lo que solo agita más inquietud.

Ese punto encaja con buena parte de su pensamiento. Epicuro trabajó sobre la idea de ataraxia, es decir, la tranquilidad del alma, y sobre una vida guiada por placeres simples, amistades firmes y necesidades reales. En ese marco, no todo deseo merece ser perseguido con la misma intensidad.

Ahí la frase gana fuerza. No invita a despreciar lo nuevo, sino a revisar qué costo tiene vivir siempre pendiente de eso. Cuando una persona convierte la carencia en su forma habitual de mirar, también vuelve inestable todo lo que ya logró construir.

Epicuro nació en 341 a. C. en la isla de Samos y murió en 270 a. C. en Atenas. Fue uno de los filósofos más importantes de su época y fundador del epicureísmo, una escuela que trabajó sobre el placer, la amistad y la búsqueda de una vida serena.

Su nombre quedó asociado a una idea que muchas veces se simplifica mal. Epicuro no defendía el exceso ni el lujo sin medida. Su filosofía estaba más cerca de la moderación, la ausencia de dolor y el alivio de las angustias innecesarias.

Entre los textos que se conservan aparecen la Carta a Meneceo, la Carta a Heródoto y las Máximas capitales, donde desarrolló sus ideas sobre el deseo, el miedo, la felicidad y la tranquilidad interior.

Fuente: www.clarin.com

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