La fe está enraizada en la montaña, en el viento y en el caminar compartido

La actividad cultural en Semana Santa, organizada por el Gobierno de la Provincia, en este lugar, se completa con una propuesta de pintura en vivo junto a Analía García, inspirada en las ermitas del Vía Crucis. La obra, concebida como un proceso colectivo, invita a los turistas que descendían del tren a participar activamente, sumando sus propias pinceladas sobre el bastidor hasta el próximo domingo.

¿Cuántas fotografías integran esta serie?

Esta serie está compuesta por 17 fotografías. Fue un proceso de selección muy complejo, porque el archivo documental después de tanto andar con la cámara a cuestas, es enorme, pero buscaba que cada imagen expuesta en la estación del Tren Solar funcionara como un fotograma de una película mayor.

Quería que el conjunto lograra transmitir el viaje, el esfuerzo y el espíritu de la Semana Santa en nuestra provincia sin saturar al espectador, dejando que cada foto respire y cuente su propia historia. Las fotografías en cuestión corresponden a Tumbaya, Tunalito, Humahuaca y Yavi.

¿Qué te motivó a hacer este registro fotográfico?

DEVOCIÓN | “A TUS PIES, VIRGEN DE LA CANDELARIA”, ES EL TÍTULO DE ESTA OBRA.

Mi mayor motivación siempre es documentar la identidad y el patrimonio vivo de nuestra provincia. Así como vengo trabajando en registrar las expresiones culturales de la Quebrada y sus protagonistas, sentía que la Semana Santa en Jujuy tiene una carga de devoción, una mistura y una energía particular en los cerros que necesitaba ser contada desde adentro. Es una forma de preservar nuestra memoria visual y de mostrar cómo la fe atraviesa nuestra geografía y nuestra gente.

¿Buscabas lo artístico o lo documental?

En mi trabajo, ambos aspectos son inseparables, aunque el punto de partida es siempre documental. Mi objetivo es ser testigo de nuestras tradiciones, estar ahí y registrar el hecho tal cual sucede, sin intervenir. Sin embargo, lo artístico surge naturalmente del entorno: la luz de la Quebrada, los colores de los cerros, el polvo del camino y la expresividad en los rostros de nuestra gente le otorgan una estética visual y poética a la imagen que trasciende el mero registro informativo.

¿Qué registraste con tu cámara?

Busqué capturar el esfuerzo físico y espiritual de los promesantes. La cámara registró los rostros marcados por el clima, el ‘sonido visual’ de las bandas de sikuris acompañando el ascenso, los silencios profundos y el paisaje imponente que abraza y a veces desafía a los peregrinos. Es un registro del movimiento colectivo, de la resistencia física y de la fuerza de voluntad movida por la fe.

¿Qué pretendías fotografiar y qué te sorprendió?

WALTER REINAGA | FOTÓGRAFO JUJEÑO EXPONE EN LAS ESTACIONES DE EL TREN SOLAR.

Cada vez que cargo mi cámara, voy con la idea inicial de documentar la magnitud del evento, las procesiones y el contexto geográfico y cultural imponente que tenemos. Pero, de manera similar a lo que me ocurrió en Humahuaca cuando logré captar un diablo llorando al final del carnaval, me terminaron sorprendiendo los momentos de intimidad absoluta en medio de la multitud. Esas miradas individuales, el rezo silencioso, el quiebre emocional de un devoto al cumplir su promesa. Ese contraste entre lo masivo y lo profundamente íntimo fue lo más impactante.

¿Qué descubriste?

Al editar y revisar el material con pausa, descubrí que la devoción en Jujuy tiene una textura propia. Las imágenes revelan una conexión ancestral entre la gente y la tierra. Descubrí que la fe aquí no ocurre solamente puertas adentro de un templo, sino que está enraizada en la montaña, en el viento y en el caminar compartido y que muchas veces una fotografía no logra percibir toda esa fe.

¿Cómo fue ese trabajo en lo personal?

Transformador. Exige estar a la altura de las circunstancias, tanto física como emocionalmente, por el respeto que merece el momento.

Las últimas fotos que se agregaron son de Tunalito. Exponer ahora en este espacio cierra un ciclo hermoso.

¿Se puede fotografiar la fe?

La fe en sí misma es invisible, es un estado del alma. Pero lo que sí podemos capturar, son sus manifestaciones más tangibles y humanas: el cansancio expresado en los rostros en medio de la noche peregrina o las manos incansables que sujetan los bombos de las bandas de sikuris.

 

Fuente: eltribunodejujuy.com

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