La estrategia de Di Carlo que se cayó por los resultados :: Olé

Ocurrió el 5 de noviembre del 2025. Apenas tres meses y medio atrás. River, con el flamante presidente Stefano Di Carlo, anunció la cuarta renovación de Marcelo Gallardo como entrenador. Fue antes del Súper que el Millo perdió 2 a 0 ante Boca en la Bombonera, el único de los últimos 10 clásicos que el Xeneize salió victorioso contra cualquiera de los grandes.
Tenía un fuerte valor porque se dio en un contexto de crisis, con el 2025 ya negativo. Gallardo buscó una revancha contra sí mismo y contra la altísima vara que se autoimpuso después de haberse trasformado en mito. Llevaba 15 meses buscando una identidad que no se consiguió en todo su segundo ciclo. Que tuvo un golpe poco después de la derrota en el superclásico: la caída con Racing en Avellaneda, que generó la eliminación del Apertura, que poco después supuso la primera ausencia de la Libertadores en 11 años.
Di Carlo intentó un revulsivo para sus aturdidos futbolistas y una esperanza para los hinchas. Con la continuidad del Muñeco, desactivó una bomba, pero también activó otra: la muy mala racha de resultados, con datos fuertísimos: 12 derrotas en los últimos 20 partidos.
El vínculo hasta diciembre de 2026 estuvo lejos de concretarse. No se sostenía. Porque el análisis es casi obvio: solo al hombre de la estatua se le podía permitir procesar la búsqueda de una solución no solo con malos resultados, también con un equipo que no tenía identidad y con incorporaciones que en algunos casos estuvieron muy lejos de responder a las expectativas, como la del colombiano Kevin Castaño, comprado en 13 millones de euros. El Cafetero ni viene asomando en el equipo titular. Otro, Matías Galarza, se fue antes que Gallardo.
El anuncio de la continuidad de Gallardo en noviembre
Así se despidió Gallardo
El Muñeco explicó por qué se fue
Fuente: www.ole.com.ar







